Los mexicanos interesados en la cosa pública y los panistas, en ese orden, ya pueden dormir tranquilos porque finalmente Josefina Eugenia Vázquez anunció que “en los próximos días” decidirá sobre “la invitación de Panistas por México” (grupo de otrora gobernadores y secretarios de Estado), para competir por la presidencia del Partido Acción Nacional.
Como aún está fresco en la memoria de muchos, la señora Mota tuvo el enorme honor de llevar al PAN al tercer lugar en la disputa por la Presidencia de la República en 2012, hecho que no sucedía desde 1988, y que ella logró tras 12 años continuos de que sus compañeros de partido Vicente Fox y Felipe Calderón despacharon como titulares del Ejecutivo federal. Aquella hazaña sólo la realizó Roberto Madrazo al llevar al sitio número tres al Revolucionario Institucional en 2000, tras siete décadas de gobierno.
Tampoco es de olvidarse que en los primeros minutos de la noche del 1 de julio de 2012, enseguida del cierre de las urnas, fue la primera candidata presidencial que reconoció el triunfo de Enrique Peña, y ello le mereció ser invitada a la ceremonia de toma de posesión en Palacio Nacional y su nombre  fue mencionado sin representar a ninguno de los tres poderes de la Unión, por el ya presidente de México.
Esta distinguida blanquiazul, también autora del muy vendido libroDios mío hazme viuda por favor, reaparece en la escena partidista como si nada, después de 15 meses de ausencia. Y cuando el reportero Horacio Jiménez, de El Universal, se lo hace ver en forma de pregunta, sólo alcanzó a responder con parrafadas que la distinguieron en campaña, en la propia y en la de Felipe Calderón en 2000:
He estado trabajando muy fuerte por el partido. Estuve en las contiendas intermedias en diferentes estados. He estado presente en la actividad del partido y a un lado de los militantes. También he dado asesorías a organismos internacionales–BID (educación, seguridad y desarrollo)– y estoy por presentar un libro en la FIL de (sic) la comunidad de mexicanos en Estados Unidos. No hemos parado de trabajar ni al lado del partido, ni tampoco en otros propósitos.”
Mas Javier Lozano, su compañero de partido y de sector, aunque formado en los entresijos del PRI, fue el primero en criticar la reaparición de la señora que en campaña propuso a sus pares “hacer el cuchi-cuchi” con sus maridos siempre y cuando votaran por ella.
Esta singular oradora que bautizó al camión que la transportaba como La Jefa, aunque usaba más los aviones y helicópteros particulares, pero mucho menos que el triunfador oficial de la contienda, juzga que “Estamos ante un parteaguas y no exagero al decir que lo que hoy hagamos o dejemos de hacer en AN va a marcar para siempre la vida del partido”, pero no se atreve a verbalizar una definición puntual sobre su candidatura, y anuncia que “comenzará una gira por todo el país para ir al encuentro con la militancia”.
Vázquez Mota exige desde hoy una candidatura de unidad, piso parejo, certeza absoluta de transparencia y de participación en igualdad de circunstancia, en una contienda que “demostremos una vez más por qué somos el partido más democrático de México”. La retórica elemental, pues, para ser la tercera en discordia que rompa con la polarización generada por Enrique Madero y Francisco Cordero.
En el partido de enfrente no cantan mal las rancheras, Cuauhtémoc Cárdenas, según La Jornada, “no descartó la posibilidad de ocupar la dirigencia del partido del sol azteca, siempre y cuando se modifiquen los estatutos”. Entre más veterano comete más desfiguros políticos.