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 “No todo lo que brilla es oro”, decía mi abuela, la cual no tenía ningún título académico, pero sí la sabiduría que da la vida. Frase que, traducida al lenguaje de las mentes planas, significa: no te dejes engañar, que no todo lo que parece bueno, lo es. A veces, para distinguir la verdad de la mentira se requiere observar el contexto, el marco en que están dadas las cosas, de lo contrario nos quedamos con la apariencia, sin captar la esencia del fenómeno. Y la apariencia lo es todo en política capitalista.

 

 Entre la bruma de las apariencias, hoy, el gobierno oligárquico de Juan C. Varela quiere ofrecernos su propuesta de “descentralización” administrativa. En principio, todo parece bien: el régimen presidencialista panameño renuncia a parte de sus “competencias” y su “presupuesto” para cederlos a los municipios, los que supuestamente son la “entidad fundamental” del régimen político “democrático”, para que allí se trasladen “decisiones de la Administración Pública a la ciudadanía”. Suena bonito.

 

 Si uno se atiene al mero texto de la ley, en este caso Ley 37 de 29/6/2009, como con todas las leyes, no entiende nada, como suele pasarle a quienes tienen desviaciones juridicistas. Pues el texto de la ley es la apariencia, el oropel que se le vende a la ciudadanía. Para entender el verdadero “espíritu de la ley”, como gustan decir los abogados, hay que poner le cuidado al contexto social, económico y político en que se emiten las leyes.

 

El marco político y la doctrina económica en la que ha sido parida esta ley es: el neoliberalismo, dictado desde organismos como el Banco Mundial al que obedecen todos los gobiernos empresariales panameños. En ese sentido, los actos de descentralización de los gobiernos, no son para ampliar la democracia y poner en manos del pueblo las decisiones de la administración pública.

 

 Lo cual sería contradictorio con la nueva ola de criminalización de la protesta social dictada por el ministro de Seguridad Pública, con el aval del presidente Varela. Descentralizar y democratizar de verdad riñe con lo que hace el gobierno con los Ngäbes-Buglés que protestan contra Barro Blanco, a los que no escucha y quiere imponer la hidroeléctrica de todos modos. La verdadera descentralización contradice la actitud de las instituciones gubernamentales contra las comunidades que exigen reparación de escuelas, agua potable y transporte público.

 

¿Cómo un gobierno que reprime, desoye al pueblo y no atiende las demandas sociales va a ejecutar una política de descentralización que ponga en manos de las comunidades las decisiones? Hay una contradicción evidente. La respuesta es simple, la descentralización que se ejecuta bajo el neoliberalismo no busca más democracia, sino transferir las CARGAS FISCALES, aligerando las responsabilidades del estado y poniéndolas sobre la ciudadanía a través de los municipios, que a su vez están dirigidos por políticos antidemocráticos y corruptos que representan al gobierno y no al pueblo.

 

 ¿Usted se ha preguntado por qué proliferan las bodegas, bares y cantinas en municipios populares, como San Migueltio? Aparte del objetivo de embrutecer al pueblo, porque son la única fuente de financiamiento de los municipios y dinero fresco en manos de los alcaldes. Ahora, Varela anuncia que reactivará la Ley 37 (congelada desde 2009) con modificaciones, entre otras que se desconocen, con la entrega a los municipios de manejo del IMPUESTO DE INMUEBLE!

 

 No hace falta nacer con las neuronas de Einstein para predecir que pronto sobrevendrán multitud de conflictos entre alcaldes que quieren más plata para cualquier proyecto y la gente que ya no le alcanza para vivir y se verán sometidos a aumentos arbitrarios del impuesto de inmueble. En algunos lugares, ejecutarán lo que empezó Martinelli, reavalúos del valor catastral de las casas de acuerdo al valor comercial (capitalista) sin considerar los ingresos de la gente.

 

 Pero que aumenten los impuestos de inmueble no es el único peligro. Quienes tienen que estar alerta son los educadores y personal de salud, pues si se transfieren a los municipios la administración financiera de las escuelas y centros de salud, como se ha dicho, el peligro es que en los municipios de gente pobre, las escuelas que ya están deterioradas se terminarán de caer. Los gremios docentes y médicos deben estudiar esto que ya se ejecutó en países como Perú, en la década de los 80, con resultados desastrosos.

 

 La descentralización de “competencias” del gobierno nacional lo que busca es transferir gran parte del gasto social, para que los responsables sean políticos de poca monta que dirigen los municipios, y los ciudadanos estemos fragmentados por localidades en nuestras demandas. De esa manera, pretenden que haya más plata en manos del gobierno central para obras faraónicas (donde lucran los empresarios amigos) y el pago del enorme endeudamiento estatal por las obras construidas empezando por la ampliación del canal y sus sobre costos.

 

 Detrás de la descentralización opera la misma lógica del sistema integrado de salud que se pretende ejecutar paralelamente, al unir los hospitales y centros de salud del MINSA con la Caja de Seguro Social, para que los aportes de los asegurados carguen con los dos sistemas. Si no fuera ese el objetivo: ¿Por qué el gobierno no pone el capital para el fondo de salud y de jubilaciones de la CSS, prometido desde 2005?  En fin, que tengamos cuidado con las cuentas de vidrio, que brillan pero no valen nada.

 

 Panamá 27 de agosto de 2015.

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