obama_y_asesor_small

En repetidas oportunidades, en los artículos que he escrito, cuando tengo que hacer mención al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, lo he mencionado como El Premio Nobel de la Paz, distinción que recibió a los pocos meses de haber sido presidente, cuando no había prácticamente iniciado su mandato y nadie podía argumentar o mostrar, que sus acciones estuvieran encaminadas a fortalecer la paz mundial.

 

Una distinción inmerecida, que muestra claramente los intereses que se movieron al hacer dicha denominación y que obligaron en aquel momento, al recién electo presidente de Estados Unidos, a pronunciar un discurso de agradecimiento por la distinción recibida, en el cual no decía nada concreto y repetía algunas de sus promesas que como otras tampoco cumplió. La designación de Obama, afecta la imagen de personas que con su actitud abnegada y sacrificio, han dedicado una buena parte de su vida a la lucha por la paz, que en definitiva, ahora son tan Premio Nobel de la Paz como Obama que no merece serlo.

 

La trayectoria de Obama como presidente y sus decisiones relacionadas con la política exterior de Estados Unidos han estado alejadas de la promoción de un ambiente pacífico en el mundo. Si contamos durante el término de su administración la cantidad de muertos ocasionados por las acciones bélicas en las que ha estado involucrado Estados Unidos, pudiéramos sorprendernos y tratar de proponer que George Bush sea nominado para el inmerecido galardón.

 

Algunos consideran que los demócratas son menos agresivos y amantes de la guerra que los republicanos, cuando en realidad son iguales o peores.  La guerra y la política exterior, se decide por los llamados Intereses Nacionales de Estados Unidos, que traducido a un lenguaje más simple significa los intereses de la clase dominante. El partido o persona que se encuentre en la presidencia no tiene facultades para cambiar esto.

 

 Los Intereses Nacionales, de acuerdo al criterio estadounidense, están en cualquier país del mundo donde las grandes corporaciones tengan inversiones o donde existan recursos energéticos y minerales que el imperio requiera para mantener la marcha de sus acciones, incluyendo las bélicas, o el nivel de vida alcanzado gracias a la explotación, el control tecnológico de los procesos productivos y el intercambio desigual con otros países.

 

Todo lo mencionado en el párrafo anterior se garantiza mediante los distintos mecanismos de opresión que utiliza Estados Unidos y cuando estos no funcionan adecuadamente, entonces se impone la guerra, donde el poderío militar estadounidense, apoyado en la tecnología más desarrollada puede causar cuantiosos daños materiales y humanos a los que declaren sus enemigos.

 

Obama se ha distinguido en estas funciones, principalmente en los primeros meses de este año 2015, donde se ha incrementado la destrucción y la muerte en distintas regiones del mundo, como consecuencia de las acciones de Estados Unidos.  Es imposible seguir llamándolo el Premio Nobel de la Paz, cuando el verdadero título que se ha ganado es el de El Premio Innoble de la Guerra.

 

Estados Unidos continua estando entre los primeros vendedores de armas en el mundo, algunos expertos plantean que es el principal vendedor y que esto es consecuencia del lugar que ocupa en su economía la producción del Complejo Militar Industrial. Durante la administración Obama las transferencias de armamento se han incrementado y la mayor parte de estas armas terminan en las manos de los llamados terroristas, de los llamados extremistas islamistas o de los traficantes de drogas, que sencillamente las compran a los propios ejércitos que las reciben.

 

Para combatir a los terroristas, a los extremistas islamistas y a los traficantes de drogas, se producen más armas, por lo que se crea un círculo vicioso cuya consecuencia es que mientras más armas se produzcan, más armas serán necesarias.

 

La Doctrina Obama para el medio oriente ha producido decenas de miles de muertos, algunos en conflictos que aparentemente han terminado, pero donde continúan los enfrentamientos y otros que se han creado por obra y gracia del El Premio Innoble de la Guerra en su afán de conquista, implantar el modelo estadounidense y apropiarse de los recursos de la región.

 

En Iraq, Afganistán y Pakistán diariamente mueren inocentes, algunos asesinados por los drones, incluyendo ciudadanos estadounidenses, que en ocasiones son rehenes de grupos y organizaciones, pero que el cohete “hellfire” no los discrimina y menos el encargado de dispararlos. Como pudiera decir algún militar estadounidense, están en el lugar equivocado en el momento equivocado, lo que obliga después a que el Premio Innoble de la Guerra se disculpe por la torpeza de sus subordinados.

 

En Libia, después de destruir el gobierno que regía dicha nación, se ha desarrollado una situación caótica, donde los únicos beneficiados son las grandes empresas estadounidenses, pues la población se va mermando diariamente como resultado de la guerra que persiste en el país.

 

Siria ha sido objeto de una guerra sin cuartel, donde Estados Unidos y sus aliados de la OTAN han entregado armas y preparado mercenarios con el objetivo de derrocar al gobierno de Assad.  Como consecuencia de esa guerra miles de personas han muerto y una buena parte del país se encuentra en ruinas. Actualmente continúa el entrenamiento en Turquía de mercenarios que lucharán contra el gobierno sirio, todo lo cual está subvencionado por Estados Unidos y sus aliados.

 

La situación en Yemen no puede ser más explosiva.  El país se encuentra en plena guerra entre los Houti y las fuerzas apoyadas por Arabia Saudita, que se ha dedicado a bombardear indiscriminadamente el territorio Yemenita.  No es necesario decir quien ha vendido los aviones que están bombardeando, quien es el que vende las bombas y el armamento que se está utilizando.  Tampoco es necesario decir que diariamente cientos de personas mueren como consecuencia de este conflicto donde también se ponen de manifiesto las manos de El Premio Innoble de la Guerra.

 

Para mostrar su injerencia en el conflicto, recientemente llegaron al Mar Arábigo, el portaviones USS Theodore Roosevelt y el crucero escolta USS Normandy,  con lo cual se incrementa la presencia estadounidense en estas aguas, movimiento en extremo peligroso debido a  que el mismo pudiera considerarse una amenaza para Irán, movimiento en extremo peligroso debido a  que el mismo pudiera considerarse una amenaza para Irán y en cualquier momento desatarse un conflicto bélico de grandes proporciones.

 

Para no cambiar de región y mantenernos en el medio oriente, es imposible no hacer referencia al genocidio israelita contra la Franja de Gaza.  En esta acción criminal murieron miles de personas, para poder llevar a cabo esta acción y otras de la misma índole, Israel recibe anualmente una ayuda militar ascendente a más de 2,500 millones de dólares, dicha ayuda se la entrega Estados Unidos, por lo que al buscar el autor intelectual de este genocidio, podemos decir que ha sido El Premio Innoble de la Guerra, que en momento alguno criticó la violación de los derechos humanos que implicó este asesinato masivo.

 

En relación con Ucrania, además de toda la ayuda entregada por Estados Unidos y sus aliados, tanto en suministros, en armamentos y en dinero, ahora se anunció la llegada a dicho país de 300 paracaidistas estadounidenses que tiene como propósito el “preparar” a las tropas del gobierno para poder enfrentarse a las milicias rebeldes.  Recuerdo que en el caso de Vietnam, el gobierno estadounidense primeramente envió 500 asesores y meses después otros 1,000, lo cual continuó subiendo en la medida que los enfrentamientos eran más frecuentes y violentos.  Este pudiera ser, si no el plan, la realidad que enfrentará el gobierno del Premio Innoble de la Guerra cuando las cosas se compliquen.

 

¿Tratar de resolver los conflictos por medios pacíficos?  Eso no está en la agenda de Estados Unidos, pues si llegaran a realizar esto, entonces no tendrían justificación para continuar incrementando el presupuesto del Departamento de Defensa, se reducirían las exportaciones de armas,  las empresas del Complejo Militar Industrial tendrían que disminuir su producción y los grandes consorcios tendrían una seria merma en sus ingresos y utilidades, lo cual se reflejaría negativamente  en los aportes que estos realizan a las campañas presidenciales en Estados Unidos. Si tienen duda de esto, pregúntenle al Premio Innoble de la Guerra que bastantes cientos de millones de dólares recibió como contribución de la industria productora de armamento.

 

Esta es una de las formas en que se derrocha el dinero en Estados Unidos, en los gastos de las elecciones. Después se plantea que no hay dinero para la educación, para la salud y para que los más pobres puedan vivir un poco mejor, son cosas del American Way of Life.

 

23 de abril 2015

 

Dr. Néstor García Iturbe es editor del boletín electrónico El Heraldo (Cuba) sarahnes@cubarte.cult.cu