Desde que se puso en evidencia, claridad y objetividad de que las sociedades en Bolivia son coloniales, los mitos y sustos de las ignorantes clases a medias se han disparado. Tan asustados en sus ignorancias que se convierten en “mestizos”, se hacen más demócratas, de pronto empiezan a defender la democracia y los derechos humanos, en fin. Se descubren así mismos en defensores de la  vida y la naturaleza. Tan variables cambios, ciertamente que llaman la atención, pues sus características sociológicas son absolutamente contrarias: racistas, costumbristas comodones, anti intelectuales aunque de pinta son militantes de cafés de tertulias, improductivos intelectual y materialmente, copiadores de modelitos foráneos y ajenos a nuestras realidades: basta ver sus crónicas de sus tabloides de domingo, donde el 100% de sus materiales son copias y remedos de realidades que no son nuestras, imitaciones burdas a otros escribidores extranjeros. Además de mediocres. En esos sectores están incrustados las mentalidades coloniales y costumbristas. Hijos de latifundistas, mineros medianos, y comerciantes extranjeros, o descendientes, que manguearon desde siempre al estado republicano. Utilizaron las universidades estatales en sus beneficios (como lo siguen haciendo), de manera gratuita; utilizaron a las instituciones del estado para enriquecerse y realizar grandes negocios; utilizaron al estado republicano para no hacer nada por la Bolivia profunda. Y pues esos sectores de la colonialidad intelectualoide influyen en los medios de incomunicación del colonialismo, todos los días, cotidianamente.
 
Acostumbrados como sus padres, a sus mentalidades patronales y latifundistas, no desean otro tipo de estado. Asustados de que sus ex pongos sean ahora parte de las estructuras estatales, boicotean, inventan  mitos de democracia y participación, derechos humanos, etc, para simplemente sacar a flote sus mediocres y latifundistas mentalidades. La historia nos ha demostrado que estos sectores improductivos y sin ideas para este país, no conocen, no tienen idea alguna de las características y funcionalidades de este país. Sus camaleónicas  formas sociales se acomodan a los tiempos y las ideologías, porque sus objetivos son muy sencillos; aunque eficaces: permanecer en los poderes para seguir mangueando al estado. Las ideologías son barnices de esos comportamientos costumbristas. Y su total ausencia de proyecto de clases, les hace inútiles para la ciencia y la investigación. Prefieren copiar y estar al día en las modas intelectuales. Su falta de creatividad y creación de nuevos paradigmas es pasmosa y asombrosa. Pues, no les preocupa en lo más mínimo. Asustados como están no entienden de lo que sucede. No pueden entender. Otra vez les arrolla el tiempo y la historia. Apegados a sus costumbres occidentales coloniales, no entienden que este país no es occidental, no tiene pasado occidental, y que todo lo impuesto por occidente ha fracasado. Nunca se ubicaron en qué país se encuentran, y al parecer nunca se ubicarán.
 
Su falta de identidad y su ausencia de sentido de estado, les hace burdos imitadores y comediantes de occidente. Las escuelas, colegios y universidades son centros de imitadores a occidente. Ninguna capacidad de investigación o simulación al menos de otras cosas, sospechas, algo de creaciones puras, podemos esperar. La experiencia nos dice al respecto que estos sectores son los más retrógrados y reaccionarios de Bolivia. Muchos son de izquierda, y también utilizan esos ambientes para desahogar sus frustraciones, de no pertenecer a este país, sino por culpa de sus padres invasores y colonialistas. Ni modo. Deben tragarse a nuestras culturas. Y acomodarse a las circunstancias. Estos imitadores burdos de occidente, se mimetizan en todas las instituciones. Estatales o privadas, para boicotear desde esos espacios porque estos procesos nuevos, les asustan. Les dejan huérfanos de sus costumbres bonachonas y comodonas, donde la Jauja y la joda eran sus principales diversiones sociales. Mientras sus lacayos y sirvientes o pongos políticos, se encargaban de robar las arcas del estado republicano. Esos “científicos sociales” de la joda, ven con recelo los cambios, y prefieren nomás aliarse con las oligarquías y los doctorcitos citadinos, que les dan más seguridad de no alejarse mucho de sus costumbres occidentaloides.
 
Tenemos que seguir avanzando y fortaleciendo nuestros nacionalismos étnicos. Que estos extranjeros o pro extranjeros no entiendan lo que sucede, no debería interesarnos. Que el mundo esté en otra moda intelectual o de pensamiento, tampoco debería importarnos. Al fin y al cabo sabemos por los colonialistas clase medieros, que en nada influyen respecto de nuestras estructuras y definiciones. Desde esas perspectivas tenemos que entablar una cruzada, en nuestros términos, por conquistar a las ignorantes clases medias, y dialogar con ellos parcelas de entendimientos. Lo contrario, hacerles entender que este no es su país. Invitados como son, pueden también ser invitados a dejar nuestros territorios. Algunos ya lo han hecho, en hora buena. Las claridades ayudan en los fortalecimientos de nuestras identidades. Eso no es negociable. Ninguna identidad es negociable, las nuestras tienen que ser más radicales, porque los mensajes deben ser más claros. Occidente está en decadencia, y sus feligreses en Bolivia también. Con esos pensamientos del fracaso nada tenemos que hacer. Los resultados son contundentes, demasiado contundentes.
 
La Paz, 6 de octubre de 2013.