En el país varios analistas se preguntan ¿dónde está la izquierda? Antes de formular una respuesta se debe, ineludiblemente, demandar a que izquierda se refieren.

 

Sí es:

 

A la “izquierda” oportunista que migró, sin rubor ni reparo alguno, desde supuestas convicciones anti capitalistas, socialistas y comunistas, hacia la denominada Revolución Ciudadana, hacia el “Socialismo del Siglo XXI”, sin reparar o con pleno conocimiento que el discurso de la ciudadanía como el “Socialismo del Siglo XXI” no son más que slogans, el primero atraer a incautos que no comprenden que es un instrumento para generar una opinión pública contraria a toda forma política y social corporativa, en tanto que la segunda pretende convencer que se halla en la ruta para la construcción socialista, para lo que acude a políticas sociales democratizantes, que se agotan rápidamente, cuando el mando estratégico lo asumen los neoliberales que apuntan a la privatización de la infraestructura económica y social, el achicamiento del Estado, la reducción del gasto público, la eliminación de impuestos progresivos, etc.

 

A la “izquierda” que, para tratar de justificar su abdicación, acudió a los postulados del postmodernismo: el fin de la historia, el fin de las ideologías, el fin de las utopías, el fin de los partidos políticos. Claudicación que, vanamente, trataron de ocultar creando organizaciones, incluso gubernamentales, a las cuales adornaron, sin rubor alguno, con denominaciones y símbolos propios de la izquierda, posición a la cual habían renunciado compelidos por las canonjías y prebendas a las que se hicieron merecedores por su traición ideológica y política;

 

A la “izquierda” posmoderna aglutinada en una serie de Organizaciones No Gubernamentales (ONG), de todo tipo, que en su confusión ideológica se sumaban y asumían, conscientes o inconscientemente, el fin de las utopías, de las ideologías, por lo que concentraban su atención en luchas por reivindicaciones puntuales. Proceso en el cual destacó la “Coordinadora de los Movimientos Sociales”, a más de una serie de ONG’s de todo tipo que creían constituir una “nueva izquierda”, contraria a la que, según ellos, es la “izquierda tradicional”, constituida por los partidos, organizaciones que luchaban contra el capitalismo[1]. Los miembros de estas ONG’s, sin excepción, pero sí con variantes, aterrizaron en Alianza País, lo que les permitió acceder a posiciones directivas en esa organización, y elevadas posiciones burocráticas y políticas, tanto en el gobierno de Rafael Correa como en el de Lenin Moreno;

 

A la “izquierda” pseudo marxista que abdicó del marxismo y del leninismo como instrumentos de análisis crítico de la realidad concreta, y optó como norma de alianzas políticas el desamor compartido y las promesas de que les serán restituidos viejos ámbitos de poder, sin reparar que el apoyo que prestan consolida la ideología liberal de la dominación y el sistema de dominación capitalista, aspectos sobre los cuales avanzamos in extenso en el siguiente acápite.

 

A la “izquierda” que desertó de las utopías del comunismo y del socialismo, de la construcción de sociedades con justicia social, en las que el partido se separaba de la gestión del Estado para evitar el oportunismo que  esa alianza genera; la  superación del igualitarismo que, si bien es  ineludible en la primera fase de la construcción socialista, debe ser  morigerada con la implantación de la equidad que reconozca las diferencias que se configuran en el transcurso de nuestra vida en sociedad; el deterioro de los servicios sociales, producto tanto de la burocratización, como por la imprevisión en la asignación indispensable de los recursos para la operación y mantenimiento; se cobijó bajo el discurso ciudadano de Alianza País, discurso que acude a slogans que suscitan emociones y adhesiones de incautos que aún creen en “las manos limpias”; en una intervención en el área del ITT sin afectar la biodiversidad del Yasuní; en las proclamas de atención “toda la vida”; en la dotación de más de 300.000 viviendas en 4 años; en que la no reelección es una medida que solucionará la autoreferencia y la desestructuración de la institucionalidad, etc.;

 

A la “izquierda” que prontamente olvidó el papel que juega el ejército industrial de reserva para adherirse al pronunciamiento presidencial de que reducirá el desempleo y subempleo al 5%, meta inalcanzable incluso en los países capitalistas más desarrollados; que aplaudió el renombrado slogan sobre la dotación de 325.000 viviendas “dignas”, meta que se incumplirá como ya lo admitió el propio presidente Moreno cuando acusó a los Gobiernos Autónomos Descentralizados (GAD’s) que no le proporcionaban los terrenos indispensables para lograr su propuesta;

 

A la “ultraizquierdista” de la pequeña burguesía redentora que creía, en su propia pequeñez ideológica, que con tal accionar el pueblo entero marcharía tras de ellos, sus líderes, sus ídolos, para transformar el capitalismo. Si es a esa “izquierda”, cuya mejor muestra es Alfaro Vive Carajo, busque usted a los más conspicuos dirigentes vivos en altas posiciones burocráticas y políticas al amparo de la denominada “Revolución Ciudadana”.

 

¿Dónde está entonces la izquierda?

 

Si es en referencia a la “izquierda” antes descrita que los analistas plantean su interrogante, la respuesta es obvia, esta “izquierda” se encuentra: al fondo, a la derecha, hermanada con la  derecha neoliberal más recalcitrante, que no sólo demanda la autoría de la consulta de febrero próximo, sino también la direccionalidad estratégica del gobierno del presidente Moreno, como lo denuncia la carta dirigida al presidente Moreno por un grupo de economistas neoliberales, a quienes prontamente les recibió para escuchar sus consejos, sin importar o ¿importando? que la mayoría de ellos fueron parte de los gobiernos nefastos de Mahuad,  Noboa, Bucarám, Gutiérrez, participación durante la cual aplicaron las mismas medidas neoliberales que, hoy,  nuevamente proponen, al unísono y correlacionadas con las medidas adoptadas por el Ministro Campana, yerno de la señora Isabel Noboa: la suscripción de un tratado de libre comercio con los Estados Unidos, el regreso al sistema mediación internacional de inversiones.

 

Pero todo ello no importa a la “izquierda” oportunista, tránsfuga, por lo que no dudan en asumir una posición activa en apoyo de la consulta popular y de todas y cada una de las preguntas planteadas por el presidente Lenín Moreno, sin reparar u obviando las siguientes observaciones:

 

  1. Autoreferencia

 

La “izquierda”, desde hace tiempo atrás ha olvidado que la autoreferencia, esto es la capacidad que se auto arroga quien dispone del poder político, cualquiera sea su nivel, para imponer sus decisiones sin respeto alguna a las disposiciones constitucionales y legales, conduce, inevitablemente, a un deterioro de la institucionalidad que, históricamente, siempre termina en acciones dictatoriales. Proceder que incluso se oculta bajo el disfraz, como lo aseveran hoy desde el poder político, de que su conducta terminará con la desinstitucionalidad heredada del correísmo. Vaya lógica que defiende la “izquierda”: justificar u soslayar las acciones del presidente Moreno que violaron la constitución y la ley en todo el proceso para la aprobación de la Consulta Popular y su convocatoria por parte del Consejo Nacional Electoral (CNE), así como para eliminar el Consejo Nacional de Participación Ciudadana y Control Social, supuestamente para terminar con las violaciones a la constitución y la ley registradas en el período del ex presidente Correa.  Dado que este proceder se ha tornado ya en una situación estructural, esperemos que la “izquierda” despierte y advierta que ella se está cavando su propia tumba.

 

  1. Reelección

 

Unánimemente, tanto la derecha como la seudo izquierda, asumen una posición contra la reelección indefinida, argumentando, los primeros, que ésta afecta a la democracia, sin especificar que se refieren a la democracia liberal, en tanto los segundos reniegan de la justicia social principio que defiende la izquierda revolucionaria. Diferencia que no sólo dice a objetivos sociales y políticos diametralmente distintos, sino también a una aceptación tácita de una concepción que oculta una realidad irrebatible, la dominación practica la reelección indefinida si se considera que la alternancia se limita a posesionar a representantes de los diferentes estratos que la componen, como puede demostrarse fehacientemente, si se analiza, por ejemplo, el origen de clase de todos los presidentes que se han sucedido en la primera magistratura del país, o la estructura de los gabinetes de los distintos gobiernos. En otros términos, la alternancia responde a la contradicción en el seno de la dominación entre los diferentes estratos que la componen, situación en la cual no tienen, los dominados, otro papel que votar por uno u otro representante de la dominación.

 

Ante lo expuesto, es lo más posible que la pseudo izquierda, argumente que en el país se ha producido un cambio estructural significativo, por lo que Lenín Moreno no representa a la dominación, sino a los dominados, como presuntuosamente lo declara. Ante esa posibilidad, para demostrar lo contrario de esas pretensiones, basta analizar la estructura del gabinete ministerial y, principalmente, la política económica y social que han adoptado en estos 8 meses de gobierno. Variables que nos indican que transitan por el neoliberalismo ortodoxo, revestido de un supuesto progresismo social que presenta ya fisuras importantes, incluso si se comparan con la obra que en infraestructura social cumplió el presidente Correa.

 

  1. Revolución

 

La “izquierda” en práctica del oportunismo que les es ya consubstancial, repiten el discurso cansino, iniciado con Correa y profundizado por Moreno, de que la construcción de infraestructura económica y social constituye una verdadera revolución, como lo reafirmará el presidente Moreno en días anteriores. Si esto constituye una desafuero teórico y práctico, lo es también la pretensión de la “izquierda”  tratar de conducir al pueblo ecuatoriano hacia la convicción de que el progreso social y económico es el resultado del desarrollo de infraestructura económica y social, que es suficiente para beneficiar a todos los ciudadanos, por lo que es innecesario avanzar por la ruta de las modificaciones profundas en las formas de propiedad y del reparto del ingreso nacional creado socialmente, única base para lograr la justicia social.

 

En suma, bajo proclamas aparentemente revolucionarias, la “izquierda” quiere inmovilizarnos, castrar nuestras acciones por reivindicaciones legítimas.  En su abyección no cuentan con el desarrollo de la conciencia social alcanzado por el pueblo ecuatoriano en las luchas desarrolladas contra los gobiernos anteriores que terminaron cuando fueron depuestos. Olvidan que el pueblo ecuatoriano ya conoce el engaño de slogans similares al “pan, techo y empleo” socialcristiano, por lo que el slogan renovado de Lenin Moreno también será dimensionado en su verdadera dimensión. Entonces nos veremos nuevamente en las calles.

 

Quito 23 de enero del 2018

 

 


[1] Un análisis amplio sobre esta organización expusimos bajo el título: “Coordinadora de Movimientos Sociales ¿nueva izquierda o vieja socialdemocracia?” difundido en julio del 2011.