La escopeta Mossberg calibre 12.70 está lista para usar. En su recámara lleva los seis cartuchos. El mismo modelo de arma la portan tres, entre otros cientos, que avanzan por avenida Corrientes “despejando la zona”. Los policías Nélson Maximiliano Acosta, Miguel Antonio Ledesma y Gabriel Heriberto Pereira de la Rosa, esa madrugada del 13 de marzo de 2013, dejaron de lado las postas de goma, pusieron seis de plomo y tiraron a matar.

 

No son ni uno, ni dos, ni tres los policías que deciden reprimir una manifestación a puro plomo. Atrás de esa decisión hay un andamiaje político y mediático que intenta darle sustento al disparo que, en esta oportunidad, hirió a tres personas, dos de las cuales son comunicadores populares integrantes de la Red Nacional de Medios Alternativos (RNMA). Esteban Ruffa, de la Agencia de Noticias Redacción (ANRed), tiene en la tibia de su pierna izquierda la bala de plomo. A Germán Darío de los Santos, del colectivo DTL! la bala le entró y salió.