COP 16

Este 2015 se cumplen 21 años de la primera Conferencia de las Partes (COP) sobre Cambio Climático organizada por las Naciones Unidas (ONU) y cuyo objetivo inicial, en teoría era encontrar soluciones al calentamiento global, culpable directo de la crisis climática que vivimos actualmente.

 

MÉXICO.- Estas reuniones que surgen un par de años después de la firma del Protocolo de Kioto, donde se comprometen acuerdos en conjunto e individuales para la reducción de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) mismos que son de carácter global con un impacto también en lo local.

 

Este protocolo que cumplió su primer fecha límite en el 2012; no solo no alcanzo las metas propuestas en 1997, sino que a casi 20 años de su firma hemos llegado al punto del NO retorno en la reducción de los GEI a la atmosfera, urgiendo un nuevo protocolo adaptado a las condiciones actuales, es decir, un protocolo que tome en cuenta a las medidas de adaptación como el eje central de las metas a alcanzar; así como una desaparición total de los Mercados de Carbono, principal mecanismo de la ONU contra el cambio climático, el cual solo ha servido para perpetuar el modelo de producción-consumo actual; mismo que es el culpable directo de la crisis socio-ambiental y civilizatoria que vivimos, donde la crisis climática tiene un papel fundamental.

 

Pero hagamos un recuento de lo que ha pasado desde la firma del Protocolo de Kioto hasta la más reciente Conferencia de las Partes celebrada el 2014 en Lima, Perú y que es la numero 20 de ellas. Reunión que dio por terminada la primera parte las metas de este acuerdo, el cual para estas fechas se reconoce como un fracaso más en las negociaciones contra el clima.

 

Si bien es cierto, el tema del calentamiento global y su consecuencia más directa, que es el cambio climático, es un tema que la comunidad científica conoce e investiga desde mediados del siglo pasado; teniendo en 1975 en la ciudad de Ginebra, la primera conferencia mundial sobre el clima, dando como resultado final la conformación del grupo interdisciplinario e intergubernamental de expertos sobre cambio climático (IPCC por sus siglas en inglés) no fue sino hasta 1995 que se da la primer Conferencia de las Partes sobre clima, en Berlín. Dos años después se firma el Protocolo de Kioto que tiene una primer vigencia y metas para el 2012, mismas que no fueron cumplidas, poniendo en serias duda el cumplimiento de las segundas metas a cumplir para el 2020, dejando a este acuerdo en una posición de inservible.

 

A pesar de que las COP nacen a mediados de la última década del siglo pasado, estas no cobran importancia hasta este siglo, teniendo en el 2002 en Johannesburgo, la primera reunión con una mínima participación de la sociedad civil. Aquí comienzan a escucharse las voces de los pueblos afectados, activistas, centros de investigación entre muchos otros participantes activos provenientes de distintos ámbitos de la sociedad.

 

Cinco años después en Bali, se traza desde los países firmantes la hoja de ruta a seguir; donde el financiamiento, es decir los mercados de carbono son el eje central de esta ruta. Con esto se abren las puertas para que las mismas corporaciones, culpables del aumento de emisiones de GEI se maquillen de verde convirtiendo la crisis climática en un negocio, que como cualquier idea que venga del modelo de producción-consumo termina socializando los costos con las comunidades humanas y la naturaleza, quedándose con las ganancias financieras.

 

En Bali, a menos de una década de las conferencias sobre el clima, comenzó el inicio del fracaso de las negociaciones, donde claramente el ganador absoluto fue y es el modelo depredador. En esta ocasión también se ve la participación de la sociedad civil con mayor fuerza que en las anteriores, incluyendo Johannesburgo. Esta participación ya no solo es dentro de las negociaciones oficiales, sino también tomando las calles para hacerse escuchar más allá de los gobiernos sordos a lo que en verdad se necesita en las negociaciones.

 

El climax de estas participaciones se da en Copenhague en el 2009. Esta es la primera COP con una masiva participación de la sociedad civil en las calles. Mientras afuera miles de activistas, comunidades afectadas, investigadores comienzan a hablar de un cambio de sistema, adentro, en las negociaciones oficiales, la perdida de rumbo es más que evidente, así como la toma del control por parte de las corporaciones para fortalecer las Mercados de Carbono. El rabioso cabildeo es cada vez más evidente. Aquí las falsas soluciones contra el cambio climático alcanzan su etapa de madurez.

 

Para el 2010 en Cancún, el fracaso en las negociaciones por llegar a un acuerdo tanto en las medidas de mitigación, como en las medidas de adaptación, en la transferencia de tecnologías comienza a ser muy claro desde antes de la conferencia.

 

En esta COP el objetivo central por parte del modelo y los gobiernos cómplices es darle más fuerza a los mercados de carbono y sus falsas soluciones (REDD, MDL, etc., etc.) fortaleciendo a un sistema más preocupado por el comercio que por las afectaciones reales provocadas por el aumento de emisiones de GEI, así como de la inminente llegada al punto del NO retorno.

 

Para el 2010 en Cancún era muy claro el fracaso para alcanzar las metas del Protocolo de Kioto y las proyecciones del IPCC comenzaban a quedarse cortas; en palabras del Doctor Carlos Gay; reconocido científico mexicano del clima, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y antiguo miembro del IPCC; este hace sus proyecciones basados en lo políticamente posible, no en lo social y ambientalmente necesario, por lo que en determinado momento sus propias investigaciones le estallan en la cara; esto fue claro principalmente en Durban donde ya es imposible ocultar la derrota en las negociaciones, incluso se acepta que las metas para  del protocolo de Kioto no se cumplirán.

 

Los únicos beneficiados ante la crisis climática es el modelo de producción-consumo y sus principales promotores: las corporaciones transnacionales, los gobiernos del Norte Global y muchos gobiernos cómplices en el Sur Global.

 

Para la COP 20, celebrada en la ciudad de Lima en diciembre de 2014, aceptando el fracaso de los 20 años de acuerdos no cumplidos, sin metas alcanzadas y sin una idea vinculante para el futuro más allá de los mercados de carbono fue muy claro que al menos desde hace una década de conferencias, reuniones previas, discusiones, todo el trabajo hecho por la ONU solo había sido utilizado para beneficiar a un modelo depredador, privatizador teniendo a los mercados de carbono y las falsas soluciones sus mejores mecanismos de acción.

 

De poco o nada ha servido la movilización y la protesta social; el cabildeo de las transnacionales para darle mayor peso a estos mercados y sus falsas soluciones ha sido mucho más exitoso que cualquier acción desde la sociedad civil, que si bien ha logrado avanzar en la resistencia, sigue siendo insuficiente.

 

21 años después; se prepara una nueva reunión en diciembre de 2015, esta vez Lyon, Francia, misma que se prepara con el estigma del fracaso. Es muy evidente que  los propios gobiernos participantes y la misma ONU llegan a esta COP sabiendo que de ahí no saldrán los acuerdos y metas vinculantes que permitan alcanzar la justicia climática. Es una reunión vacía y derrotada.

 

Desde la sociedad civil, se prepara una nueva acción global que fortalezca la resistencia y la lucha contra un modelo de producción-consumo que nos tiene en jaque como civilización. La moneda está en el aire. Como siempre el trabajo previo y las acciones coordinadas serán las que nos ayudarán a seguir avanzando en el camino de la justicia.

 

Fuente: http://www.bionero.org/cambio-climatico/a-21-anos-de-la-cop

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