Ayer por la tarde, procedente de Washington arribó a nuestro país el secretario de Estado de la Unión Americana, Rex Tillerson, para reunirse con los titulares de las secretarias de Relaciones Exteriores, de la Defensa y de la Marina, Luis Videgaray, Salvador Cienfuegos y Vidal Francisco Soberón, respectivamente en una misión que fue descrita por el mismo gobierno de los Estados Unidos con una acción con “la intención de reconstruir los lazos entre México y EU.”

 

El alto funcionario estadounidense fue recibido en el hangar de la Unidad Especial de Transporte Aéreo de Alto Mando por la embajadora de esa nación, Roberta Jacobson y el director general para América del Norte de la SER, Mauricio Ibarra Ponce de León. Tillerson se reunirá este jueves con el Presidente Enrique Peña Nieto en un intento –asegura la propia cancillería mexicana—de rebajar la tensión de los dos países.

 

A este encuentro, se espera que se agregue el secretario de Seguridad Interior de la Unión Americana, John Kelly –quien se encontraba en Guatemala en visita oficial— para abordar dos temas fundamentales para el gobierno de Donald Trump: la política migratoria de México y sin duda el tema de la seguridad (lucha contra el narcotráfico) que han sido una de las banderas del mandatario estadounidense durante su campaña.

 

 El asunto para los mexicanos es que en muchas de las ocasiones este tipo de reuniones de acercamiento para “reconstruir los lazos entre México y Estados Unidos” están lejos de este propósito, pues son utilizadas para imponer los intereses del gobierno del país vecino del norte en estos temas. Y, son precisamente estos dos aspectos fundamentales y claramente evidenciados con las políticas de México frente al mundo y frente a los intereses nacionales.

 

Desde la pasada administración del demócrata Barack Obama, en 2015 México deportó a unos 118 mil guatemaltecos, salvadoreños y hondureños, siguiendo las instrucciones del gobierno de los Estados Unidos. En materia de seguridad, para ser exactos contra el narcotráfico, nuestro país ha participado en diversos programas antinarcóticos y los resultados ya lo tenemos a la vista. 150 mil muertos en los últimos años.

 

 Estos ejemplos podrían ilustrar muy bien cuáles son realmente las intenciones de las visitas de estos dos altos funcionarios de la Casa Blanca. La reunión será para hacer formal las peticiones del presidente Donald Trump a nuestros funcionarios mexicanos. Continuar con estas políticas y, quizá –como lo dejó ver la filtración de la llamada entre los dos mandatarios—el eventual ingreso del Ejército para combatir a los “bad hombres”.

 

 No hay que olvidar que la participación de todas las agencias de inteligencia e inclusive de las Fuerzas Armadas estadounidense en territorio nacional son permanentes –incluso se han documentado que portan uniformes del Ejército y Marina mexicana—luego de que durante las administraciones de los presidentes Vicente Fox y Felipe Calderón se acordara tales convenios. De igual manera, la construcción del muro, que ya existe, tuvo su auge durante las administraciones de los panistas.

 

 Los mexicanos debemos demandar con energía que lejos de esos comunicados que emite el gobierno que solo mandan señales de debilidad frente al gobierno de los Estados Unidos, se nos diga realmente cuales fueron los alcances de estos encuentros que, estamos seguros, serán funestos para los mexicanos. Los legisladores, particularmente los senadores, deberán de demandar del gobierno una comunicación clara, pero cercana a la verdad.

 

 Punto Cero

 

Luego que los senadores de la República fueran balconeados por irse de vacaciones decembrinas y dejar más de 50 nombramientos indispensables para el desarrollo del Estado México, este jueves será ratificado don Gerónimo Gutiérrez como nuestro embajador en los Estados Unidos.

 

Resulta que el diplomático ya cuenta con algunos servicios que la Secretaría de Relaciones Exteriores les ofrece. Se sabe que ha acudido en las últimas semanas al recinto parlamentario para tratar de cabildear, lo que hoy ya es un hecho.

 

 Sin embargo, a don Gerónimo Gutiérrez ya se le ha visto viajando en vehículos de la cancillería; usa guardias de seguridad; e incluso personal de la propia Cancillería de nuestros país.

 

No será acaso un augurio de lo que vendrá en los próximos meses en la embajada del país vecino. Si bien el diplomática ha sido visto con buenos ojos en el Congreso mexicano y en el gobierno de Donald Trump, ¿por qué no guardar las formas y hacer usos de los instrumento gubernamentales en su momento?

 

José Víctor Rodríguez Nájera

Periodista mexicano

@JoseVictor_Rdz