El total del territorio argentino, terrestre y marítimo, se divide entre una parte con plena soberanía, una parte en controversia con el Reino Unido, y una tercera bajo jurisdicción del Tratado Antártico.

En este ensayo, vamos a considerar la situación Argentina desde una nueva cartografía, como síntesis de un punto de llegada y de partida en las relaciones internacionales, y en la factibilidad y posibilidad de transformar las regionales al interior de nuestro país.

El Instituto Geográfico Nacional, en el año 2009, pasa a formar parte de la Secretaría de Planeamiento del Ministerio de Defensa. Su origen se remonta al año 1879, bajo la denominación de Oficina Topográfica Militar. Esta Oficina, en el año 1901, se transforma en Instituto Geográfico Militar, hasta que en el año 1919, el Gobierno Nacional le asigna la responsabilidad de la elaboración de la cartografía oficial del territorio nacional y la realización de trabajos geodésicos para apoyar la actividad civil y militar.[1]

Un mapa, en principio, es un instrumento estratégico para el conocimiento del territorio. También es una herramienta de poder en todos los planos de la vida humana: económico, militar, político y hasta espiritual. El mapa, también, colabora para enriquecer nuestra cultura y nuestra conciencia de aquello que nos pertenece como lo es el territorio.

Los mapas, al mismo tiempo, son elementos indispensables en la planificación de todas las políticas públicas. Es información, es conocimiento, es poder a la hora de la reconfiguración geopolítica en que nos encontramos.

Argentina

La Argentina es un país bi-continental, insular y marítimo.

Breve recorrida histórica: La visión vi-continental se remonta a principios del siglo pasado. Fue José Manuel Moneta quién realizó las primeras expediciones hacia las Islas Orcadas con proyección hacia la Antártida, y nos dejó valiosos informes escritos y material fílmico de la vida en aquellas remotas regiones de nuestro país.[2]

Sin necesidad de realzar una historia completa, marcaremos algunos hitos en esta intención de subrayar el carácter bi-oceánico de nuestro país, y su relación con la cartografía.

En el año 1946, a través del decreto 8944, se prohíbe la publicación de mapas de la República Argentina, que no representen en toda su extensión la parte continental e insular del territorio de la Nación.

La Ley 26.651, del 20 de octubre de 2010, publicada en el Boletín Oficial 32029 del 16 de noviembre/2010, establece la obligatoriedad de utilizar en todos los niveles educativos y en todos los organismos públicos el mapa bi-continental. Dicha ley faculta al Ministerio de Educación de la Nación para difundir y garantizar la exhibición de dicho mapa.

En Febrero del 2020, el Instituto Geográfico Nacional, publicó la última versión actualizada del mapa bi-continental Argentino, que nos muestra- una vez que se hubieron expedido las Naciones Unidas-, un nuevo límite externo de nuestra Plataforma Continental. Veamos esta última secuencia:

 

Mapa bi-continental con territorio marítimo:[3]