Recientemente Donald Trump comenzó a dar muestras de que ya está aprendiendo a comportarse como lo hace un verdadero presidente de Estados Unidos. Esto se ratificó en el día de ayer, cuando ordenó que se atacara con más de cincuenta misiles Tomahawk una base aérea Siria, utilizando el pretexto de que los sirios habían lanzado armas químicas contras civiles y tropas de la oposición.

 

El ataque del que se acusa a las fuerzas gubernamentales bajo las ordenes de Bashar al-Assad, según varios expertos internacionales, fue lanzado por las propias fuerzas opositoras, que cuentan con este tipo de arma, entregado por Turquía. Esta acción en modo alguno beneficiaba la posición que había adoptado Estados Unidos en relación con el conflicto sirio, cuando se planteó que ya no era una prioridad de su política exterior el derrocamiento de Assad.

 

El verdadero beneficiado por lo sucedido es Israel que se apresuró a confirmar el ataque y alentar una respuesta adecuada por parte de Estados Unidos. También las posiciones de Trump se han fortalecido, pues en cierta manera justifica el aumento solicitado al presupuesto del Pentágono y le permite mostrar una imagen de hombre fuerte a su huésped chino, Xi Jimping, con el que debe analizar, entre otros asuntos, la situación del desarrollo atómico de Corea del Norte.

 

Entre los que reclamaron este tipo de acción se encuentra Hillary Clinton, que salió de su letargo el martes pasado planteando que “Estados Unidos debía bombardear bases aéreas militares sirias como respuesta al aparente ataque químico”. La gran prensa estadounidense ha comentado el hecho, pero no lo ha condenado. Hasta ahora, que yo sepa no se están organizando grandes manifestaciones populares contra Trump por el bombardeo a la base Siria.

 

Claro está, siempre encontraremos aquellos que quieren magnificar esta situación como una muestra más de su aversión a Trump y de que todavía están sufriendo la derrota de Hillary. Expresarse así es muestra de su ignorancia en relación con lo que representa Estados Unidos en el mundo, cuál es su política exterior y como actúa un presidente de dicha nación, que por cierto, en el caso de Trump, aunque merece ser criticado por el bombardeo a la base siria, podemos decir que comparando esto con lo realizado por Obama, el Premio Nobel de la Guerra, todavía se muestra como un principiante.

 

En Afganistán, donde todavía se encuentran tropas estadounidenses, los bombardeos y demás acciones militares han costado al contribuyente estadounidense más de 3,000 millones de dólares, la muerte de cerca de 2,400 militares y la de cientos de miles de civiles.

 

En Irak, la aventura militar que todavía se mantiene ha costado más de 6,000 millones de dólares, 4,500 efectivos militares muertos, 33,000 heridos y más de un millón de civiles iraquíes muertos.

 

En Libia, los bombardeos ordenados por el binomio Obama -Hillary eran diarios, costaron 1,100 millones de dólares, además de los efectivos militares libios, murieron más de 80,000 civiles. Todavía las acciones bélicas continúan y siguen muriendo civiles.

 

En Siria, donde el gobierno de Obama comenzó su participación en la guerra a partir del 10 de septiembre del 2014. Las actividades se iniciaron precisamente bombardeando distintas instalaciones en la capital y otras ciudades, como parte del apoyo a las fuerzas contrarias al gobierno. Se calcula que en los bombardeos se han gastado cerca de 800 millones de dólares, en el entrenamiento y apoyo logístico a los rebeldes 600 millones. Como consecuencia de los bombardeos y acciones realizadas por los rebeldes, han muerto más de 100,000 civiles y se ha destruido una buena parte del país.

 

Pudiéramos decir que Trump todavía está calentando el brazo, comenzó a lanzar en esta entrada y es posible que realice una buena actuación, pero para superar a lanzadores como Obama tiene que adquirir mucha experiencia.

 

 

Espero que esto ayude a que algunos compañeros adquieran un verdadero conocimiento de la forma de actuar de un presidente de Estados Unidos y no se sorprendan cuando ordena bombardear una base militar, o dar un golpe de estado en Venezuela. Eso es parte de su trabajo.

 

Dr. Néstor García Iturbe es editor del boletín electrónico El Heraldo (Cuba) sarahnes@cubarte.cult.cu

 

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