De la amenaza en su contra me enteré el 7 de marzo por un mensaje en Facebook que decía: “Amenazaron a Eder, el caballero del Bajo Cauca. ¿Nos vamos a quedar callados?” Lo de quedarse callado me movió, porque los medios tradicionales suelen guardar silencio cuando intimidan a periodistas locales o independientes. También lo de “caballero del Bajo Cauca” ¿Por qué le dirán así a un muchacho, recién iniciado en el periodismo? Pero ante todo me impactó el hecho, porque las amenazas censuran la libertad de prensa en su región, restringiendo la agenda informativa.
 
Datos de la Fundación para la Libertad de Prensa en Colombia –FLIP, indican que en el Bajo Cauca hay 4 periodistas amenazados. Uno con medidas cautelares; otro con medidas de seguridad, por parte de la Unidad Nacional de Protección; y otros dos casos en proceso de documentación.
 
La situación no es diferente al resto del país. En los primeros meses de 2014 la FLIP registró 24 amenazas que afectaron a igual número de periodistas en Colombia; casi la mitad de amenazas ocurridas durante 2013, cuando fueron 52 casos que vulneraron a 75 periodistas.
 
“Lo que preocupa en Bajo Cauca es que parece que las noticias se están dejando de contar, que los medios están desapareciendo y que esos espacios están siendo reemplazados por entretenimiento o por noticias simplemente de registro”, advirtió Pedro Vaca, director ejecutivo de la FLIP.
 
En lo corrido de 2014, según la Asociación de Periodismo de Antioquia –APA, en el Bajo Cauca Antiqueño han sido amenazados dos periodistas: Luis Carlos Cervantes, director de la emisora La Morena del municipio de Tarazá, quien cuenta con esquema de protección desde hace varios años; y Éder Narváez Sierra, director del noticiero televisivo Bajo Cauca Noticias, redactor del periódico Región al Día, corresponsal de Teleantioquia Noticias y representante de los medios de comunicación del Bajo Cauca ante el Consejo Departamental de Medios del Instituto de Cultura de Antioquia.
 
Éder tiene 23 años. Es oriundo de Caucasia. Es el penúltimo de seis hermanos; hijo de una familia costeña de El Roble (Sucre), cuya madre es ama de casa y cuyo padre es vendedor de chance. Es “el caballero del Bajo Cauca” por su manera educada y formal de tratar a la gente, por su forma refinada de presentar noticias y por su galantería de antaño para admirar a las mujeres; él no es de los que dicen piropos, es de los que declaman poemas.
 
El caballeroso reportero estudió comunicación social – periodismo en la Universidad de Antioquia, seccional Bajo Cauca. En aquellos días, asistía a las extensas jornadas de clases, que ocupaban mañana y tarde, y luego salía a trabajar en discotecas como promotor o mesero.
 
En esa época “Eder era un niño, pero con muchas inquietudes por hacer buen periodismo”, recuerda Margarita Isaza, una de sus docentes en la seccional. “Por ejemplo, él veía una valla de contratación de obras públicas y se quedaba mirándola. Luego empezaba a reflexionar sobre por qué la obra valía tanto o por qué llevaba tanto tiempo en construcción. Siempre tenía el interés de denunciar aunque no sabía cómo hacerlo.”
 
Esa actitud reflexiva, la desarrolla ahora con más dinamismo en los múltiples espacios informativos de los cuales hace parte. Su apuesta es fortalecer y articular los medios de comunicación de la región.
 
En su agenda informativa, Éder aborda temas sociales, comunitarios, culturales, económicos y del sector público. Sus noticias tratan asuntos como las dificultades de una comunidad ante la falta de un puente o los logros de una organización campesina que busca adjudicarse una finca en proceso de restitución.
 
Su agenda no incluye los temas del conflicto, el narcotráfico o la violencia en el Bajo Cauca, donde la presencia de grupos subversivos y pos paramilitares genera una violación permanente de derechos humanos. Por eso no se explica el origen de las amenazas. Él, como la mayoría de sus colegas, evita esos temas cotidianos pero sensibles, que les han traído problemas a varios periodistas de la región.[i]
 
De acuerdo con el Director Ejecutivo de la FLIP, en el Bajo Cauca “hay asuntos que no son tocados por los medios de comunicación, aun siendo relevantes para la región, como por ejemplo temas mineros, de víctimas, de restitución de tierras o el proceso de paz, los cuales no tienen eco dentro de los procesos informativos.”
 
Una hipótesis que podría plantearse es que en el Bajo Cauca las amenazas buscan acallar sistemáticamente la libertad de prensa, cuando de manera directa o indirecta los periodistas intervienen en temas sensibles que tocan asuntos del conflicto o intereses particulares. Y en el conflictivo contexto de la región, el hecho de que exista una amenaza atemoriza fuertemente a los comunicadores, aunque desconozcan el origen de la agresión. Por tanto, algunos reporteros tienden a guardar distancia sobre ciertos asuntos.
 
La primera amenaza contra Éder ocurrió el jueves 6 de marzo de 2014. Ese día le llegó un mensaje de texto a su celular que decía: “Te vamos a matar por sapo. Te damos 24 horas para irte de Caucasia.”
 
Él mismo denunció la intimidación a través de su cuenta en Facebook, señalando lo siguiente: “No sé las razones de por qué me enviaron las amenazas pero me preocupa la situación que vivo. Soy un joven periodista que tiene muy claro la manera cómo debo contribuir al desarrollo de mi región, y todos los procesos de comunicación de los que hago parte dejan muy claro el rumbo por el cual me dirijo”.
 
Las intimidaciones reaparecieron una semana después, el 13 de marzo, a través de otro mensaje de texto que decía: “Buscando culpables te vas a morir. También tus colaboradores”. Lo paradójico es que ese mismo día el canal Teleantioquia transmitía el programa “Estudiar vale la pena”, en el cual se documentó la historia profesional de Éder como un ejemplo de superación personal en la región.
 
Para el joven reportero, lo más lamentable de esta última amenaza es que también va dirigida contra los colegas que hacen parte de los medios de comunicación en los cuáles ejerce. Por ello considera se está afectando al periodismo del Bajo Cauca en general.
 
Pero esta no es la primera agresión que sufre Éder. La falta de garantías para ejercer su labor la vivió de cerca durante el paro minero. Esa vez, por mano propia del Estado. El 21 de julio de 2013, durante el cubrimiento de la protesta, el joven periodista fue atacado por un grupo de uniformados del Escuadrón Móvil Antidisturbios de la Policía –ESMAD, quienes lo retuvieron y lo golpearon, causándole una herida en la cabeza, pese a que portaba chaleco y carné de periodista.
 
De acuerdo con información de la APA, durante las protestas en Bajo Cauca fueron agredidos 11 comunicadores, entre ellos 6 periodistas y 5 empleados de la emisora Caucasia Estéreo; tanto el director como el equipo de trabajo de la emisora habrían recibido amenazas telefónicas.
 
Este tipo de agresiones en el Bajo Cauca, están vulnerando las garantías constitucionales que tienen los periodistas, según advirtió Éder, quien carga en su bolsillo una pequeña libreta con las leyes, derechos y rutas de atención que protegen la libertad de prensa. De allí citó el artículo 73 de la Constitución, el cual señala que “la actividad periodística gozará de protección para garantizar su libertad e independencia profesional”.
 
Hoy su derecho a la libertad de prensa ha sido vulnerado, afirma, y advierte que su caso está denunciado ante la FLIP, la Federación Colombiana de Periodistas -Fecolper y la Dirección de Derechos Humanos de la Gobernación de Antioquia.
 
Pero aunque lo embargan la preocupación y la tristeza, Éder continúa ejerciendo su labor. Para él, hacer periodismo no es cuestión de sobrevivir o resolver unas necesidades económicas. Su interés, “es hacer periodismo para el desarrollo de la región; desde el cubrimiento de los derechos fundamentales.”
 


 
La FLIP se aproximó al Bajo Cauca
 
En 2013, la Fundación para la Libertad de Prensa –FLIP, realizó un análisis sobre la situación del periodismo en el Bajo Cauca Antioqueño. Tras una visita, que contó con el acompañamiento del Comité para la Protección de Periodistas de Nueva York, La FLIP realizó un diagnóstico sobre el tema en la región.
 
Pedro Vaca, director ejecutivo de la FLIP, refirió las principales conclusiones de ese diagnóstico:
 
La primera es que buena parte de los temas que son relevantes en esa zona están por fuera de la agenda informativa, por ejemplo temas como víctimas, incluso todo el tema minera son asuntos que, salvo algunos pocos medios, están por fuera de la agenda informativa.
 
Lo segundo es que con el paso de los años los diarios han estado desapareciendo y algunos que quedan pues solo están transmitiendo entretenimiento, música y reproducción de algunas noticias que se producen a nivel nacional pero digamos pocos niveles de reportería local.
 
Lo tercero es que hay poco conocimiento por parte de las autoridades locales sobre su rol en la garantía de la libertad de expresión, entonces se confunde que el hecho de que no haya asesinatos con el hecho de la garantía, cuando hay dificultades para el acceso a la información que no están siendo garantizados por las autoridades y temas como el orden público y la agresión durante el paro minero a los periodistas.
 
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Lunes, 24 de Marzo de 2014 21:27
 
Fuente: Fuente: Agencia de Noticias IPC, Medellín, Colombia