Esta semana hubo otro intento fallido de superar diferencias entre los partidarios y contradictores del Acuerdo firmado entre Gobierno y FARC –la reunión en Roma entre el Papa, el Presidente Santos y el ex presidente Uribe-; los efectos de mediano plazo todavía son de esperar. Los dirigentes políticos voceros del No, han decidido no apoyar el Acuerdo con el argumento de que sus reparos fundamentales no se incorporaron; una decisión respetable, más allá de si se comparte o no. Pero esto, junto con propuestas como la de promover un referendo sobre algunos aspectos del Acuerdo, y la del jefe de las FARC de un gobierno de transición, realmente lo que han hecho es abrir la campaña electoral para las presidenciales de 2018. Es decir, la paz será un tema central en la campaña presidencial próxima. ¿Cómo pinta el panorama?

 

Estará la candidatura ‘cantada’ del actual Vicepresidente Germán Vargas, a nombre de su partido Cambio Radical, construida con la ejecución de programas de vivienda social, pero cuyos réditos políticos tienden a personalizarse; esta candidatura difícilmente puede presentarse como abanderada de la continuidad en la implementación del Acuerdo con las FARC y de seguir  eventuales diálogos con el ELN. Poco probable que atraiga votantes de centro-izquierda y buscaría disputar el electorado de centro-derecha con el candidato del Centro Democrático. La otra candidatura segura es la del partido Centro Democrático, por  la cual disputan los tres pre-candidatos Oscar Iván Zuluaga, Carlos Holmes Trujillo e Iván Duque; no es fácil determinar quién tendrá el guiño del ex presidente Uribe que es el factor determinante.

 

En el campo conservador hay dos o tres pre-candidatos posibles, la ex ministra Marta Lucía Ramírez, el ex procurador Alejandro Ordoñez y el actual ministro Mauricio Cárdenas; allí falta por definir si irán con candidato propio o se suman  al candidato que defina la actual coalición de gobierno –seguramente  será lo que prefieran los congresistas de esta colectividad-. No hay duda que la incertidumbre acompaña esta eventual candidatura y tendría que disputar el mismo electorado con las dos precandidaturas anteriores. Pero también podrían conformar una coalición política de centro-derecha y volverse una opción política importante.

 

La coalición que apoyaría el acuerdo de paz y que podría conformarse con los partidos de la U y Liberal, base de la actual coalición de gobierno,  junto con  partidos como Alianza Verde y las formaciones de izquierda –Polo Democrático Alternativo –¿sin el MOIR?-, Marcha Patriótica, Congreso de los Pueblos, organizaciones políticas indígenas-, deberían pensarse como una coalición de mediano plazo de centro-izquierda, que lidere la implementación de los acuerdos con las FARC, terminar el proceso de conversaciones con el ELN y promover medidas de modernización de la sociedad colombiana. Allí pareciera que la figura emblemática sería Humberto de la Calle –por supuesto si él está interesado-; los demás pre-candidatos de los distintos partidos de la coalición de gobierno y de la izquierda, deberían aplazar sus aspiraciones de manera realista, porque de otra forma tendrían el riesgo de no llegar a una segunda vuelta electoral, ante una dispersión del voto.

 

Esto le daría un nuevo sentido al debate electoral y garantizaría que hubiera una coalición política abanderada no solamente de concretar la terminación del conflicto armado, sino de impulsar las reformas que se requieren para llevar a la sociedad colombiana una mayor equidad y un respeto por la diferencia.

 

Alejo Vargas Velásquez

Profesor Universidad Nacional

 

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