Eran los años 80-90, del siglo pasado,  justamente en una coyuntura internacional previa a  la desintegración de la ex URSS,  el desmoronamiento del  llamado "Socialismo real"  y caída del muro de Berlín. Por estos años, y los siguientes, se interpuso una especie de “cerrojo ideológico”, no más ideologías, a excepción de la liberal, con éxtasis exacerbado, decían, los mismos que consagraban la idea de que la historia había  llegado a su fin.    Las tesis de Fukuyama[i],  del  “fin de  la historia” del “triunfo definitivo de la democracia liberal burguesa, y por lo tanto de que no había otra salida más que el neoliberalismo”, se imponían como certezas y expresaban una visión triunfalista e inocultablemente hegemónica del pensamiento ideológico liberal y particularmente neoconservador que caracterizó la producción intelectual en esa fase del desarrollo del capitalismo. Era el triunfo definitivo de Occidente y su cultura. Era como una condena a la Historia, a   se  paralice, a vivir subterránea o  clandestina, o en el peor de los casos, a autosepultarse.Internacionalmente, en lo político, se vivían también  momentos de euforia  por el “nuevo orden mundial”, que había sido proclamado por George Bush padre, luego de la Primera Guerra del Golfo (1990-1991) y la disolución de la Unión Soviética (1991) y que había conducido en Estados Unidos al apogeo de la “nueva economía” durante el gobierno de Bill Clinton (1993-2001), y a suponer que esa efímera prosperidad especulativa, basada en la burbuja financiera iba a ser eterna.
 
Pero el propósito real no era  sentenciar burda y soberbiamente que con el neoliberalismo se termina la Historia, sino que, pretenciosamente, dicho sistema era la culminación  de la Historia, tal como en su momento lo fue  para  Hegel,  respecto al Estado alemán.[ii] Con esta visión de la idea occidental triunfante y única, no solo se identificaron, sino que la asumieron como sentir   una gran  sector de teóricos de las ciencias económicas, tecnócratas, economistas,  académicos, banqueros,  dueños de grandes medios de comunicación social mercantilizados, dirigentes de gremios empresariales, políticos del mundo capitalista y paradójicamente  cierta intelectualidad y dirigencia de las izquierdas, desprevenida, debilitada, exceptiva  y con una grave crisis de identidad,  no comprendiendo que quienes proclamaban el "fin de la historia", el "fin de las ideologías"  estaban haciendo pura ideología,  que solo servía para reforzar el apologismo al neoliberalismo en boga. Mas,  la Historia como proceso no tiene final, no es teleológica, los grandes  momentos o ciclos  históricos así como surgen, se desarrollan y  tienen su apogeo, así mismo culminan, para ser remplazados por otros. El neoliberalismo como tal, surgió no sólo como la nueva ideología del sistema capitalista global, sino que se pretendió constituirla como la única real. Las demás eran sueños perniciosos, fantasías, utopías irrealizables.
 
Para entonces, en estos años, de frenesí  neoliberal, los países de América Latina y particularmente  Venezuela, soportaban altos niveles de desigualdad, altos índices de pobreza critica y  extrema, hambre como pan de cada día, elevados niveles de desempleo, carestía de la vida, eliminación y reducción de derechos sociales; todo se privatizaba, la salud, la educación, los servicios básicos: agua, luz, teléfonos, y se encarecían; la democracia, solo era reducida al acto formal de elecciones cada 2 o 4 años,  y el Estado dejaba a un lado su calidad de ente regulador de la economía y promotor del desarrollo y bienestar social, para transformarlo tan solo en un instrumento de represión para garantizar las políticas de ajuste  y privatización neoliberal impuesta por el FMI y el Banco Mundial; la lucha y la resistencia social venía desde los  movimientos sociales, luchas duras y prolongadas que tenían como respuesta  represión brutal por parte del Estado que actuaban como guardián de ese tipo de “democracia restringida “ y de impunidad. Fueron años de poderosas movilizaciones, huelgas indefinidas en sectores de la salud, educación, de los trabajadores públicos y privados,  de movimientos sociales que insurgían como un nuevo y potencial actor en la lucha antineioliberal. Era una lucha por la vida frente a un proyecto de muerte que significaba  el neoliberalismo. Si hacemos una comparación, Venezuela fue en estos años,  lo que es hoy Grecia y en cierta medida España y Portugal.
La crisis del  neoliberalismo y el modelo bipartidista
En esta condiciones, al mismo tiempo, en Venezuela entra en crisis,  el tipo de democracia  bipartidista,  que se había impuesto entre lo partidos COPIE (democratacristiano)  y ADE (Socialdemócrata), entregados a los políticas neoliberales y en total sumisión al FMI y el BM y las corporaciones transnacionales, dedicados además al saqueo de los fondos del Estado, enriqueciéndose y viviendo en la opulencia, gobernando a espalda al pueblo; este  nefasto bipartidismo,   tuvo una profunda incidencia  en un sector medio de las fuerzas armadas venezolanas, que a diferencia de muchos países de América Latina, se ha caracterizado por tener dentro de su oficiales medios y altos, personas de extracción popular lo que le daba  un carácter poli-clasista en su estructura de clase.
En medio de grandes movilizaciones, de descontento popular generalizado, de crisis del sistema bipartidista,  en 1989 se dio la rebelión popular conocida como el “Caracazo” y que bajo la  consigna   “que se vayan todos”  movilizó a cientos de miles de venezolanos a las  calles contra el ajuste y las políticas neoliberales. Fue Hugo Chávez y su Movimiento V República, quien cubrió ese enorme vacío político y de representación, levantando banderas nacionalistas, antiimperialistas y populares; fue  quien retomó el camino de las irrenunciables rebeldías  y junto a otros sectores de una  izquierda abierta y no dogmática y movimientos sociales de resistencia al neoliberalismo proclamaron que  “Otro mundo es posible” y cuestionaban el neoliberalismo como ideología y modelo económico empobrecedor y excluyente y  exigían ser actores y no comparsas en la vida política de su país o simples consumidores de productos electorales diseñados por las grandes empresas de marketing al servicio de los grupos dominantes venezolanos; capitalizando Hugo Chávez,  ese descontento de las multitudes empobrecidas y en la miseria, oprimidas, expoliadas y excluidas; que demandaban cambios en una Venezuela, con  una democracia en decadencia que respondía a los intereses del gran capital internacional y las élites dominantes internas.
El proyecto rupturista  y de cambio
El cambio rupturista fue  la histórica victoria electoral de Chávez en 1998 y la convocatoria  a una Asamblea Constituyente que quebró el  dominio bipartidista y entra a cuestionar  el modelo neoliberal que había hundido en la miseria y exclusión a la mayor parte de los venezolanos. El gran mérito de este revolucionario del siglo XXI, es haber marchado contra la corriente en momento en que muchos habían renunciado a la posibilidad real de un proceso revolucionario en que nadie se atrevía a hacerlo, pues estos altos objetivos estaban ya  fuera de sus  agendas, pocos eran los que  hablaban de imperialismo peor de revolución y socialismo; otros estaban insertados cómodamente  en la institucionalidad del Estado, y pocos incluso, se habían resignado  al fundamentalismo del mercado, a  la globalización y a las tesis del  Consenso de Washington Tampoco.
El horizonte emancipador de  Ia Ira. Revolución  del siglo XXI
 
Por ello, sostenemos, que Hugo Chávez fue gestor y lideró   la primera revolución del presente  siglo, que  levantó la idea de la revolución bolivariana y socialista en una coyuntura mundial  difícil,  post guerra fría, post caída del muro de Berlín, donde ya muchos daban por cierto el fin de la historia y celebraban la hegemonía del capitalismo como único modelo social, económico, cultural y político.
 
Es esta primera revolución del siglo XXI, liderada por Hugo Chávez con el respaldo de la movilización  popular, la quedesbarató la estrategia de recolonización norteamericana expresada entonces  en el ALCA en (Mar del Plata 2005); es esta revolución en marcha la que ha permitido   a que  millones de venezolanos  disfrute de los más elementales derechos: educación  gratuita y de calidad,  puso fin al analfabetismo; salud y seguridad social para todos; empleo y aumento  del poder adquisitivo de la población; es esta  revolución que redujo la pobreza y la miseria en términos sustanciales y al mismo tiempo, dio más igualdad y equidad social, a que cientos de  miles de venezolanos disfrutan de casas propias y dignas;  institucionalizando las  Misiones sociales,  que inundaron Venezuela, resolviendo  los problemas más acuciantes de la población, sacando a millones de venezolanos de la situación de pobreza crítica y promoviendo una vida con  dignidad. Hizo de su pueblo un activo y consciente  sujeto del  cambio, elevando su nivel de conciencia política, y a los trabajadores en clase para si.
 
Es esta revolución la que rescató el petróleo como palanca del desarrollo nacional, de solidaridad y de posicionamiento  internacional.  Fue el artífice junto a otros gobiernos progresista de la región  y sus pueblos movilizados,  de hacer realidad el viejo proyecto de una unión latinoamericana y caribeña libre y soberana  creando lo que conocemos como el  ALBA, luego la UNASUR, El Banco del Sur,  y la CELAC, como alianza latinoamericana  no solo de gobiernos sino de los pueblos para  ir rompiendo la dependencia frente a las potenciales imperialistas.
Su legado
Su legado es grande como su ejemplo, es multifacético, es universal. Es sobre todo avanzar en la construcción de una sociedad alternativa, justa y solidaria, postcapitalista, en la que el poder  sea  popular, de  las comunas, de los campesinos,  de los trabajadores, de los movimientos sociales, de los productores asociados.
Que aun hay limitaciones en el proceso y  profundas contradicciones, todos estamos conscientes, ninguna revolución es perfecta, son procesos colectivos en construcción, con avances y retrocesos, son  innovadoras, originales, y se enriquecen con la practica, ya lo decía Rosa Luxemburgo “sólo la experiencia permite las correcciones y la apertura de nuevas vías”.
La solución de ninguna manera, a estas limitaciones, contradicciones y errores de una dirección revolucionaria, o problemas como:  especulación, alta inflación, desindustrialización, inseguridad, (promovida además por la derecha) no está en   los dirigentes de una  histérica oposición derechista, burguesa pronorteamericana, reciclados en la Mesa Unidad Democrática MUD, y la gran prensa capitalista comercial que mienten y engañan día a día; estos  falsos e hipócritas, como su propaganda pro capitalista, que ahora  aparecen como los adalides de la Constitución que ellos mismos pisotearon y desconocieron con el golpe y el paro-sabotaje petrolero en el 2002, no son una alternativa. Recordemos que “…tan pronto como la democracia muestra la tendencia a olvidar su carácter de clase, convirtiéndose en instrumento de los verdaderos intereses del pueblo, la propia burguesía y su representación estatal  sacrifican las formas democráticas…”[iii]
Seguir en la lucha  y no retroceder en la historia
Es un error pensar que con la muerte de Chávez se acaba la revolución.
La ruta para   continuar en el  proceso revolucionario que dejò abierto Hugo Chávez, es profundizar la revolución bolivariana y socialista, para liquidar a la contrarrevolución interna y externa; que  el  petróleo sea 100% del Estado venezolano, sin injerencias de  las transnacionales, y sea gestionado directa y democráticamente por los trabajadores y técnicos de PDVA; pasa también por  fortalecer aùn màs los vínculos y las relaciones existentes entre el gobierno bolivariano y  los movimientos sociales, la organización consciente desde abajo  del pueblo trabajador movilizado,  asumiendo el poder desde la organización social de base para frenar una derecha internacional y nacional que busca en el nuevo proceso electoral (del que estamos seguros, Nicolás Maduro, ganará holgadamente las elecciones presidenciales que se desarrollarán el próximo 14 de abril al candidato de la derecha, Henrique Capriles), frenar los avances de la revolución bolivariana,  pues   la administración Obama y sus aliados internos, no descansan y va a tratar de golpear a uno de los pilares de los procesos de cambio  como es la Venezuela Bolivariana, como forma de debilitar los procesos de integración regionales y la construcción de alternativas a un sistema en crisis que se demuestra inviable salvo para asegurar la reproducción de las elites económicas y políticas dominantes.
En ese escenario, es importante fortalecer,  la solidaridad internacional con el proyecto revolucionario y emancipador de la revolución bolivariana, manteniendo una comunicación permanente y fluida, dotándonos de mecanismos de intercambio de análisis y propuestas para la construcción de una agenda común y de movilización de los pueblos de toda América Latina y el mundo que proclaman el derecho a vivir en sociedades justas, equitativas y emancipadas.
HONOR Y GLORIA AL CUMPLIRSE EL PRIMES DEL FALLECIMIENTO DEL COMPAÑERO HUGO CHAVEZ
"La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida."
José Martí
Guayaquil, 3 de marzo del 2013
 
 Tito Villacreses Pincay
Asesor Jurídico de la Federación de Comunas de la Provincia de Santa Elena.


[i] Francis Fukuyama, fue un  alto funcionario del Departamento de Estado de los Estados  Unidos en calidad de  director  del Cuerpo de Planeamiento de Política. Además es catedrático en la George Manson University. Fukuyama escribió este artículo  "El fin de la historia", en 1988,  y  fue publicado, el mismo año, originalmente en los Estados Unidos en la revista "The National Interest", en el número correspondiente al verano de 1988. y  en  Chile fue traducido y publicado por la revista Estudios Públicos en el número 37, correspondiente al verano de 1990. Este artículo fue la base  que dio origen al libro: "El fin de la historia y el último hombre",  obra en la que afirmaba que la caída del "socialismo real"  era el triunfo de las democracias liberales. Era el comienzo de la "etapa final" en la que no había más lugar para largas batallas ideológicas. Actualmente, Fukuyama es miembro de la John Hopkins Universoty School for Advanced International Studies.
 
[ii]Jorge Guillermo Federico Hegel, Filosofo alemán, nació en el año 1770 y murió en 1931. Vio en el estado alemán la culminación del desarrollo histórico de éste, como representante del interés colectivo de la comunidad. Mas tarde Maxr y Engels señalarían  que éste Estado, por el contrario, solo representaba los interés de una sola parte de la sociedad, de aquellos que detentaban la propiedad y por lo cual era  tan solo una fase del desarrollo histórico del Estado, no era el fin de éste.
 
         [iii] Rosa Luxemburgo, revolucionaria de origen judío.polaco “Nuestro programa y la situación política. Discurso en    el  Congreso de fundación del PCA (Liga Spartacus)”.
 

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