Santiago Mazzarovich Mercado Modelo
Fotografía: Santiago Mazzarovich - Mercado Modelo

En el primer Primero de Mayo presencial luego de la pandemia, la consigna que llevó adelante la central única de trabajadores PIT-CNT fue: “Por la unidad de quienes movemos la rueda”. En primera instancia, fue una respuesta al oficialismo que basó su campaña del NO en el referendo de la a Ley de Urgente Consideración (LUC), atacando a las organizaciones que propusieron dicho acto eleccionario -PIT-CNT incluido- alegando que trancaban al país y le pedían a sus votantes que le digan “No al palo en la rueda”.

Más allá de los discursos que brindó la central sindical y de los ministros oficialistas que asistieron al acto, es un buen momento para hablar de la clase trabajadora.

Luego de la caída del muro de Berlín en 1989 la arremetida neoliberal quiso hacer tierra arrasada con cualquier vestigio de marxismo y del campo socialista. Quiso transpolar el efecto de la caída del muro hacia todo lo que tenga tonos rojos como en efecto dominó. Desde la Academia hasta la propaganda de agitación.

Muchos compraron la derrota, se pasaron de bando, negaron el pasado, acusaron amnesia ideológica y se subieron al tren del unipolarismo yanki y el posmodernismo. Adoquines de conversión les golpearon la sien. Parecía no tener freno el avance imperial, pero el milenio de dominación estadounidense, como promovían los think tanks de Washington, duró menos de una década con la victoria de Hugo Chávez en Venezuela en 1998.

Ese año es el mojón de la primavera progresista con sus vaivenes. Sus avances y claudicaciones; sus distintas intensidades y radicalidades. Un ciclo que pareció trunco allá por 2015 y que hoy parece volver a andar, aunque más moderado según el ex-vicepresidente boliviano Álvaro García Linera.

Así y todo, el posmodernismo y el neoliberalismo siguieron dominando el mundo y los gobiernos progresistas no fueron impermeables a ellos. Por eso es que muchas palabras y conceptos del lenguaje de la izquierda fueron ocultadas, borradas y olvidadas. Lucha de clases fue una de ellas. Quizá, junto con revolución y socialismo, de las más desterradas del campo semántico y discursivo.

Era el sueño húmedo de los poderes concentrados: nada mejor que la izquierda adopte sumisamente el lenguaje de ellos. Pero por más que no se nombre, o su enunciación quede reducida a cada vez menos espacios, la lucha de clases existe. La clase trabajadora, por más que no sea la clásica formación fabril de los años 60, cada vez tiene más trabajadores en sus filas.

Uruguay no es la excepción a todos estos procesos y cada Primero de mayo la muestra es clara: los que mueven la rueda del país y del mundo son los trabajadores y la lucha de clases existe.

De pie los esclavos sin pan

En la plaza Mártires de Chicago, Fernanda Aguirre, secretaria de Derechos Humanos del PIT-CNT,  tomó la palabra luego de Elbia Pereira y antes de Marcelo Abdala, secretaria general y presidente de la central obrera, respectivamente.

Aguirre dijo que “no solo sube el precio de las cosas necesarias para la vida, también sube el sueldo del presidente, mientras los ingresos de trabajadores bajan”; o que el Poder Ejecutivo “despliega el autoritarismo como lo desplegaron en el terrorismo de Estado, porque la desigualdad se impone a la fuerza”.

Incluso hubo un momento en que se refirió directamente al ministro de Trabajo, Pablo Mieres, que la escuchaba desde la platea, en donde también estaban sentados el secretario de Presidencia, Álvaro Delgado y el ministro de Ambiente, Adrián Peña.

“Acá, el señor ministro presente nos dijo en el Consejo Superior Tripartito: ‘Sí, Fernanda, perdieron y van a perder de nuevo porque así lo determinamos nosotros’. Eso pasó y lo decimos en la cara”, espetó la dirigente al referirse a la negociación salarial en los sectores de gastronomía y hotelería, uno de los grupos que más sintió el impacto económico durante la pandemia por el coronavirus.

Mieres se comprometió a recuperar el salario perdido y estimó que se crearán 40 mil nuevos empleos. Una promesa que ha reiterado en más de una ocasión… y siempre ha ocurrido lo contrario a lo que pronostica.

El presidente del PIT-CNT Marcelo Abdala señaló: “Solicitamos con modestia que el Poder Ejecutivo no presente el proyecto elaborado por la comisión técnica y que convoque a un diálogo, cuanto antes, para la seguridad social con todos los involucrados y que, entre todos, levantemos una perspectiva”.

Se manifestó en contra de “aumentar la edad (de jubilación) al barrer cuando habría que acortarla”, y que en el borrador elaborado por los expertos -que el gobierno ha tomado de insumo para presentar una iniciativa legislativa- no se proponga reformar “otras cajas, como la militar”.

En la medición acumulada a 12 meses la inflación continuó en 9,4%; distintos análisis apuntaron que continúa la presión sobre los precios, dado que la inflación tendencial aumentó en el mes de abril. Desde el actual gobierno  se dedican esfuerzos mucho mayores a cuestionar la narrativa anterior –o sea de los tres gobiernos del centroizquierdista Frente Amplio- que a construir otra que a lograr respuestas para las preguntas cruciales.

Las vaquitas siempre ajenas

El Presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU) Guillermo Valdés, al ser consultado sobre la reforma de la previsión social, sostuvo que “no observan” intención de trabajadores rurales de jubilarse antes. Agregó que le parece “razonable que el sindicato lo reclame”, pero que “la experiencia que tenemos con la gente del interior es que el trabajador rural pretende trabajar hasta cuando pueda en el campo”

El 27 de abril, la Asociación Rural del Uruguay (ARU) emitió un comunicado en el que daba cuenta de su apoyo a la propuesta del Poder Ejecutivo de adelantar a julio de este radial Valdés, sostuvo que “los trabajadores decidirán si acompañan o no la sugerencia, por ende, se hará un correctivo más allá de los aumentos previstos en la novena ronda” de negociación.

La “segunda parte” del comunicado tiene que ver con los adelantos y propone “a los productores socios” adelantar “lo que teníamos previsto a partir de julio, [hacerlo] a partir del mes de abril de este año, para aprovechar abril, mayo y junio en función de la situación inflacionaria que tenemos y de esa forma mitigar los efectos en el bolsillo de los productores rurales”.

El 30 de abril se conmemoró el Día del Trabajador Rural, y entre las reivindicaciones se propuso bajar la edad de jubilación para los asalariados de este rubro. “Dejemos de ser trabajadores de segunda clase, porque parece que eso somos”, dijo en su momento Germán González, secretario general de la Unión de Trabajadores Rurales y Agroindustriales del Uruguay (Utrau), al portal del PIT-CNT.

Las exportaciones de bienes en abril totalizaron 1.115 millones de dólares y crecieron 28%. Si se consideran zonas francas, en los primeros cuatro meses del año el crecimiento fue de 35% con respecto al mismo período de 2021. Según el informe, en los primero cuatro meses del año las exportaciones de bienes -incluye zonas francas- alcanzaron los 4.006 millones de dólares, lo que marca un aumento del 35% con respecto a igual período de 2021.

Abdala dijo que “se viene impulsando” un proyecto “excluyente, concentrador de la riqueza y que exacerba la desigualdad”. El Partido Socialista por su parte pidió al gobierno una recuperación salarial “urgente” y advirtió por la “dura ofensiva burguesa”.

Vas a usar tu prensa para aplastarme

En el día mundial de la prensa, la organización Reporteros Sin Fronteras publicó su informe anual. Uruguay cayó del puesto 18 al 44 del ranking de libertad de prensa. En el mismo asegura que en el país “a pesar de un contexto favorable, varios periodistas de investigación han sido objeto de amenazas, intimidaciones y presiones judiciales” durante los últimos años.

“Aunque el panorama mediático uruguayo es bastante pluralista, sigue concentrado en tres grandes grupos: Villar/De Feo (Canal 10), Romay (Canal 4) y Cardoso/Scheck (Canal 12)”, complementa el informe. El director regional de RSF relativizó el descenso en el ranking y dijo que “tiene que ver más con un cambio metodológico que con la situación real en Uruguay”.

La administración del presidente derechista Luis Lacalle, en sus primeros meses de mandato, despidió a 49 trabajadores de medios públicos. El propio presidente le dijo al director del Servicio de Comunicación Audiovisual Nacional (Secan), Gerardo Sotelo, que su decisión de culminar con 41 contratos laborales, que corresponden a 38 personas, estaba “perfecta” y agregó: “Tenes que sacar a alguno más”, según constató El País en noviembre de 2020.

El presidente participó en Punta del Este de la apertura de la Conferencia Global del Día Mundial de la Libertad de Prensa 2022. “Yo soy un fiel creyente que los medios locales son importantísimos para sostener nuestra cultura e idiosincrasia”, dijo Lacalle.

Por otra parte, la Asociación de la Prensa del Uruguay (APU) denunció ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) “permanente actitud hostil contra periodistas” de Graciela Bianchi, senadora oficialista. APU considera que “estas expresiones han llegado al extremo de atribuir conductas o intencionalidades que exponen gravemente a periodistas, como calificarlos de ´miserables´, acusarlos de ´mentir´, ´hablar mal del país´ o cometer ´traición a la patria´ por el solo hecho de informar sobre el impacto de la pandemia en el sistema de salud de nuestro país”.

Como parte de su prédica constante, la legisladora también ha amenazado a diversos periodistas con supuestas investigaciones y demandas judiciales y civiles por el contenido de la información que han divulgado, asegura APU.

Es claro que Uruguay no sufre de los embates de las mafias, paramilitares o gobiernos en temas de periodismo que en otros países terminan con la vida de los periodistas, pero no por ello hay que dejar avanzar los ataques constantes de integrantes importantes del gobierno, porque cuando el lobo llegue, ya va a ser tarde.

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