cumbre mnoal

Sudáfrica y otros países que se abstuvieron de votar contra Rusia en la Asamblea General de las Naciones Unidas en respuesta a la guerra en Ucrania se enfrentan a intensas críticas internacionales. En Sudáfrica, las críticas internas han sido extraordinariamente estridentes, y a menudo claramente racializadas. Se suele asumir que la abstención significa que Sudáfrica apoya la invasión rusa, y que esto se debe a las relaciones corruptas entre las élites rusas y sudafricanas, o a la nostalgia por el apoyo prestado a la lucha contra el apartheid por la Unión Soviética, o a ambas cosas.

Rara vez se reconoce que la no-alineación, en este caso negarse a alinearse con Estados Unidos y sus aliados o con Rusia, puede ser un tema de principios, así como un astuto compromiso táctico con las realidades geopolíticas. Como dijeron dos figuras fundadoras del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL), el entonces presidente de Yugoslavia Josip Broz Tito y el entonces primer ministro de la India Jawaharlal Nehru, en una declaración conjunta firmada el 22 de diciembre de 1954, “la política de no alineación con los bloques… no representa la ‘neutralidad’ o el ‘neutralismo’; tampoco representa la pasividad que a veces se alega. Representa la política positiva, activa y constructiva que, como objetivo, tiene la paz colectiva como base de la seguridad colectiva”.

El Sur Global alberga a más del 80% de la población mundial, pero sus países son sistemáticamente excluidos de cualquier toma de decisiones en las organizaciones internacionales que deciden en nombre de la “comunidad internacional”. Durante décadas, los países del Sur Global han abogado por la reforma de las Naciones Unidas para que se aleje del juego de suma cero de la mentalidad de la guerra fría que sigue dirigiéndola. Gabriel Valdés, entonces ministro de Asuntos Exteriores de Chile, cuenta que en junio de 1969, Henry Kissinger le dijo: “Del Sur no puede salir nada importante. La historia nunca se ha producido en el Sur. El eje de la historia empieza en Moscú, va a Bonn, cruza a Washington y luego va a Tokio. Lo que ocurre en el Sur no tiene importancia”.

Jaja Wachuku, entonces ministro de Asuntos Exteriores de Nigeria, planteó una pregunta todavía urgente en la 18ª sesión de la ONU, el 30 de septiembre de 1963: “¿Quiere esta Organización que… [los] Estados africanos sean sólo miembros vocales, sin derecho a expresar sus opiniones sobre ningún asunto concreto en los órganos importantes de las Naciones Unidas…[?] ¿Sólo vamos a seguir siendo ‘mirones de palo’?”. Los países del Sur Global siguen siendo “mirones de palo” viendo cómo los adultos dictan las normas y deciden el camino que debe seguir el mundo. Se les sigue sermoneando y reprendiendo cuando no hacen lo que se espera de ellos.

Es hora de revitalizar el MNOAL. El MNOAL sólo tendrá éxito si los líderes de los países del Sur Global dejan de lado sus egos, piensan estratégicamente a escala mundial y hacen un mejor uso de su considerable capital humano, sus recursos naturales y su ingenio tecnológico. El Sur Global tiene una China ascendente, la segunda economía más grande del mundo. Tiene a la India, uno de los países líderes en atención médica e innovación tecnológica. África es rica en una población creciente y en los recursos naturales necesarios para las industrias de la IA (inteligencia artificial) y de las energías limpias, que están proliferando. Sin embargo, estos recursos se siguen extrayendo para obtener beneficios que se acumulan en capitales lejanos, mientras que África y gran parte del Sur Global siguen siendo subdesarrollados, con millones de personas aún atrapadas en la desesperación del empobrecimiento.

Un MNOAL renovado tiene un verdadero potencial si se toma el tiempo necesario para construir nuevas instituciones y crear amortiguadores contra la guerra económica que Estados Unidos ha estado librando contra países como Cuba y Venezuela y que ahora está desatando contra Rusia. La autonomía financiera es fundamental.

Los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) tienen un banco, y para las 16 naciones de la Comunidad de Desarrollo de África Meridional (SADC) existe el Banco de Desarrollo de África Meridional; sin embargo, las reservas de los países adheridos a estos proyectos siguen estando en los Estados Unidos o en capitales europeas. Ha llegado el momento de que los y las líderes del Sur Global despierten y se den cuenta de que, dado el tipo de guerra económica que se está desatando en un país como Rusia, los países más débiles del Sur Global no tienen ninguna autonomía significativa.

Ha llegado el momento de replantearse la forma de dirigir la política, la economía y la política exterior cuando está claro que Occidente puede decidir diezmar países enteros. Las armas económicas que se están construyendo contra Rusia estarán disponibles para ser utilizadas contra otros países que tengan la temeridad de no seguir la línea de Washington.

El BRICS ha sido decepcionante en muchos aspectos, pero ha abierto cierto espacio para que los países del Sur Global (con sus muchas diferencias de credo, cultura, sistemas políticos y económicos) encuentren una forma de trabajar juntos. El rechazo a las intensas presiones para que se arrodillen colectivamente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas es un ejemplo alentador de que el Sur Global rechaza la suposición de que deben seguir siendo “mirones (y mironas) de palo” permanentes.

A medida que Estados Unidos intensifica rápidamente su nueva guerra fría contra Rusia y China, y espera que otros países se pongan a su altura, es urgente rechazar esta mentalidad de guerra fría de querer dividir el mundo según las viejas líneas enconadas. El Sur Global debe rechazar esta visión y reclamar el respeto del derecho internacional por parte de todos los países. Se vuelven un chiste los conceptos de derechos humanos y derecho internacional cuando estos sólo son evocados si los infringen los países a los que Occidente no quiere o con los que no está de acuerdo.

Sólo si se mantienen unidos y hablan con una sola voz, los países del Sur Global pueden esperar tener alguna influencia en los asuntos internacionales y no seguir siendo meros “firmantes” de las posturas de Occidente.

El Movimiento de Países No Alineados debe tener confianza y ser audaz y no pedir permiso a Occidente. Los líderes del MNOAL deben entender que están ahí para servir a sus pueblos y proteger sus intereses y no permitir que la tentación de ser incluidos en el “club de los grandes” influya en su postura sobre los asuntos. Deben tener siempre presente que se les ha mantenido como “mirones de palo” durante demasiado tiempo y, a menos que tomen realmente su destino en sus manos, estarán siempre a los pies de la mesa, con sus pueblos comiendo sólo las migajas de la riqueza acumulada por la economía global, gran parte de ella procedente de la explotación del Sur.


 

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