Rompí esta vez con la arraigada costumbre de no revisar textos de opinión cuando me dispongo a conversar con usted. Y encontré que buena parte de los columnistas, o los más representativos de la diversidad oficialmente permitida en los principales diarios impresos y cibernéticos, coinciden en contextualizar los cambios anunciados por el titular del Ejecutivo federal el jueves al mediodía, en la perspectiva de la puja por la candidatura presidencial del Partido Revolucionario (y sobre todo) Institucional para la sucesión de 2018. Tal y como era previsible antes de leerlos.

 

Incluso ya analizan a ganadores y perdedores entre Luis Videgaray y Miguel Ángel Osorio Chong, y de acuerdo a la firma es la apuesta política y probablemente no esté exenta de compromisos muy poco periodísticos. Y los suspirantes y hasta aspirantes al cargo de elección para suceder a Enrique Peña Nieto dentro de más tres años, niegan todo interés en tan magna operación política y juran estar concentrados en las tareas institucionales que les asignó el primer empleado de los mexicanos que por desgracia ni lo es en la forma y mucho menos en el fondo.

 

Si realmente fuera el primer empleado y no “el jefe de las instituciones nacionales”, como escribía sin ruborizarse Francisco Cárdenas en El Universal, no viviríamos hasta padecer las mayorías nacionales esta gigantesca operación de simulación política que casi nada tiene de republicana y mucho de grupal y plutocrática.

 

De simulación y simuladores está empedrado el camino y la vida de México que el día 27 se fue a dormir después de comprobar que como ningún otro país de la aldea, tiene funcionarios que son auténticos genios como para encabezar en los últimos 8.8 años las secretarías de Energía y la de Hacienda, y con Peña Nieto las de Relaciones Exteriores y ahora Desarrollo Social.

 

O una talentosísima sobrina de Carlos Salinas de Gortari que hasta la semana pasada encabezó la Secretaría de Turismo, de las pocas con buenas cuentas debido a los crecientes flujos turísticos que comenzaron en 2006-12, y quien ahora dirige la aplicación de la política exterior mexicana, básicamente subordinada a la Casa Blanca, el Departamento de Estado y el Pentágono.

 

Y también el maestro en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Oxford y que ya dirige la Secretaría de Educación Pública con el único antecedente de participar en la negociación de la reforma educativa desde el Pacto por México y coordinar la comisión respectiva en el grupo de la transición presidencial. Resulta obligado subrayar la agradecible actitud del envalentonado Roberto Madrazo al declinar la oferta de Ernesto Zedillo para que encabezara la SEP. Justamente por eso está la educación en subrayado rezago, porque se usa como pieza de recambio político, por la que pasaron funcionarios que provoca pena ajena mencionarlos, amén de los caciques multimillonarios del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y del PRI, como la prisionera política Elba Esther Gordillo quien debería estar en arresto domiciliario por septuagenaria.

 

Consumada la apertura de la baraja en el día número mil que como presidente cumplió el señor que está en el sótano en cuanto apoyo ciudadano, casi nadie repara en que no es y no hay “un diseño estratégico para enfrentar la difícil situación que vive el país en materia de economía, seguridad y credibilidad de las instituciones del Estado mexicano”, para decirlo en palabras del presidente del Senado, amigo y aliado de Peña Nieto.

 

Utopía 1558, forum@forumenlinea.com Twitter: @IbarraAguirreEd www.forumenlinea.com www.facebook.com/forumenlinea