ctas040616_mobile

El ascenso al poder el pasado 10 de diciembre de la férrea oposición al kirchnerismo en el contexto argentino, bajo un conjunto de estrategias de marketing político y estrategias de propaganda, que incluyeron mentiras desestabilizadoras, lemas contradictorios, propuestas falsas apoyadas y sostenidas por medio de campañas sistemáticas a través de, y con la complicidad de los medios de comunicación corporativos y hegemónicos, debe ser tomado como una lección para los pueblos latinoamericanos, especialmente aquellos que se acercan a sus propios procesos eleccionarios.

Esta estrategia de propaganda utilizada queda bien resumida en palabras de Axel Kicillof (Ex Ministro de Economía, actual diputado nacional):  “El macrismo nos acostumbró durante su etapa de oposición a un sofisticado y efectivo manejo del marketing político, especialmente diestro a la hora de transformar complejos conceptos en frases breves, “de impacto”, que luego son repetidas de manera casi literal hasta el hartazgo por miles de trolls en la web; al mismo tiempo son reproducidas por los referentes de Cambiemos en cada discurso, en cada entrevista y en cada set de televisión usando métodos de la publicidad privada: el concepto, la repetición, la frecuencia” (Kicillof Axel, El chamuyo de la pesada herencia, Página12, 8 de mayo de 2016). 

Primera lección: la manipulación mediática mediante la mentira

Estas campañas mediáticas se han basado como ya se mencionó en estrategias de mentiras constantes y sistemáticas, generando una opinión pública tergiversada.  Parte de esta estrategia, basada en la doctrina del shock (analizada por Naomi Klein) explica como políticas neoliberales económicas devastadoras pueden aplicarse, mediante la generación de desconcierto, mentira e ilusión de falsas crisis, que permiten manipular a los pueblos para así poder aplicar medidas económicas de ajuste y mayor empobrecimiento de sectores populares. Parte también es el resultado de una cultura del odio.  Porque esa manipulación logra imponer en la opinión pública un chivo expiatorio, un culpable de los males que debe ser eliminado. 

Hoy por toda Latinoamérica es posible observar esta misma cultura que se ha ido generando a través de la propaganda orquestada que los medios, dirigidos y financiados por las derechas del continente, refuerzan día a día construyendo una opinión pública basada en el odio. Una opinión pública que construye su realidad fabricada por los medios. Se repite la técnica: encontrar y generar el chivo expiatorio de los supuestos males populares que vive el continente.  En este sentido, gobernantes populares, partidos populares y los grupos populares se han convertido en los chivos expiatorios, a los que en definitiva hay que “eliminar” de alguna manera.  Porque la mecánica tiene esa dirección. El odio se implanta en las sociedades para saciar las ansias de venganza y finalmente la eliminación de todo rastro de su existencia.  Esto último lo observamos en los cambios tan extremos que significan un retroceso democrático como: borrar todo análisis revisionista de la historia y la cultura (emblemas de espacios democráticos cerrados: Tecnópolis, Centro Cultural Kirchner, Museo del Bicentenario), eliminación de la Ley de Medios y Servicios Audiovisuales, eliminación de programas Conectar Igualdad, o en expresiones tales como “la grasa militante” para justificar el despido de trabajadores.   

 

Como expresó Arturo Jauretche: “Ignoran que la mayoría no odia; odian las minorías porque conquistar derechos provoca alegría mientras perder privilegios provoca rencor”. 

Segunda Lección: la cultura del odio 

Un discurso de campaña casi hueco, vacío, sin mayores precisiones, violento y acusador, que repitió y fabricó hasta el hartazgo, mediante el bombardeo de noticias falsas, la famosa muletilla de “la corrupción”, la “herencia pesada del populismo”, “la crisis”. Vale recordar en el debate televisivo entre el candidato Macri (Cambiemos) y el candidato Scioli (FpV), en el cual el candidato de Cambiemos casi en tono amenazante intentaba acallar al candidato Scioli tachándolo de mentiroso: “Lamento Daniel (Scioli) que insistas con el cassette de la mentira y los miedos. ¿Por qué le mentís a la gente Daniel? No vamos a devaluar ni ajustar. No tenemos previstos tarifazos. No vamos a echar a nadie de su trabajo (Mauricio Macri, debate Presidencia del 15 de noviembre de 2015). 

Luego de su llegada al poder, Macri comenzó a cumplir aquello de lo cual había casi insultado a su candidato opositor.  Casi nos rememora a las palabras del ex Presidente Menem: Si les decía lo que iba a hacer, no me votaban.  Y eso que hizo fue privatizar todo el patrimonio del Estado, en ventas sumamente cuestionadas y logradas con altísimo nivel de corrupción y entrega de la soberanía nacional. El vaciamiento fue tal, que en el 2001 el país entró en la mayor crisis de su historia: un país fundido.  

Tercera Lección: todo lo contrario a lo prometido

Este ascenso ha significado la llegada al poder de la derecha neoliberal, oculta detrás de una fachada democrática, pero ha vuelto a restablecer el orden conservador y autoritario que le es propio.  Esta derecha ha regresado para valerse de los recursos del Estado y realizar sus propios negocios.  Durante estos diez o doce años de gobiernos populares, de fortalecimiento del rol del Estado como garante de derechos y de recursos, de recuperación de empresas, de acumulación de capital, la derecha neoliberal ha regresado para poder trasladar nuevamente estos recursos que eran del pueblo en manos del Estado, a las arcas de las corporaciones privadas y el sistema financiero internacional.

Como bien resumen Carlos Rang: “Desde la asunción del nuevo presidente en Argentina y la llegada al estado práctico de los intereses de la gran banca y las trasnacionales, tuvimos el gran “privilegio” de ser espectadores de la transferencia de riquezas más importantes de la historia de nuestro país desde el sector del trabajo hacia los intereses concentrados corporativos financieros. La misma se llevó adelante a través de medidas como: devaluación de la moneda que generó grandes riquezas inmediatas por diferencia de cotización, inflación, quita de retenciones agropecuarias y mineras, fuga, tarifazos, despidos y disciplinamiento de la clase trabajadora, pago a los Buitres, endeudamiento externo, blanqueo de capitales (Nota: solo declaración y no repatriación) y desmantelamiento de áreas del estado”. (Rang, Carlos. Lo peor está por venir, América Latina en Movimiento, ALAI, 2 de junio de 2016)

Cuarta Lección: La mayor transferencia de riquezas de la historia a los más poderosos.

Claros ejemplos son los relatos que detallan las condiciones de las privatizaciones de YPF (compañía petrolera) y Aerolíneas Argentinas: como expresa Alberto Muller “-En una maniobra cuasi delictiva, Aerolíneas Argentinas tuvo que cargar con el pasivo que tomó Iberia para su compra. Técnicamente, esto se califica como un vaciamiento, por imponérsele a una empresa obligaciones que le son ajenas. Este fue un pecado original en la privatización, que afectó desde siempre el desempeño de la empresa. – El españolísimo empresario Gerardo Díaz Ferrán, ex presidente de Marsans, se hizo cargo de Aerolíneas Argentinas tras el fracaso de Iberia. Su gestión redujo el patrimonio de Aerolíneas Argentinas a valores negativos. Para más datos, este empresario está preso en su país por delitos económicos, entre otros, por fraude en la compra de Aerolíneas Argentinas a Iberia.- La falsa “argentinización” de YPF, incorporando al Grupo Petersen (familia Eskenazi), no fue sino una pantalla para poder repatriar todas las utilidades habidas y por haber: el grupo Petersen adquirió el 25 por ciento de YPF en cómodas cuotas … a pagar con las utilidades que generó la empresa; ésta fue además una operación que el gobierno kirchnerista avaló. Mientras tanto, la actividad de YPF declinó aceleradamente, merced a la falta de inversión, porque el interés de Repsol estaba en otras latitudes. Recién en 2011, con el déficit exterior de energéticos, es que el gobierno decidió expropiar la empresa”.  Así “…las estatizaciones de YPF y Aerolíneas Argentinas ocurrieron sólo cuando la gestión privada exhibió impudorosos niveles de ineficacia, o incluso inviabilidad…” .(Müller, Alberto. Capitales españoles, amateurismo argentino, Pagina 12, 1 de junio de 2016).

 

Hoy presenciamos como el gobierno empieza a empujar estas políticas de desmantelamiento: activos de YPF ya se ofrecen para ser privatizados (además de insultantes disculpas para el pueblo argentino que ofrece el Ministro Prat Gay a empresarios de Repsol), desmantelamiento y paralización nuevamente de Aerolíneas Argentinas por supuesto gerenciada por un empresario de LAN, y la propuesta de vender las acciones del Fondo de Garantías de Sustentabilidad (acciones de empresas privadas en manos del Estado) del ANSES (sistema solidario de jubilaciones), que implica su destrucción y vaciamiento.   

 

Como manifiesta Mariela Pinza : “El ´cambio´ llegó,  y con él, se comienzan a implementar los mecanismos para la efectiva  redistribución de cuotas de poder de sectores que ansían recuperar los años perdidos en complicidad con un gobierno que tiene el objetivo claro, la desarticulación de las funciones del Estado“. (Pinza, Mariela. Argentina en tiempos de Macri: amistades peligrosas, CELAG, 2 de junio de 2016)
 

Quinta Lección: El vaciamiento del Estado y la corrupción

 

Las lecciones están, estas y otras, para que pueda reflexionarse y tomar consciencia del retorno del neoliberalismo saqueador y opresor al poder.

 

Silvina Gernaert Willmar

Especialista en Gestión Social, Ambiental y Fronteras

http://silvinagernaert.blogspot.com.ar/