Todo lo que ocurra en Venezuela tiene implicaciones directas en Colombia y América Latina. Mucho más cuando ex-presidentes colombianos alientan abiertamente el golpismo en Venezuela y gobiernos de la región en ejercicio se prestan para organizar complots injerencistas liderados por el gobierno de los EE.UU. Por ello hay que ayudar a desenmascarar la trama que se ha armado, los actores y los objetivos en la mira.

 

Los demócratas, progresistas y las izquierdas de América Latina no pueden permitir que sus gobiernos –en forma descarada e impune– se presten para que sectores extremistas con discursos ideológicos supuestamente antagónicos, conviertan a Venezuela y a la región en un campo bélico de la confrontación geopolítica global por el control de los recursos energéticos, y que también, le hagan el juego al imperio estadounidense para resolver las crisis de gobernabilidad que sufren los gobiernos que impulsan la restauración neoliberal (Brasil, Argentina, Colombia, México, Perú, etc.).

 

Los actores locales en Venezuela son dos castas sombrías de dirigentes que a nombre de proyectos políticos aparentemente contrarios (“bolivariano” y “democrático”), quieren mantener o recuperar el control y el monopolio de la empresa petrolera más grande del mundo (PDVSA), que es el eje económico estratégico para controlar el Estado rentista y burocrático de ese país. Son élites desclasadas que utilizan gentes ingenuas y un discurso “patriótico” y “republicano” para ocultar sus intereses económicos particulares.

 

Popayán, 27 de julio de 2017 

 

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