Pareciera que una consigna del Ministerio de Medioambiente y Recursos Naturales (MARN) es: “premiar la contaminación”. Esto, porque entre las instancias que recibieron el Premio Nacional de Medioambiente, entregado esta semana en Casa Presidencial, está la empresa cementera Holcim.

También recibieron el reconocimiento entidades públicas, organizaciones no gubernamentales y personas respetables; sin embargo, la mención honorífica de Holcim es cuestionable.

La transnacional suiza opera canteras de cemento, incineradoras de llantas y plantas de tratamiento de residuos tóxicos en Metapán, donde ha causado graves daños ambientales, según denuncias de pobladores de la zona y del Centro de Tecnología Apropiada (CESTA).

La empresa galardonada también ha sido denunciada en Costa Rica, Argentina y otros países donde opera. Pareciera, por tanto, que la consigna es galardonar los daños ambientales de corporaciones que operan impunemente.

Esto recuerda la impunidad de otras empresas que dañaron gravemente el ecosistema, la vida de especies y la salud humana. Como “Baterías Record”, cuyos delitos ambientales en Sitio del Niño quedaron impunes: Fiscalía nunca procesó a los dueños de la fábrica y los empleados que fueron enjuiciados terminaron condenados a pagar a los afectados la risible, mísera y ridícula cantidad de 195 dólares.

Otra empresa cuyos daños ambientales y sociales quedaron impunes es Pacific Rim/Oceana Gold. La transnacional canadiense-australiana secó afluentes y causó conflictos sociales en comunidades de Cabañas, mientras exigía al gobierno otorgarle permisos de explotación.

Finalmente la empresa perdió contra el Estado salvadoreño el juicio en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias sobre Inversiones (CIADI) y sus posibilidades de extraer minerales en el país terminaron cuando la Asamblea aprobó la ley prohibitiva de la minería metálica.

Sin embargo, Pacific Rim no se va del país. Sigue operando con la fachada de Fundación El Dorado, quizá esperando que gane las elecciones presidenciales el candidato de ARENA, Carlos Calleja, amigo íntimo de magnates mineros como Frank Guistra.

Baterías Record, Pacific Rim/Oceana Gold y las empresas que -por ejemplo- contaminan ríos y quebradas con desechos industriales, están ahí, impunes. Pero ninguna había sido premiada, y menos por el Ministerio de Medioambiente.

¡Qué vergüenza!

Asociación de Radios y Programas Participativos de El Salvador (ARPAS)