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El sistema de salud en Estados Unidos siempre ha tenido como característica el alto precio que debe pagarse por los cuidados médicos y la medicina que se requiere para curar alguna enfermedad.

 

La variante introducida por el Premio Nobel de la Paz, según él con la intención, pero sin el resultado, de hacerlo más justo y accesible a las grandes mayorías del pueblo estadounidense, ha sido el popularmente llamado Obamacare, el cual se ha convertido en una fuente de grandes ingresos para las compañías de seguro, las que por medio de las primas que cobran, deben asegurar los cuidados médicos de la mayoría, todo esto en teoría, que no ha llegado a la realidad, sobre todo para los ciudadanos y sus familias que viven por debajo de la línea de la pobreza o se encuentran sin empleo.

 

¿Cómo se define la línea de pobreza en Estados Unidos?

 

En el año 2014, 47 millones de personas en Estados Unidos vivían  bajo la línea de la pobreza, lo cual puede decirse es una cifra constante desde el año 2010 a pesar de todas las declaraciones del gobierno sobre la disminución del desempleo y el mejoramiento de la economía. Esta cantidad de personas representan el 15 por ciento de la población estadounidense (1)

 

En 2014, un 21% de todos los niños vivían bajo la línea de la pobreza, es decir 1 en cada 5 niños. De estos niños, de acuerdo con las cifras publicadas, 1,6 millones viven en la calle, en cualquier lugar que puedan encontrar.(2)

 

De acuerdo con los Datos del Censo de Estados Unidos del 2014, el mayor índice de pobreza, según origen étnico, se encuentra entre los negros 26%, seguido por los hispanos (de cualquier raza), que registran la segunda tasa más alta de pobreza 24%. Los blancos presentaban una tasa de pobreza del 10%, mientras que la de los asiáticos resultó ser la menor con un 12%. (1) La línea de pobreza es otro índice de la discriminación existente en la llamada “tierra de la libertad”

 

La línea de la pobreza no está determinada por alguna organización de izquierda o un país enemigo de Estados Unidos, es el propio gobierno de la nación el que la determina, tomando en consideración lo que una familia necesita para poder vivir adecuadamente, es decir, pagar la renta y demás servicios de la casa, comprar los alimentos, pagar los gastos de educación y medicina, más otros gastos propios de una familia.

 

El límite de la pobreza  varía en función de la cantidad y las edades de los miembros de una familia. En 2014, este indicador  se fijó, para los ingresos de un solo individuo, en  12.000 dólares. Para dos personas, el umbral promedio ponderado se situó en 15.000, para tres personas en 24,000 y así sucesivamente hasta nueve o más personas.

 

De acuerdo con los datos publicados por el gobierno estadounidense, el 7% de la población,  casi 21 millones de personas, vive en situación de extrema pobreza, pues sus  ingresos cubren  sólo un 50% de lo establecido para vivir como línea de pobreza. Un 33% de la población,  105,0 millones, vive al borde de la pobreza, con ingresos dos veces inferiores a los establecidos para sus correspondientes umbrales de pobreza. (3)

 

En un artículo publicado en el New York Times por el especialista Tyler Cowen se planteó que la aplicación del Obamacare pudiera ser prohibitiva para personas de bajo ingreso que no puedan obtener subsidios para el pago de las pólizas de seguro que el Obamacare obliga a tener, incluyendo aquellas pólizas que se han designado para personas  cuyos ingresos están por debajo de la línea de la pobreza.

 

Seguramente, si las personas que se encuentran por debajo de la línea de la pobreza tuvieran otra alternativa, no suscribirían esas pólizas, sino que decidirían pagar sus cuidados médicos directamente y depender de los cuidados de emergencia que se ofrecen, en vez de hacer un desembolso, que para el que no pueden obtener subsidio del estado, como promedio, para una sola persona asciende a 42,000 dólares anuales y para una familia de tres a 71,300.

 

El costo de los cuidados médicos en Estados Unidos es realmente alto. Una consulta médica puede costar 200 dólares, una placa de los pulmones 300, arreglarse la carie de una pieza bucal 150, si es una extracción 250. Esto es solamente un pequeño ejemplo, pues hay cosas peores.

 

El precio de la medicina para tratamiento de enfermedades ha tenido una subida estratosférica, sobre todo si son enfermedades que en un tiempo relativamente breve pueden ser letales para el ser humano. Cómo ejemplo de esto podemos poner los medicamentos para un tratamiento para la Hepatitis C, que ha puesto en el mercado la Empresa Sovaldi. El tratamiento tiene un precio al público de 84,000 dólares cada tres meses. Las medicinas existentes en el mercado para el tratamiento de distintas afecciones de cáncer tiene un precio promedio  de 100,000 dólares anuales. Otra empresa, la Turing Pharmaceuticals incrementó en un 5,000 por ciento el precio de una medicina contra enfermedades infecciosas, el Daraprim. (4)

 

Los laboratorios productores de medicina plantean que los altos precios son necesarios debido al costo de las investigaciones para producir las mismas, ya que regularmente el costo de producción de estas es mínimo, pero en realidad,  el propósito de obtener cuantiosas ganancias es lo que promueve los precios prohibitivos, unidos al monopolio de patente que asegura el gobierno y la falta de control sobre estos precios para que la población pueda sufragarlos. 

 

Esto es como el descontrol existente en Estados Unidos sobre todo tipo de armas, de lo cual hemos escuchado hablar a Obama en múltiples ocasiones, sobre todo cuando ocurren los sangrientos asesinatos masivos en universidades, escuelas y otros lugares públicos, sin que hasta el momento el gobierno estadounidense se decida a controlar esto. El precio de las medicinas es algo similar, los intereses económicos que se mueven detrás de ellos lo hacen incontrolable, por mucho que Obama u otro presidente futuro hable del asunto.

 

Algunas empresas farmacéuticas y hospitales estadounidenses han visitado Cuba recientemente interesándose por distintos tratamientos que han sido desarrollados en nuestro país, entre ellos una vacuna contra el cáncer en el pulmón denominada CimaVax y otro producto totalmente revolucionario, el Heberprot-B que se aplica para evitar amputaciones, en lo cual anualmente se gastan en Estados Unidos cerca de 30 billones de dólares.

 

Independientemente de los beneficios que esto puede traer a la salud del pueblo estadounidense, lo cual sería un gesto que todos apoyamos, debemos estar atentos por los precios que se pongan a nuestros medicamentos en el mercado de la “oferta y la demanda”, para que esto no se convierta en un medio más de enriquecimiento de unos cuantos a costa de la salud de la población. 

 

11 de noviembre 2015

 

– Dr. Néstor García Iturbe

 

 (1) “Ingresos, pobreza y cobertura del seguro de salud en EE. UU.: 2014″, Oficina del Censo de EE. UU.

 

(2) National Center on Family Homelessness (Centro Nacional de Familias Sin Hogar),2014.

 

(3) Ingresos, Pobreza y Cobertura de Seguro de Salud en EE. UU. 2014, Oficina del Censo de EE. UU

 

(4) Center for Economic and Policy Research, Washington, DC. Noviembre 2015