“Hay una solución para Venezuela!”, era el título con que Juan Guaidó, pretendía aclarar a los lectores de El País (26/Mayo-2020), lo que está ocurriendo en Venezuela.

 

De Juan Guaidó, un perfecto desconocido, cabe esperar cualquier cosa, pero no el grado   de desinterés, de ignorancia y de omisión que muestra al tratar de su país Venezuela.

 

Comienza, en su artículo,  por acotar esa realidad a partir del año 2015. Y la radiografía que ofrece, dista mil leguas de la realidad.

 

Pero,  él sabe que la gente, sin tiempo para contrastar información, la aceptará íntegra por venir del prestigioso periódico El País.

 

A Guaidó becado, generosamente tratado y pagado por EE.UU., le importa un comino si en su país hay democracia y libertad o dictadura y esclavitud. A él, esa cuestión no le incumbe.

 

Su cometido, a partir del 5 de enero de 20019, en que se autoproclama coordinador de EE.UU. en  Venezuela,  “Consiste en anunciar y persuadir a la gente de  que los venezolanos se hallan muy castigados por la miseria y represión,  que deben huir de su país sin nada  y refugiarse en otros pueblos por la dictadura  terrorista y narcotraficante de Maduro, agravada por el  CORONA VIRUS, que nada de ello se debe a una guerra interior o a un desastre natural  sino a un régimen incompetente y corrupto” .

 

El,  ha asistido a la “Conferencia de Solidaridad de la Unión Europea con los Migrantes y Refugiados” para agradecer a Pueblos y Estados hermanos su solidaridad y reconocerles que todo eso es bueno, pero que no es suficiente,  deben avanzar y unirse hasta acabar con la dictadura de Maduro, generadora del hambre, de la miseria y de la violación de los derechos humanos. 

 

“En apenas 5 años, recalca, se ha implantado una dictadura infernal en la que unos cuantos roban, persiguen, encarcelan y asesinan”.

 

Su mensaje es nítido y por allí anda tratando de abrir los ojos a los venezolanos extraviados y manipulados: “Todo el mundo sabe que la catástrofe de Venezuela irá a peor si Maduro permanece en el poder, yo vengo a poner fin al sufrimiento de los venezolanos, restituir la democracia y alcanzar nuestra libertad” .

 

No es posible esperar de personas robots que actúen con libertad.

 

Guaidó, con una ceguera más que de nacimiento, reitera: la Venezuela anterior al 2015 no cuenta, no cuenta lo que fueron los 70 años de desigualdad y empobrecimiento anteriores a la revolución bolivariana,  no cuentan los cambios que Chávez plasmó en logros concretos para las mayorías postergadas:

 

-La escolarización pasó de 6 a 13 millones; las universidades se duplicaron llegando a ser el quinto país con más alto número de universitarios; la pobreza se redujo de un 49,4 % a un 27,8 %; los pensionistas pasaron de 387.000   a   2.100.000; lo médicos por cada 210.000 habitantes de 18 a 58; el incremento de calorías subió hasta un 50 %; el salario mínimo pasó de 16 $ a 320 $; se entregaron más de 900.000 viviendas. Todo esto con otros capítulos más,  hizo que el índice de desigualad en Venezuela fuera el más bajo de América Latina  (según el coeficiente de Gini). [B1] 

 

Guaidó, no se avergüenza de decir que, en el año 2012, la oposición se unió toda ella, segura de que ganaba las elecciones, pero las perdió con una diferencia de tres millones de votos.

 

Entonces, la oposición, desesperada pero aupada en todo por EE. UU., decidió pasar a la violencia, los desabastecimientos, las movilizaciones callejeras,  los saqueos,  los maltratos e incluso muertes, haciendo circular por todo el orbe que todo esto era resultado de la injusticia y represión del Gobierno Chavista.

 

Aún hoy, Guaidó   robotizado estadounidense, sigue sin saber nada de eso, para él nada de eso ocurrió en su país: la ruina, el cerco económico, la calumnia sistemática, la imputación de todos los males a la dictadura chavista y al repelente   Maduro, han surgido como consecuencia de su horrible dictadura. 

 

Guaidó, reconvertido antipatriota, asegura disponer del cambio que su país necesita para el bien , prosperidad y liberación de todos los venezolanos.

 

Lo más grave en esta colosal mentira , -natural en este mundo de la postverdad-renombrados gobiernos y grandes periódicos,  muy “democráticos” según confiesan,  aplaudiéndole por el insólito coraje de hacer valer por encima de todo la dignidad y soberanía de su querida Venezuela.

 

– Benjamín Forcano es sacerdote y teólogo.

 

 


 [B1]