En el debate que siguió a la publicación de la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable se dieron argumentos en contra, de todo tipo. A continuación, informamos al lector sobre algunos estudios e iniciativas que contribuyen a argumentar que dicha ley era necesaria y que, en general, está bien concebida.
 
1. Está comprobado que hay una relación entre la publicidad y el consumo de alimentos que afectan la salud
 
Las estrategias comunicacionales del marketing han ido evolucionando desde un énfasis en la venta de productos, en los años cincuenta y sesenta, a un énfasis en los consumidores y sus necesidades, en los años setenta y ochenta; y, finalmente, en el establecimiento de relaciones entre consumidores y las marcas: la «fidelización». Esta última implica un acercamiento comprehensivo que combina varias disciplinas comunicacionales, a fin de maximizar el impacto comunicacional.
 
Un importante informe del Instituto de Medicina (IOM) de Estados Unidos documenta, con evidencias, que la publicidad influye en las preferencias, demandas y consumo de alimentos y bebidas de los niños de entre 2 y 11 años de edad. El informe demuestra, también, que hay una asociación entre la publicidad en televisión y la adiposidad de niños y adolescentes de entre 2 y 18 años (1).
 
La American Academy of Pediatrics (Academia Americana de Pediatría) afirma que un considerable acervo de investigaciones demuestra que los medios de comunicación contribuyen al desarrollo de la obesidad de niños y adolescentes, y que existe suficiente evidencia para justificar la prohibición de la comida chatarra (junkfood) (2).
 
2. Hay poco conocimiento de los padres acerca de los alimentos que son más convenientes para sus hijos
 
Los detractores de la ley argumentan que son los padres los que influyen en los hábitos alimenticios de sus hijos y que el Estado no tiene por qué meterse. Es cierto que esa influencia es real; lo dice la observación misma, y lo corroboran distintos estudios: los niños copian las costumbres alimenticias de los padres. Si estas son sanas, lo probable es que los niños también hagan elecciones saludables, pero igualmente es cierto lo inverso: los malos hábitos alimenticios se trasladan a los hijos (3).
 
La pregunta es, por tanto, si los padres comen bien. Para muchos, en el Perú, la respuesta es negativa, como se desprende del hecho de que dentro del rango de padres jóvenes que pueden influir en los hábitos alimenticios de sus hijos, el exceso de peso afecta al 39% en el grupo de 25 a 29 años, y al 45% en el grupo 30 a 39 años (4). Puesto que el sobrepeso plantea problemas de salud pública, es del todo justificada la intervención del Estado en la impartición de educación nutricional, en la regulación de los alimentos que se consumen en los colegios y en la promoción del ejercicio físico, aspectos que están mencionados de manera explícita en la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable.
 
3. La buena nutrición es materia de preocupación creciente a nivel global
 
Diferentes instituciones científicas y alianzas de organizaciones de la sociedad civil promueven la regulación de la publicidad de alimentos. Las empresas mismas han tenido que comenzar a adecuarse y, posiblemente, Estados Unidos, origen y meca mundial de la comida chatarra, es el país más preocupado por sus efectos indeseables sobre la población.
 
Entre otras organizaciones, Children’s Food and Beverage Advertising Initiative (CFBAI, Iniciativa sobre la Publicidad de Comidas y Bebidas Orientadas a los Niños) es una entidad autorregulatoria, diseñada para promover el mercadeo de alimentos y bebidas más sanas para niños. La CFBAI informó que, desde 2011, cuatro grandes empresas —Coca Cola, Cadbury Adams, Hershey y Mars— se comprometieron a no dirigir su publicidad a menores de 12 años. Otras trece ofrecieron publicitar solo alimentos que respetasen las Dietary Guidelines for Americans (Guías Dietéticas para Americanos) y los estándares de la Food and Drug Administration (FDA). Estos compromisos abarcan todas las plataformas, incluyendo radio, prensa, internet, videos y juegos. La corporación Pepsi Co también se comprometió a no apuntar a los niños de menos de 12 años en sus estrategias de marketing.
 
La empresa Walt Disney, mundialmente conocida por su influencia en niños y jóvenes, por su lado, ha aceptado ofrecer y comercializar alimentos más nutritivos a niños y jóvenes a través de la autorregulación de los productos que venden.
 
Otra coalición importante que promueve una alimentación más sana es la Healthy Weight Commitment Foundation, que pretende contribuir a la reducción de la obesidad y el sobrepeso, que incluye a comerciantes minoristas, fabricantes de alimentos y bebidas, restaurantes, empresas de artículos deportivos y de seguros, asociaciones de comerciantes, organizaciones no gubernamentales y asociaciones de deportistas profesionales.
 
Sin embargo, un estudio realizado por una entidad especializada encontró que estos intentos de autorregulación por las empresas permiten, al final de cuentas, continuar con la publicidad de comida chatarra para niños, al aprovechar vacíos en las propias normas regulatorias (5).
 
Esa es una de las razones que llevaron al alcalde de Nueva York, Michael R. Bloomberg, a emprender una campaña, el año pasado, que culminó en la prohibición de la venta de gaseosas y otras bebidas azucaradas en envases grandes (mayores a 16 onzas o 543.6 gramos, algo más de medio litro), lo cual ha motivado una fuerte reacción, contraria, de la industria de bebidas no alcohólicas (6).
 
Las críticas que se han esgrimido en contra de la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable son, en su mayoría, superficiales, interesadas y frívolas, e ignoran, desdeñan o tergiversan estudios científicos y experiencias importantes en otros países —algunas muestras de los cuales hemos presentado—, que justifican plenamente la promulgación de dicha norma legal.
 
Notas
1 IOM (Institute of Medicine). 2013. Challenges and opportunities for change in food marketing to children and youth: Workshop summary. Washington, DC: The National Academies Press.
2 Pediatrics. Vol. 128, N.o 1, July 1, 2011, pp. 201-208 (doi: 10.1542/peds. 2011-1066). <http://pediatrics.aappublications.org/content/128/1/201.full.pdf+html>.
3 Ver, por ejemplo, <http://www.natural news.com/025803_food_children_habits. html#ixzz2WtFrt3By> y <http://www.ncbi. nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2901496/>.
4 INEI. Perfil nutricional y pobreza en el Perú. Lima, 2009. <http://www.ins.gob.pe/repositorioaps/0/5/jer/encu_vigi_cenan/PerfilnutricionalypobrezaENAHO2008.pdf>.
5 Ver <http://news.yale.edu/2013/03/12/industry-self-regulation-permits-junk-food-ads-programming-popular-children>.
6 Más de la mitad de los neoyorkinos adultos tienen sobrepeso o son obesos, y cinco mil mueren anualmente por problemas de salud relacionados con la obesidad. Fuente: New York Times. <http://www.nytimes.com/2012/09/14/nyregion/health-board-approves-bloombergs-soda-ban.html?_r=0>.
 
Fernando Eguren(CEPES) para La Revista Agraria
 
 
CEPES es una organización peruana sin fines de lucro que busca la inclusión de pequeños agricultores y campesinos en los procesos de modernización y democratización, con el compromiso por un desarrollo nacional, descentralizado y equitativo.
 
Centro Peruano de Estudios Sociales – CEPES

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