Dijo algún noticiero de televisión y repitieron algunas radios uruguayas sobre un actor estadounidense que contrajo cáncer de garganta por una determinada práctica íntima y no necesito dar más detalles.
 
Algo además muy serio concerniente a la salud de la población arrojado como una granada anónima.
 
¿Qué derecho tienen los medios a informar estas cuestiones en horarios de protección al menor, con lenguajes directos que violentan el espíritu de la niñez?
 
¿Por su falta de responsabilidad me veo obligada a explicarle a mi nieta de cuatro años qué es el sexo oral?
 
Resulta chocante hasta para adultos esta cuestión que realmente no sé si es tema periodístico o mero morbo explícito que vende por lo grotesco.  Mientras sea entre público mayor de edad, vaya y pase. Aunque sinceramente es asqueante la comercialización de lo particular, el derroche de amoralidad mediatizada y la humillación valuada en rating.
 
El mundo del espectáculo vive de ventilar su vida privada. Eso les da fama y por ende dinero, al menos parece ser la ecuación. Que este señor haga con su sexualidad lo que elija.
 
Lo que no deberían hacer los informativos y la gente de los medios, es difundir sexo directo de palabra en horarios en que los chicos pueden estar frente a la teve o escuchando radio sin la contención de un mayor pues se espera que actúe la protección legal, lo cual se transforma así en lenguaje obsceno.
 
Existen normas a seguir y hasta UNICEF hizo un protocolo de actuación para medios de información basado en el Código del Niño que dice “Sin perjuicio de la información de los hechos, la programación emitida durante el horario de protección a niños, niñas y adolescentes no deberá incluir lenguaje que explicite, violencia, sexo, pornografía, drogas, discriminación”.
 
Los Estados, junto a la familia, son responsables por la educación del niño o niña, su salud psíquica, crecimiento armónico, eso implica tiempos cronológicos y emocionales, no forzamientos que violentan la sensibilidad infantil.
 
¿Quién acciona la maquinaria para que esto no suceda ni vuelva a suceder?
 
El niño es sujeto social de derecho consagrado en la Convención por los Derechos del Niño, donde se establece que la sociedad y el Estado deben brindarle protección, educación y atención para la satisfacción de sus necesidades básicas, el logro de su bienestar integral y el pleno y armonioso desarrollo de su personalidad. Los estados deben proteger a los niños de tratos degradantes, "el niño, por su falta de madurez física y mental, necesita cuidados especiales, incluso la debida protección legal, tanto antes como después del nacimiento".
 
La candidez, la ingenuidad, es un estado natural de la infancia que debe ser protegido.
 
Es el propio derecho a ser niños o sea personas en desarrollo.
 
La llamada “edad de la inocencia” no pasa de moda, es un sagrado universal donde el pudor es un valor a ser preservado.