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El gobierno chileno anunció hace unos días que decidió no autorizar el paso del Rally Dakar por territorio nacional debido a que los dineros que se orientaban a la compañía organizadora de esta carrera, ahora se utilizarán en la reconstrucción de las ciudades y pueblos arrasados por los temporales y aluviones ocurridos en el país

 

Desde el interior del gobierno, especialmente del nuevo Ministerio de Deportes surgieron críticas al millonario pago anual que debía realizar el Estado de Chile a la empresa organizadora Amaury Sport Organisation (ASO) de capitales franceses, para que la prueba incluyera etapas en Chile. Según el diario La Tercera, el año pasado Chile pagó US$ 4 millones por contar con la competencia, dos millones menos que lo original, debido a que el terremoto que azotó a Iquique en abril de 2014 obligó a replantear la inversión en la prueba. Sin embargo, esta alternativa ahora es inviable para la próxima edición, pues la magnitud de la catástrofe de Atacama es inmensamente mayor.

 

Destrucción

 

El Rally compuesto por motos, cuadriciclos, automóviles y camiones cruzaba por el desierto de Atacama en Chile y ya habían destruido o intervenido varios sitios arqueológicos, que ya babían sido denunciado de manera sistemática por especialistas y por el Consejo de Monumentos Nacionales. Sin embargo, el gobierno tanto de Bachelet como de Piñera  impulsaba esta actividad de carácter privado.

 

Entre los sitios destruidos o dañados durante las ya siete etapas del Rally Dakar se encuentran geoglifos, aldeas, cementerios, conchales, huellas y caminos (entre los que se cuentan trazas del camino del Inca), sitios de la época salitrera, talleres líticos y muchos otros presentes en las regiones de Arica, Parinacota, Tarapacá, Antofagasta, Atacama y Coquimbo.

 

Paula González, vicepresidenta del Colegio de Arqueólogos, afirmó al diario El Mostrador, que el Rally Dakar no es otra cosa “que el atentado más grave que existe contra el patrimonio nacional”, con daños que son “irrecuperables” desde la perspectiva científica y que además – siendo para la organización lo más grave- cuenta “el apoyo del Estado” o con la ambivalencia del este en la materia.

 

El primer Dakar se realizó en la primera administración de Bachelet el año 2009. De acuerdo a los estudios de CMN (Ordinario Nº 2.918/09) en esta versión de la competencia se constató la destrucción de 5 sitios arqueológicos denominados “Quebrada Pelícanos 1”, “Quebrada Pelícanos 2”, “San Antonio 2”, “Majada El Tomate 1” y “Majada El Tomate 3” y una agrupación de sitios arqueológicos denominada “Área Arqueológica Pampa Austral Camino Oeste”, ubicados en las regiones de Atacama y Coquimbo. La cronología de algunos de estos sitios alcanzaba una antigüedad mayor a los 4.000 años (2.000 a.C.).

 

En Argentina

 

En el avanzar del recorrido de miles de kilómetros, los conductores destruyan todo lo que se ponga en su camino, desde sitios arqueológicos y paleontológicos a la fauna y la flora local.

 

Científicos, investigadores, ambientalistas y representantes de pueblos originarios, estamos preocupados porque en cada nueva edición del Rally el patrimonio cultural y arqueológico corre un riesgo muy serio. El investigador Rafael Goñi, presidente de la Asociación de Arqueólogos Profesionales de la República Argentina afirma que “En numerosos tramos de su recorrido, los vehículos circulan a gran velocidad a través de áreas abiertas, por fuera de rutas o caminos preexistentes, donde los competidores provocan una severísima alteración del medio ambiente, generando una ‘huella’ de decenas y hasta varias centenas de metros de ancho. Todos aquellos elementos de la más diversa naturaleza, sea esta cultural, vegetal, animal o mineral que se encuentren en la superficie, o inmediatamente debajo de ella, son invariablemente afectados o destruidos por completo”.

También innumerables animales de los que no se lleva registro son atropellados. Veterinarios especializados en fauna silvestre como el Dr. David Burillo, advierten que los camélidos suramericanos son los que más sufren los embates de esta competición: acostumbradas a la tranquilidad y sensibles a los sustos, los guanacos, llamas, vicuñas y alpacas no soportan los altos niveles de ansiedad producidos por el paso de los ruidosos vehículos a toda velocidad y pueden morir de ataques al corazón cuando se ven sometidos a situaciones extremas de estrés.

 

Antecedente

 

Hasta ahora Ecuador ha sido el único país que rechazó la solicitud de ASO –la empresa organizadora del evento–, por los evidentes daños que se han producido en el patrimonio natural y en la memoria histórica de los países por los que atravesó la carrera.

 

Conclusión

 

Como el Rally Dakar es una caravana de destrucción completamente incompatible con el cuidado del ambiente, solicitamos a los Gobiernos Latinoamericanos que se impida la realización del Rally Dakar por la destrucción que provoca sobre el patrimonio natural y cultural.

 

Norberto Ovando es Presidente / Asociación Amigos de los Parques Nacionales – AAPN –

Experto Comisión Mundial de Áre4as Protegidas –WCPA- de la IUCN- Red Latinoamericana de Áreas Protegidas –RELAP-