Los resultados electorales de este 11 de marzo en las elecciones para el Congreso de la República y sobre todo en las consultas interpartidistas dejaron sobre la mesa muchas incógnitas y al mismo tiempo definiciones en las distintas campañas políticas que se han ido asumiendo con el correr de los días. La nueva composición del Congreso de la República muestra un Congreso más pluralista que el actual con un avance importante de los sectores alternativos e independientes que contarán en el senado de la República con una representación si bien no decisiva,  si importante, en los temas relacionados con la materialización de los Acuerdos de Paz y con las reabiertas negociaciones que el Gobierno adelanta con el Ejército de Liberación Nacional, ELN,  en la ciudad de Quito donde se adelanta el V ciclo de las negociaciones. Una representación que puede sumar unos 30 senadores sobre un total de 108. Es una fuerza importante.

 

Los resultados de las consultas interpartidistas para definir los candidatos de la extrema derecha y de la izquierda producirán necesariamente realinderamientos políticos que aún no terminan. Como recordarán los lectores en dicha consulta Iván Duque con una votación de 4.044.509 votos ganó la nominación de la extrema derecha a sus competidores Marta Lucía Ramírez, 1´538.882 votos y Alejandro Ordoñez, 385.110 votos que sumados llegaron a 5´968.501 de votos lo que representó el 34.46% sobre una votación total de 17´320.084  votos. En la consulta de la izquierda se impuso ampliamente el candidato Gustavo Petro Urrego que sacó 2´849.331 votos frente a Carlos Caicedo con 514.978 votos para un total de 3´364.309 votos lo que representó el 19.42% de la votación total.

 

También  hay que recordar que no todos los partidos políticos concurrieron a las consultas interpartidistas o bien porque ya tenían candidatos como el caso del Partido Liberal que obtuvo para el Congreso una votación de 1´901.933 votos y que tiene como candidato a Humberto de la Calle  y también el caso de la Coalición Colombia conformada por el Partido Verde, Compromiso Ciudadano y el Polo Democrático Alternativo que tiene como candidato a Sergio Fajardo que tuvieron una votación para el Congreso de 2´054.066 votos; tampoco concurrió a consulta el Partido Cambio Radical que tiene como candidato a Germán Vargas Lleras que obtuvo 2´155.487 votos. Tampoco concurrieron a la consulta los partidos que no tienen candidato presidencial aún definido en esta situación encuentran aún, deshojando margaritas, calculando a quien la apuestan. En estas circunstancias están el Partido Conservador que obtuvo 1´927.320 votos y el Partido del presidente, Juan Manuel Santos, el Partido de la U que obtuvo 1´853.054 votos.

 

Una mirada rápida a las cifras nos indica que muchos de los votantes de estos partidos participaron de las consultas y votaron en ellas. Como ya se indicó en la consultas participaron 9´332.810 ciudadanos y no participaron 7´987.274 votantes. La pregunta es cuántos de esos votos migraran a los candidatos de los Partidos que no participaron en las consultas pero que se mantienen en la contienda para la primera vuelta. Sin embargo hay dos conclusiones que saltan a la vista y que vienen influyendo en las decisiones de los partidos Conservador y de la Unidad Nacional para definir a quién apoyarán finalmente. Esos dos hechos son: en primer lugar la ventaja que tomó en la derecha la candidatura uribista de Iván Duque sobre la candidatura de Germán Vargas Lleras que indiscutiblemente cuenta con el respaldo de las maquinarias clientelistas más poderosas del país. Es el voto de la maquinaria que congrega a un variopinto haz de fuerzas ligadas a la contratación estatal y a los clanes familiares que dominan aún la política regional. En eso Vargas Lleras aventaja a Duque y al uribismo. Así quedó demostrado en las elecciones parlamentarias del pasado 11 de marzo. El otro hecho indiscutible es que Duque se conectó con la opinión pública de derecha que ve viable el retorno al poder. Es decir, Duque reúne la maquinaria del Centro Democrático pero al mismo tiempo recoge el voto de opinión de la derecha. Entretanto Vargas Lleras tiene la mayor maquinaria clientelistas a su servicio pero no logra conectar con el voto de opinión de la derecha y de ahí los malos resultados que le ofrecen las encuestas en dónde no despega.

 

En el centro izquierda la situación es similar pero con sus particularidades. También allí tomó la delantera Gustavo Petro que no solo llena plazas sino que a mi modo de ver interpreta la indignación contra el régimen, da esperanza a los millones de ciudadanos que reclaman un cambio real en la situación de pobreza y exclusión  en que se encuentran y conectó con un sector de la opinión pública que no solo exige el cumplimiento de los acuerdos de paz sino que quiere ir más allá en las transformaciones democráticas. Eso quedó demostrado en las elecciones de este 11 de marzo.  Una buena parte de los nuevos votantes que restaron 4 puntos a la abstención que cayó del 56 al 52% en el total de la votación fueron a respaldar la renovación del Congreso y una parte importante apoyó la consulta de la izquierda. Allí tiene Petro un espacio importante para crecer. Eso se sabrá este domingo cuando se cierren las inscripciones para poder participar en las elecciones del 27 de mayo. Los interrogantes sin embargo siguen abiertos. Para pasar a segunda vuelta Petro requiere  aumentar su votación siquiera al 30% del total de la votación. Por ahora solo se puede decir que es probable que lo logre. Pero también es muy probable que sea derrotado en la segunda vuelta por la coalición de intereses de la derecha y aún de un sector del centro que teme a los cambios que promueve Petro que están muy lejos de los fantasmas esgrimidos por la derecha pero que en todo caso son transformaciones que el establecimiento rechaza.

 

En el centro político cunden las indefiniciones. En este espectro se ubican claramente dos candidatos presidenciales Humberto de la Calle respaldado por el Partido Liberal y Sergio Fajardo de la Coalición Colombia, COCO. La tendencias predominante allí por lo menos en las cúpulas es que basta para pasar a segunda vuelta una coalición de Fajardo con de la Calle y que en segunda vuelta las bases de la izquierda como ya lo hicieron en el año 2014 respaldarán a esta opción para ganar a la extrema derecha. Bien sea que el candidato sea Duque o Vargas Lleras. Por eso de manera equivocada en las últimas semanas se han dedicado sin compasión a zaherir al candidato de la izquierda haciendo coro al señalamiento de que Petro es el caos, el castrochavismo, el radicalismo y que apoyarlo es dar por segura la elección de la derecha en segunda vuelta. Con ello minan el camino de la unidad necesaria a mi juicio del centro y de la izquierda en esta coyuntura histórica del país en que está en juego la consolidación del proceso de Paz con las FARC, un eventual avance de las negociaciones con el ELN y un compromiso serio y real de combate a la corrupción y protección del medio ambiente arrasado por el modelo extractivista al tiempo que se pongan en marcha reales políticas de combate a la desigualdad que nos tiene como el octavo país más desigual del mundo y el segundo en las Américas. Estas serían bases ciertas que comparten el centro y la izquierda y serían las bases reales de confluencia de un acuerdo programático.

 

No es muy seguro que baste con la coalición Fajardo y de la Calle de la cual el primero no está ni siquiera convencido.  La única opción real y seria de ganar a la derecha es una coalición amplia entre los candidatos del centro y de la izquierda alrededor de un programa y una candidatura unitaria. Petro parece entender mejor la coyuntura y lo que está en juego. Escogió como candidata a la vicepresidencia a Ángela María Robledo que si bien no le aportará mucho en votos del espectro del centro político si le garantiza un puente natural con los Verdes pues Robledo proviene de este sector y allí cuenta con un amplio reconocimiento. Este miércoles 21 de marzo Petro ha llamado a construir un acuerdo con el centro y se ha dirigido a Fajardo y de la Calle para buscar un acuerdo. Para avanzar en esta dirección ha encargado a Carlos Caicedo para que se ponga al frente de esta tarea. Caicedo es un convencido de esa necesidad y de inmediato ha emprendido la tarea.

 

El camino no es fácil pero tampoco imposible. A favor de esta propuesta de coalición amplia se han manifestado un importante número de parlamentarios del Partido Verde y del Polo Democrático que también trabajan en esta dirección. Contra ella conspiran los egos personales y las mezquindades siempre presentes en la vida política. Las cartas han sido repartidas y el juego está abierto. Hay que persistir en este esfuerzo. El futuro del país depende de ello.

 

Bogotá, 22 de marzo de 2018

 

Pedro Santana Rodríguez

Director de la Revista Sur

 

https://www.sur.org.co/elecciones-colombia-la-incertidumbre-centro-izquierda/

 

 

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