…allá en nuestras montañas, el indígena
puede morir pero rendirse no.
 
Amelia Denis de Icaza

Veo al guerrillero Victoriano Lorenzo cabalgando junto con sus compañeros de armas por los senderos de los cerros, así como sobre los llanos de Coclé, desde La Negrita hasta el Valle de la Luna y el río Chiriquí y entrando a David. Igualmente, veo al general de Brigada hincado sobre un mapa trazando los puntos estratégicos de las batallas que anunciaba la insurrección liberal en el Istmo entre 1899 y 1902. Lo veo en el sitio de Aguadulce, en la batalla de la Negra Vieja y en Corozal cuando recibe las noticias trágicas de la masacre en el Puente de Calidonia.
 
Según Juan Quirós, “su arrojo e inteligencia militar fue reiteradamente demostrada desde la batalla de la Negra Vieja, hasta el sitio de Penonomé, la toma de Aguadulce y en Chiriquí…”.
 
Todos vemos al líder popular montado sobre su caballo dirigiendo a su ejército en condiciones de inferioridad numérica superando a su enemigo mediante el uso de las tácticas más adecuadas. Pero la inteligencia de Victoriano no se limitaba a su conocimiento de las tácticas militares. Victoriano fue un hombre con visión de país, con capacidad de dirección política e innegable inteligencia para conducir a las masas populares.
 
Según Carlos A. Mendoza, “Victoriano era extraordinariamente valiente, pero humilde, sencillo, astuto y honrado. Tenía una inteligencia vivaz. Sus instrucciones siempre fueron justas… Respetuoso de las demás personas, cortés para saludar y se desenvolvía con soltura ante sus colegas militares. Tenía una extraordinaria intuición para calcular las acciones, reacciones y decisiones de las demás personas…
Hoy estamos aquí no sólo para conmemorar la muerte de uno de los panameños más creativos y valientes. No sólo queremos recordar las grandes hazañas de un jefe militar guerrillero que lucho junto con los liberales hace más de 110 años. Fueron los mejores hijos del país, la juventud siempre combativa, que se sumaban a los pelotones liberales para acabar con la dictadura centralista de los godos conservadores en Bogotá. Guerra civil que sesgó vidas y significó grandes sacrificios por parte de familias panameñas que buscaban mejores vidas en el Istmo.
 
Le estamos rindiendo homenaje a un soldado que fue traicionado y fusilado justo en este lugar que nos cobija esta tarde. Fue una traición de quienes aún llevan en sus corazones un odio racista hacia todos los pueblos indígenas de nuestro Istmo. Fue una traición de quienes llevan en sus programas un odio clasista contra todos los trabajadores del país. Fue una traición a la nación, al pueblo, a las mujeres y hombres de nuestra tierra panameña.
 
A las 5 de la tarde del 15 de mayo de 1903, en este mismo lugar, relata un testigo ocular, “Victoriano fue cadáver, destrozado por treinta y seis balas, que le dispararon con 12 rifles, a diez pasos de distancia”.
 
Estamos hoy aquí para dejar constancia de una realidad: Victoriano fue fusilado por sus enemigos liberales y conservadores pero no ha muerto. Sigue cabalgando. Desde este mismo lugar salió hacia sus tierras en las montañas de Penonomé donde soñaba regresar durante sus meses de cautiverio entre noviembre de 1902 y mayo de 1903. Desde ese 15 de mayo de 1903 ha seguido cabalgando de región en región, de campo en campo, de ciudad en ciudad, hasta la fecha. Ha pasado por las fincas bananeras, los cañaverales, los cafetales y centros de acopio a los largo del siglo pasado organizando la resistencia y la rebelión contra los gamonales.
 
Su ejemplo inspiró a los trabajadores capitalinos quienes se levantaron contra los casatenientes en el gran movimiento inquilinario de 1925. Así mismo, encabezó mano en ristre las grandes batallas de protesta social y por la soberanía de las décadas de 1940 y 1950. Fue su figura que se agigantó el 9 de enero de 1964 cuando se levantó una juventud rebelde contra la ocupación neocolonial norteamericana que fue seguida por un pueblo que dijo basta. En esa época los estudiantes comenzaron a devorar los escritos sobre Victoriano. Se preguntaban, ¿quién era este gran líder panameño que conservadores y liberales nos han querido esconder?  No se quedaron atrás los campesinos, obreros y empleados. Aparecieron los libros de Diógenes de la Rosa, de Domingo H. Turner, Rubén Carles, Ramón H. ‘Monchi’ Jurado, Changmarín, Beluche y Humberto Ricord. Finalmente, en el siglo XXI la obra de Herberto Nelson. En los cuarteles también se leía sobre la vida y la visión de Victoriano y sus tácticas militares insertas en lo más profundo de las experiencias del pueblo.
 
En la actualidad, el pueblo ngobe, que encabeza una de las grandes luchas de nuestros tiempos, ha reivindicado a Victoriano y lo ha convertido en su gran maestro. Aprendiendo de las tácticas de Victoriano, los ngobes han derrotado en tres ocasiones a las tropas militarizadas que ha lanzado el gobierno nacional contra ellos para liquidar la insurrección del aguerrido pueblo indígena.
 
Son los ngobes que le dicen a los militares al servicio de los gobiernos panameños de turno – asesorados por el Comando Sur de EEUU – dónde se darán las batallas. Ellos escogieron Changuinola, San Félix y Tolé. Los ngobes saben que para enfrentar las embestidas que provocan los malos mandos militares panameños tienen que perfeccionar su capacidad de movilización. ¿Quién les enseñó estas tácticas? El general de División Victoriano Lorenzo. 
Aún más, los ngobes – poniendo en práctica las enseñanzas de Victoriano – han creado una gran alianza nacional con los obreros de Colón y de Changuinola. El movimiento de resistencia es ahora nacional. Así les enseñó Victoriano también a los liberales de fines del siglo XIX.
 
Los liberales triunfaron con las armas en Panamá durante la guerra civil de los Mil Días gracias a Victoriano. Fueron derrotados al final por la traición de quienes levantaron las banderas de los intereses antinacionales (contra los panameños y colombianos). La traición fue acoplada a la rápida expansión norteamericana que necesitaba – urgentemente – construir el Canal interoceánico por el istmo de Panamá.
 
El guerrillero no se hizo liberal y nunca fue partidario de las ideologías de las burguesías panameña o colombiana. Se mantuvo hasta el final leal a su pueblo, a sus necesidades y a sus luchas.
 
Sin embargo, cuando el gran caudillo liberal, Belisario Porras, lo visitó en El Cacao, Victoriano entendió que era la oportunidad que tenía el pueblo reprimido y explotado de las montañas de Penonomé y Capira, para liberarse de los ñopos y gamonales. Antes había rechazado los avances de otro militar liberal colombiano, Manuel A. Noriega, quien le hizo ofertas ajenas a los objetivos que perseguía Victoriano como representante de un pueblo sometido a todo tipo de penalidades.
 
Porras, en cambio, le planteó una alianza donde Victoriano mantendría el comando total sobre las tácticas y participaría en los planes estratégicos de la guerra. Posteriormente, cuando el general Benjamín Herrera desplazó a Porras, el colombiano respetó el pacto e, incluso, le impuso los galones de general de División al cholo coclesano.
 
En diciembre de 1901, según los cronistas, llegó al Istmo el general Benjamín Herrera con una flotilla, numerosos soldados y buen armamento. Enseguida envió por Victoriano, con el cual se entrevistó en privado y reconoció el rango de general de Victoriano, pues sabía que la nueva invasión liberal no podría avanzar sin el apoyo del Cholo”.
Después de la derrota en el Puente de Calidonia (julio de 1900), Victoriano regresó a sus cuarteles de La Negrita, enterró sus armas y esperó con disciplina militar las nuevas órdenes para reiniciar la guerra. Nunca confundió la táctica con la estrategia.
 
Es así como actúan los ngobe en la actualidad. La estrategia es la total liberación de los pueblos indígenas. La táctica es derrotar en el plano político y militar a las fuerzas represivas de los gobiernos panameños y sus aliados norteamericanos. Los guerrilleros de Victoriano lo entendieron de la misma manera. Sabían que la táctica de Victoriano era apoyar a los liberales en sus batallas. Sin embargo, su estrategia iba mucho más allá: Quería la liberación de su pueblo.
¿Lo entendieron así los liberales y conservadores que conspiraron para detener, entregar, enjuiciar y fusilar a Victoriano? ¿Sabían que tenían que eliminar físicamente al guerrero de La Negrita o atenerse a las consecuencias de una lucha de liberación nacional por parte de su pueblo en armas? Acabaron cobardemente con la vida física de Victoriano, pero su espíritu de lucha sigue cabalgando de un extremo al otro del país. Han pasado 110 años desde su fusilamiento, pero su sabiduría sigue vigente. Su ejemplo es estudiado, desarrollado y seguido por el pueblo panameño. Es el panameño más odiado por la oligarquía criolla, junto con Bayano (esclavo rebelde líder de los cimarrones en el siglo XVI), Pedro Prestán y Floyd Britton. Al mismo tiempo, es el héroe más amado por los panameños, especialmente por los más humildes.
 
Quiero terminar con una anécdota aleccionadora y de enorme importancia para todos los panameños comprometidos con la construcción del proyecto de nación. Quiero hablarles de la famosa expresión de Victoriano Lorenzo: La pelea es peleando. ¿Cómo y cuándo dijo Victoriano estas palabras?
 
Según los cronistas, fue “en enero de 1901 (que) se acercaron a La Negrita dos jefes liberales, Manuel Antonio Noriega y Manuel Patiño. Noriega le exigió a Victoriano ser reconocido como máximo Jefe Militar, lo cual fue rechazado. Victoriano lanzó a Noriega la histórica frase: “Estoy informado y he observado, general Noriega, que usted se está escribiendo cartas con el prefecto de Coclé en Penonomé. Eso no lo creo correcto porque la pelea es peleando. Si a mí me cogen preso me fusilan y, en cambio, a usted, que es blanco y es amigo del prefecto, no le pasaría nada. Por tal razón yo no puedo aceptar esta situación”.
Por un lado, Victoriano planteaba un problema logístico que influía directamente en la táctica militar que estaba aplicando en la guerra civil que tenía toda la geografía del istmo encendida. El triunfo militar de los liberales tenía que traducirse, según Victoriano, en un cambio en la correlación de fuerzas. Los conservadores tendrían que ceder sus privilegios políticos y reconocer los derechos de todos los panameños con equidad y justicia social. Como consecuencia, Noriega tenía que poner fin a sus coqueteos con los conservadores.
 
Por el otro, Victoriano no sólo rechazaba las nociones racistas y de discriminación de los conservadores. Tampoco aceptaba las nociones supuestamente modernizantes de los liberales que pretendían esconder las prácticas racistas con discursos sin contenido. Sabía que si la guerra se perdía, él y sus seguidores serían perseguidos y asesinados. La historia así lo demostró. El general Noriega después de la guerra se retiró a Colombia donde prosperó emprendiendo diferentes negocios gracias a sus contactos con sus antiguos enemigos conservadores.
 
Según otro gran guerrillero panameño, Freddy Britton, “lo que mantiene a Victoriano en la memoria histórica de los panameños es el contenido social de su rebelión contra la injusticia, es el profundo significado subversivo y revolucionario de su lucha”. El líder del MLN agrega que “su ejemplo de combatiente guerrillero – y como tal de transformador social – es lo que mantiene vivas las esperanzas de poder romper con el orden constituido, de poder producir un cambio radical favorable a los trabajadores de la ciudad y del campo”.
 
Victoriano nos dio grandes lecciones en materia estratégica. Los generales ganan las batallas, en cambio, las clases sociales ganan las guerras. Cuando trabajadores, campesinos e indígenas se unan ganarán esa gran guerra por la liberación nacional y social. Así lo proclamó Victoriano. Cuando el guerrillero fue fusilado aquella tarde del 15 de mayo de 1903, la clase rentista – formada por liberales y conservadores – sellaba su victoria sobre la rebelión de un pueblo sediento de libertad. La unión proclamada meses más tarde, cuando se creó la República, fue entre liberales y conservadores, los mismos que traicionaron y fusilaron a Victoriano.
 
Ha pasado más de un siglo y el pueblo hoy está mucho mejor preparado para dar las batallas gracias a los miles de Victorianos que durante lo largo del siglo XX y los inicios del presente siglo, han levantado la bandera del cholo guerrillero. Los ngobes, los colonenses y todos los panameños – sin distinción étnica o de estrato social – entienden hoy perfectamente bien lo que quiso decir el general de brigada Victoriano Lorenzo cuando dijo que LA PELEA ES PELEANDO.
 
Palabras pronunciadas el 15 de mayo de 2013 en el homenaje a Victoriano Lorenzo en la Plaza Chiriquí, lugar donde fue fusilado hace 110 años.
 
 Bibliografía
Beluche V., Olmedo. El cholo guerrillero: Victoriano Lorenzo en la historia política panameña. Editorial Portobelo, Panamá, 2010.
Britton, Freddy, “Prólogo” en Nelson., Herbert, Victoriano Lorenzo en la Historia de Panamá, Centro de Investigación y Docencia de Panamá, Panamá, 2003.
Carles, Rubén D., Victoriano Lorenzo, el guerrillero de la tierra de los Cholos, Editorial Litográfica, Panamá, 1966.
Changmarín, Carlos F., El guerrillero transparente. (Novela). Editorial Mariano Arosemena, Panamá, 1982.
De la Rosa, Diógenes, “”Victoriano Lorenzo – Punto de Vista”. Frente Popular, 10 de junio de 1938; Textos y contextos. Homenaje. 1998. Ed. Universitaria, Panamá, 1998.
Denis de Icaza, Amelia, “A Victoriano Lorenzo” (Poema) Hojas Secas. Talleres Gráficos Robelo, León, Nicaragua, 1927; Edición facsimilar. Revista Lotería, 1980.
Jurado, Ramón H., Desertores. (Novela). Dirección General de Cultura y Bibliotecas, Imprenta Nacional, Panamá, 1952, 347 págs.
Nelson A., Herbert G., Victoriano Lorenzo en la Historia de Panamá, Centro de Investigación y Docencia de Panamá, Panamá, 2003.
Ricord, Humberto, Vida, pasión y asesinato de Victoriano Lorenzo, Ed. Conmemorativa del Centenario, 2003.
Turner, Domingo H., “Vigencia de Victoriano Lorenzo” La Estrella de Panamá, Panamá, 23 de mayo de 1971; Tareas, No. 137, Panamá, 2011.
 
 
Marco A. Gandásegui, hijo, profesor de Sociología de la Universidad de Panamá e investigador asociado del Centro de Estudios Latinoamericanos Justo Arosemena (CELA) http://marcoagandasegui11.blogspot.com