La reciente carta abierta escrita al presidente norteamericano Barack Obama por un numeroso grupo de personalidades, cuyas afiliaciones y propósitos con respecto a un cambio de la política norteamericana hacia Cuba responden a diversas intenciones, se ha convertido en motivo de reacciones airadas, tanto por parte de la ultraderecha más recalcitrante de EE UU, como por parte de sus mercenarios internos en Cuba.
 
Las intenciones de lograr que Obama sea el “elegido” para desmontar el criminal bloqueo contra Cuba, responde a la percepción generalizada de que esa arcaica política ha dejado de jugar su papel. Empero, hay quienes pretenden facilitar nuevas vías para desmantelar el socialismo en Cuba mediante una política de acercamiento para abrir brechas dentro de la sociedad cubana, tratando de usar, como Caballo de Troya, la supuesta y dudosa ayuda a ONGs, la incentivación de la pequeña empresa capitalista, así como un nuevo modelo de agresividad en el plano de la ideología.
 
En resumen, aunque movidos algunos por la intención de lograr un necesario acercamiento bilateral, cuyos beneficios económicos y de otros tipos beneficiarían a ambas partes, la procedencia de muchos de los firmantes pone en dudas la sana intencionalidad y hace despertar todo tipo de recelos. Los halcones y lobos, entre los que se encuentran el propio Negroponte, no cambian de un día para otro. Tampoco la acusada política plattista de nuevo tipo esconde que detrás de la zanahoria se ocultan todo tipo de insanos propósitos.
 
Llama la atención la presencia entre los 46 firmantes las figuras de John Negroponte, ex subsecretario de Estado y ex director de inteligencia nacional durante el gobierno de George W. Bush; el brigadier general John Adams, ex vicejefe de inteligencia militar y ex representante ante la OTAN; y del ex comandante supremo de la OTAN y ex comandante del Comando Sur, James Stavridis. También hay tres ex subsecretarios de estado para el hemisferio occidental, Jeff Davidow, Alexander Watson y Arturo Valenzuela; así como del ex subsecretario de Estado Strobe Talbott; a los que se suman dos ex jefes de la misión diplomática en Cuba, Vicky Huddleston y Michael Parmly, al igual que la ex congresista Jane Harman. Este grupo se complementa con varias figuras de origen cubano americano vinculadas al mundo de los negocios como el ex administrador de la Ciudad de Miami, Joe Arriola; los empresarios Jorge Pérez, Paul Cejas, Andrés Fanjul y Gustavo Cisneros; así como otras personalidades como el obispo episcopal Leo Frade, el abogado Pedro Freyre y Marcelino Miyares, ex presidente del Partido Demócrata Cristiano de Cuba y veterano de la Brigada 2506.
 
Mientras Cuba sigue detenidamente el propósito de esta carta y otras formas de acercamiento, la ultraderecha radical anticubana pone el grito en el cielo, desatando todo tipo de histéricas reacciones. Cuba apuesta francamente por la cooperación entre ambas naciones, sobre la base del respeto mutuo y sin ceder un ápice en sus principios.
 
Realmente Obama tiene poco que perder cuando ya su segundo mandato tocará pronto a su fin. Sin embargo, las presiones sobre él por parte de la derecha han sido permanentes. No obstante, una parte significativa de los norteamericanos, incluyendo poderosos grupos económicos exigen una apertura comercial hacia Cuba, el desmantelamiento de las restricciones a los viajes de norteamericanos, flexibilización de flujos de capital hacia la economía cubana con el fin de impulsar el incremento de la propiedad privada en las pequeñas empresas, así como en megaproyectos de desarrollo, al igual que una apertura en materia de telecomunicaciones.
 
 La carta en cuestión y sus firmantes aparecen en el siguiente link:
 
Como era de esperarse, varios representantes de la mafia anticubana despotricaron contra la carta y sus firmantes. Varios jefes de grupúsculos involucrados en la guerra mediática y planes desestabilizadores contra la Isla, mostraron su apego a las arcaicas políticas encaminadas a mantener el criminal bloqueo y a evitar cualquier diálogo con Cuba. Entre ellos estuvieron Janisset Rivero, del Directorio Democrático Cubano; el terrorista Ramón Saúl Sánchez, presidente del Movimiento Democracia; Omar López, director de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) y papagayo asiduo de mensajes anticubanos en Radio Martí; Ángel Desfana, también terrorista y director del grupúsculo Plantados, asociado a Lincoln Díaz-Balart; Mauricio Claver Carone, director ejecutivo de Cuba Democracy Advocates, con sede en Washington; entre otros.
 
 Varios miembros de la contrarrevolución interna como la liderzuela de las Damas de Blanco, Berta Soler; Manuel Cuesta Morúa, portavoz del Partido Arco Progresista; Antonio Rodiles, director de Estado de SATS; José Daniel Ferrer, secretario ejecutivo de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU); caracterizados por su alineamiento a las posiciones de la ultraderecha cubano americana, se opusieron directamente a la carta enviada a Obama. No resultó extraño: las cotorras imitan a sus dueños.
 
Lo cierto es que varios de los asiduos apegados a la intolerancia permanecen callados en espera de su momento, ocasión en que tomarán filas oportunistamente según sus propios criterios y sus intereses personales. Mientras tanto, todos especulan sobre cuál será la reacción de Obama ante esta misiva y si, realmente, dará el paso político que le solicitan, sentándose, de un vez por todas con las autoridades cubanas, sin prepotencia, como pares iguales y respetando nuestra constitucionalidad.
 
 Mucho hay sobre qué hablar, ambos pueblos nos lo reclaman. Cuba, no lo niega, apuesta por el diálogo.
 

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