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Perdimos a Fidel.  Ganamos una historia de ejemplos y sabiduría.

 

La historia de Fidel es indescriptible, no podemos describirla apenas con palabras. Entonces, me gustaría dar un testimonio.

 

Él uso toda su sabiduría, conocimientos, capacidad de líder y dedicación para construir, a lo largo de 60 años, un pueblo unido y organizado, que se transformó en imbatible, enfrentando a las fuerzas económicas y militares más poderosas del siglo XX: el capital de los Estados Unidos.

 

Durante todos esos años, el pueblo supo enfrentar las peores adversidades, sean naturales, con sus huracanes y vendavales. Enfrentó un bloqueo económico inaceptable. Y se mantuvo de pie en una guerra permanente, inclusive con una invasión militar en 1961 en Bahía de Cochinos.

 

Enfrentaron las dificultades de una sociedad con limites en la producción de bienes materiales, una herencia colonial de extrema desigual, del trabajo esclavo, del monocultivo de la caña y de la servidumbre cultural

 

Enfrentaron los peores momentos de un país periférico, dependiente de la geopolítica mundial.

 

Vencieron todas las batallas.

 

Construyeron una sociedad que busca intensamente la igualdad de derechos y oportunidades entre todos los ciudadanos.

 

Derrotaron la ignorancia y se transformaron en el país de mayor índice de escolaridad del mundo.

 

Produjeron medicina preventiva, humanitaria e solidaria que envió más de 60 mil médicos a casi todos los países del mundo, superando a todos los países y organismos internacionales juntos. Y nos enviaron 14 mil médicos para que 44 millones de brasileños pudiesen conocer por primera vez atención medica preventiva y de calidad.

 

Fueron siempre solidarios con todos los pueblos del mundo que lucharon contra la opresión y explotación, sobre todo en América Latina y en África.

 

Nuestro movimiento, Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), recibió la solidaridad permanente y el apoyo del pueblo cubano, con sus escuelas técnicas, en la Escuela latinoamericana de Medicina (ELAM), donde se formaron cientos de jóvenes pobres brasileños. Recibió la experiencia y el método de alfabetización de adultos (Yo Si Puedo!). Construimos juntos las articulaciones internacionales de movimientos, Vía Campesina, Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), Encuentro Mundial con el Papa; con los campesinos cubanos de la Asociación Nacional de Pequeños Agricultores (ANAP) y sus técnicos de agroecología de la Asociación Cubana de Técnicos Agrícolas y Forestales (ACTAF), con la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), el Centro Martín Luther King, etc. Pero, sobretodo, aprendimos mucho con su ejemplo de lucha y de persistencia.

 

Participamos activamente con el pueblo cubano en la campaña contra el -ALCA y contra el dominio del imperio sobre América Latina.

 

Y Fidel fue siempre el organizador e inspirador de todo el pueblo.

 

No cabe aquí, ahora, quedar enalteciendo las cualidades personales de esa figura única, de estadista, sabio y estratega político.

 

Quería apenas reforzar para nuestra militancia su ejemplo, en dos aspectos fundamentales de la vida.

 

El amor al estudio.  Fidel fue un propagandista de la importancia del estudio, del conocimiento científico, de la educación liberadora. Estudio siempre, desde joven hasta sus últimos días. Afirmaba siempre “solo el conocimiento libera verdaderamente a las personas!”, repitiendo a su inspirador José Martí.

 

Estuvo siempre junto con su pueblo, en todos los momentos, siendo el primero de la fila, en todas las situaciones difíciles: en la guerra, en la organización de la producción y del conocimiento . No midió esfuerzos y dio ejemplo del espíritu de sacrificio.

 

Fidel fue un hombre genial, por sus ideas y por su coherencia.

 

Nos dejó un legado fantástico, como ejemplo a seguir.

 

Viva Fidel! Fidel vivirá para siempre!

 

Traducción de Maria Julia Gimenez – Revisión de ALAI