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La arremetida de la derecha en el continente arrecia. Sería ingenuo pensar que ahora que hay gobiernos de izquierda, en nombre de la democracia los grupos oligárquicos locales los aceptarán. La palabra democracia es para esos grupos, una simple palabra que hay que gritar cuando sienten que sus mal habidos intereses económicos se hallan en peligro. La arremetida es continental y está muy bien coordinada.

 

El Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), es una organización guerrillera que bajó de la montaña a la pradera para continuar con la lucha de liberación del pueblo. En la montaña llegó a desarrollarse como una fuerza guerrillera capaz de llevar al borde del colapso al ejército y al gobierno de El Salvador, muy a pesar de que éste contaba con millones de dólares, asesores militares y equipo de guerra, todo proveniente de los Estados Unidos. El FMLN resistió, se consolidó, venció, logró sentar a la mesa de negociaciones al gobierno, al ejército, al imperio, y consiguió la paz.

 

El FMLN se inscribió en el escenario político de la derecha, que usa las elecciones como un espectáculo que le permite legitimizar sus gobiernos, aunque estos sean producto de cruentos golpes de Estado o de las más sucias maniobras políticas, como el caso de Pinochet en Chile, de Franco en Paraguay, de Lobo en Honduras etc. Siempre que no sean ellos, la derecha, quienes gobiernan un Estado, según ellos no habrá democracia; porque un gobierno que se deba al pueblo pone en peligro sus intereses, y al descubierto toda la corrupción con que gobiernan. Dentro de este hipócrita juego democrático el FMLN de nuevo fue capaz de acumular fuerzas y vencer a la derecha, ya no en la montaña sino en su propio patio: el de los fraudes electorales.

 

Y dentro de este marco debemos ver y analizar lo que ocurre en el Salvador, y el reciente intento por parte de grupos criminales de boicotear el transporte, con el asesinato de trabajadores, amenazas a la población y a transportistas, y la quema de unidades de transporte.

 

Pero este intento de obstaculizar el transporte, dejó bien claro, en primer lugar que no se trata de una coincidencia entre el accionar de las pandillas y de la derecha, sino de que las pandillas fueron utilizadas por la derecha como parte del macabro plan con el que intentan regresar al gobierno; y además, de que a quienes afectan estas actividades criminales es a la población, porque lo que buscan es aterrorizarla como antes lo hicieron con los escuadrones de la muerte.

 

La finalidad de todo esto es desestabilizar al gobierno, debilitarlo políticamente y crear las condiciones para un golpe de Estado, y no nos engañemos, el golpe puede ser técnico, jurídico… o cruento. Para ellos el “fin justifica los medios”. Hay quienes opinan que ya no son tiempos de violentos golpes de Estado, pero están equivocados, se trata de una guerra a muerte entre dos opciones sociales, y en la guerra no cabe el romanticismo. Es cierto que ahora les es más difícil implementar un golpe violento, pero si necesitan hacerlo y pueden hacerlo, lo harán: esa es la realidad.

 

Es digna de elogio la prudencia con la que el gobierno está manejando todas las provocaciones y embestidas de la derecha, pero con el asesinato de trabajadores del transporte, el boicot y sabotaje al transporte, queda claro que la derecha es perversa y que es necesario un giro que vaya radicalizando el proceso, porque la población hace la lectura de que el gobierno reacciona tarde. Dicho de otra manera, el atentado al derecho de la población a movilizarse es una situación que el órgano de inteligencia tenía que detectar antes de que dieran inicio los desórdenes y amenazas y se asesinara a choferes de buses. Todo tenía que estar bajo control total del aparato de la Seguridad del Estado.

 

Por otro lado, es indiscutible la capacidad político militar del FMLN mientras estuvo en la montaña, pero que en esta nueva guerra de las praderas, no ha logrado armar y poner en tensión las estructuras necesarias para hacerle frente y salir victorioso junto al pueblo. En la montaña contó con fuerzas especiales, tropas para el combate, inteligencia, hospitales militares, un increíble aparato de logística, aguerridos comandos urbanos, talleres de explosivos y de fabricación de armas artesanales, correos, radios para las comunicaciones entre los distintos frentes de guerra, una agencia de prensa internacional, una potente radio de ondas cortas, y un imponente equipo diplomático que siempre iba tres jugadas adelante que el equipo del gobierno y el lobby de los gringos.

 

Sin embargo, pese a la sorpresa con la que la derecha atacó, usando el arma del transporte, el grueso de la población supo reaccionar y amortiguar el golpe. No lograron amedrentarla, la gente salió a la calle y buscó la forma de asistir a sus obligaciones.

 

Ahora bien, la realidad nos dice que habrá nuevos embates provenientes de la derecha, porque están siguiendo un plan y tienen elaborada una estrategia, como en Ecuador, Bolivia, Argentina y en Venezuela. Y los ataques que vienen serán en todos los flancos.

 

El FMLN tiene un año para ganarse la simpatía y cariño de la población que no votó o dijo que había que dar un voto de castigo al FMLN. Es parte de los ataques que hay que desmontar antes de que se lleven a cabo. Tiene que sumergirse en el pueblo, dialogar con él y educarlo políticamente.

 

Para el gobierno se hace necesario dar un golpe de timón que enrumbe el proceso hacia cambios audaces y radicales; poner en tensión su organismo de seguridad y no dejarse sorprender por la mala fe de la derecha; depurar al aparato del Estado de funcionarios corruptos y de los que buscan obstaculizar el funcionamiento administrativo para hacer quedar mal al gobierno de Sánchez Cerén. En la guerra quien toma la iniciativa lleva las de ganar. No se puede permitir que la derecha pase a la ofensiva. Hasta ahora están a la defensiva y así debe de ser.

 

Jueves 6 de agosto de 2015

 

El Independiente

 

Foto: ContraPunto