paz

Se conoció un interesante artículo de la antropóloga Henrietta Moore, directora del Instituto para la Prosperidad Global de University College London en que cuestiona la idea tradicional y dominante de desarrollo, que en esencia era imitar las formas de vida y de consumo de los países del Norte y señala como en regiones en desarrollo, como Latinoamérica, África o Asia justamente las más necesitadas surgen permanentemente iniciativas para solucionar los problemas de la producción y el consumo y sobre todo de lo que desean, lo que en el Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio, del cual me honra ser miembro de su Junta Directiva, se denominó la vida digna deseada por los pobladores de los territorios. Como dice la profesora Moore en el artículo de la referencia, “El crecimiento infinito en un planeta finito no es una opción”.

 

Por eso la terminación del conflicto armado –al cual parecen oponerse algunos que quisieran que sigamos viviendo en una guerra eterna para satisfacer intereses revanchistas-, dará paso en los territorios en conflicto, pero también en el resto del país, a la construcción de paz, que el Alto Comisionado para la Paz ha denominado ‘la paz territorial’ en la medida en que si bien los acuerdos se pueden firmar en La Habana o en Oslo o en Bogotá, la implementación de los mismos se llevará a cabo en los territorios donde se ha vivido la mayor intensidad del conflicto, pero también en el resto del país.

 

Buena parte de las causas y consecuencias de la persistencia de la confrontación armada están asociadas a la incapacidad de permitir que los pobladores de los territorios tengan en los mismos la posibilidad de construir la vida deseada, de hacer realidad los derechos que como ciudadanos les asiste; por eso cuando hablamos de paz territorial estamos haciendo referencia no solamente a la dimensión económica que sin duda es fundamental, sino a la política, a la social, a la cultural, a la organizativa y algo fundamental, al reconocimiento de la diversidad; por eso no se pueden pensar, ni menos tratar de implementar, estrategias de respuesta uniformes a las necesidades y problemas de la gente en realidades socio-económicas que son diversas y que tienen dotación de recursos diferentes, historias de poblamiento y de luchas diversas.

 

La construcción de paz es entonces un ejercicio que tiene expresión en los diferentes niveles territoriales; en lo nacional, en la medida en que se requieren reformas que afecten a la totalidad de la nación; en lo regional y en lo local, porque es en estos espacios donde se materializan las respuestas, pero también es el de las confianzas entre los pobladores y donde se comienza a estructurar organización comunitaria y social.

 

Lo anterior implica que la participación social, comunitaria y política es fundamental para lograr que la construcción de respuesta a los problemas y necesidades de los pobladores sea realidad y no simplemente enunciados o políticas que se quedan en el papel, es decir en el discurso o las buenas intenciones. La participación de la sociedad, de los pobladores en los distintos espacios territoriales es fundamental para contribuir en la definición de las estrategias de respuesta, para ayudar en la ejecución de las mismas y para ser un mecanismo de presión social activa y permanente. Y para esto se van a requerir igualmente respuestas de capacitación y apoyo que las organizaciones sociales y comunitarias deben contribuir a definir y concertar con las instituciones estatales que tengan a su cargo estas responsabilidades.

 

Cuando hablamos de construcción de paz estamos hablando de tareas a diversos niveles y que competen a diferentes actores. En lo nacional a los actores políticos y sociales en sus expresiones nacionales, probablemente más como veedores y mecanismos de presión para el cumplimiento de lo acordado. En lo regional y lo local la tarea es fundamentalmente de las organizaciones sociales y comunitarias que deben ser protagonistas de las políticas que se diseñen e implementen para promover y lograr la vida digna que desean los pobladores territoriales.

 

Alejo Vargas Velásquez, Profesor Universidad Nacional, Colombia.