joe biden

El presidente Andrés Manuel López Obrador dio una rotunda muestra de su creciente posicionamiento como notable defensor de las causas justas de nuestra región, al rechazar el plan estadunidense de excluir a Cuba y a otros países de la venidera Cumbre de las Américas. Con todo respeto –dijo– le planteé al presidente Biden que si va a haber una Cumbre de las Américas tienen que participar todos los países, todos los pueblos de América. Y que ya tiene que haber cambios, en América ya no podemos seguir manteniendo la política de hace dos siglos.

El mandatario mexicano es un estudioso de la historia y, como se recordará, el año próximo se cumplirán dos siglos de la proclamación de la doctrina Monroe. Sé, continuó AMLO, que hay grupos en Estados Unidos (EU) que han sacado muchas ventajas en lo económico y político de esa política excluyente, “pero ya basta de estar medrando con el dolor de la gente, con el sufrimiento de los pueblos. Imagínense en el caso de Cuba, de los migrantes, nuestros hermanos, en comparación con México. A nosotros nuestros hermanos migrantes mexicanos nos ayudan con más de 50 mil millones de dólares al año. Eso no tiene que ver con ideologías, ni con partidos, ni con política. ¿Por qué negarle esa posibilidad a los cubanos que tienen familias en Cuba? ¿Por qué asfixiar? Si lograran su propósito con este bloqueo de echar al pueblo de Cuba encima, o en contra de su gobierno, que no lo veo factible por la dignidad de ese pueblo, que ha resistido 60 años. Pero –si como dicen los abogados–, ‘aceptando sin conceder’ que con esa estrategia de bloqueo se rebelará el pueblo en contra, sería un acto ruin. Esa política, esa actuación, produce una mancha que no se quita ni con toda el agua de los océanos”.

La Cumbre de las Américas está convocada por Washington para celebrarse en Los Ángeles, California, del 8 al 10 de junio. Al oponerse AMLO a toda exclusión, tácitamente rechazó también la de los gobiernos de Venezuela y Nicaragua, anunciada al igual que la de Cuba, por Brian Nichols, subsecretario asistente de Estado para el hemisferio occidental. Éste se vio obligado a responder a un emplazamiento hecho días antes a su jefe, el secretario Antony Blinken, por el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, para que respondiera si Cuba sería o no invitada a la cita hemisférica. El subsecretario adujo que todas las democracias estarían invitadas, por lo que es improbable que formen parte Cuba, Nicaragua y el gobierno venezolano del presidente Nicolás Maduro. Es evidente que la exclusión estaba decidida desde un principio pero, con su mendacidad compulsiva, Washington estuvo intentando engañar a los gobiernos y a la opinión pública del hemisferio aduciendo que aún no se habían girado las invitaciones. Esa actitud es perfectamente comprensible cuando tomamos en cuenta que en su emplazamiento a Blinken, el canciller cubano denunció las presiones extremas que se venían ejerciendo por Washington sobre gobiernos de la región opuestos a la exclusión de Cuba.

No existe ningún principio en el derecho internacional que faculte a Estado alguno para decidir cuáles países son o no demócratas y EU no es el país excepcional que pueda tomarse esa ni ninguna otra atribución. Esa supuesta excepcionalidad lo arrastra a andar extendiendo certificados de buena conducta por el mundo. De este modo, el matadero institucionalizado que funciona en Colombia es para Washington una democracia vibrante y modélica. Por no hablar de su democrático protectorado de Ucrania, pletórico de neonazis. Pero el problema principal de la potencia del norte está dentro de sus fronteras, donde hay gran mayoría de ciudadanos que no confían en las instituciones, donde los afroestadunidenses, los indígenas y los blancos pobres son maltratados y asesinados por la policía y existe una feroz política antiobrera y antisindical, con decenas de millones en la pobreza y sin acceso a la educación o a la salud. ¿Dónde está la democracia?

Llama más la atención la exclusión de Cuba en una cumbre donde la salud es uno de los ejes centrales, justo un campo donde la isla, pese al asfixiante bloqueo, tiene realizaciones con amplio reconocimiento internacional. Por sólo mencionar el covid, además de haber enviado brigadas médicas a combatirlo en 40 países y territorios, Cuba ha vacunado a toda su población mayor de dos años con antígenos propios, que también se han aplicado en Nicaragua, Venezuela, San Vicente y las Granadinas, Siria, Irán, Vietnam y la República Árabe Saraui Democrática.

Las cumbres de las Américas, excepto sus dos últimas ediciones, siempre excluyeron a Cuba y, salvo en muy contados casos, como en Mar del Plata, predominó la agenda de EU. En Panamá, sin exclusiones, al menos hubo diálogo. Algo que no habrá en Los Ángeles. Mucho menos se escuchará a los pueblos. Otro sonado fracaso de míster Biden.


 

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