2015 amanece en Venezuela con un ritmo que permite inferir cómo continuará. Probablemente, estamos ante un momento definitorio en la disputa entre dos proyectos antagónicos de país. Acaparamiento masivo de productos, campañas virtuales y hasta rumores de golpe marcaron las primeras horas del año, que incluyeron un increíble paro virtual que no sucedió.
 
Durante los primeros días de 2015, las cuentas de Twitter ligadas a la oposición venezolana se mostraron particularmente activas. Se trata de una “comunidad” donde abundan las plataformas tecnológicas retuiteadoras, los perfiles anónimos y cada vez más, los apócrifos e inverificables. Con muchas empresas con sus empleados de vacaciones, otras con “cierre de inventarios” y muchas otras -o las mismas- embarcadas en el acaparamiento de productos para destinarlos al contrabando o a la especulación, la semana del 5 al 11 de enero crecieron las colas fuera de los mercados y simultáneamente comenzaron a circular todo tipo de rumores. Los más fuertes incluyeron el alerta ante un eventual golpe de Estado, que se consumaría apenas la población enardecida saliera a las calles a repudiar al “régimen”.
 
En ese contexto, sin que nadie asumiera públicamente la convocatoria, tomó forma un llamado virtual a un “gran paro y guarimba nacional” para el lunes 12 de enero, el día en que retornaban las clases en todos los niveles. Los días previos a la hora señalada fueron vividos con zozobra y mucha expectativa. Las familias se apresuraron a vaciar los anaqueles de cualquier producto que encontraron a su paso, en sintonía con los mensajes anónimos que “aconsejaban” aprovisionarse antes de que el inminente caos se hiciera presente en el país.
 
Finalmente, el 12 de enero llegó y el anunciado paro fue totalmente inexistente. Algunos grupos juveniles de ultraderecha intentaron acciones violentas en los lugares donde tienen más fuerza, como Valencia, Lara y los Estados fronterizos con Colombia, pero no fueron acompañados por la población.
 
¿Escasez o acaparamiento?
 
El mismo día del inusual paro sucedió un hecho que en cualquier otra circunstancia hubiera trascendido las fronteras, por lo escandaloso, pero que fue totalmente invisibilizado por los medios privados en Venezuela y en todo el mundo. En el fronterizo Estado Zulia, el gobierno bolivariano incautó un gigantesco lote de productos de primera necesidad, justamente de esos que más “escasean” en los anaqueles.
 
En el operativo se encontraron acaparados un millón y medio de paquetes de pañales; 360 mil kg de jabón en polvo; 43 mil litros de suavizante; 300 mil jabones; 16 mil desodorantes; 78 mil toallas sanitarias; 61 mil unidades de champú; 560 mil máquinas de afeitar; 600 mil baterías; cuatro mil kilos de atún; 42 mil kg de arroz; 1700 litros de leche líquida y casi diez mil kg de leche maternizada entre otros artículos, listos para el contrabando hacia Colombia o la reventa informal a un precio superior. Estos productos son importados con divisas que el Estado venezolano otorga en forma subsidiada a las compañías importadoras, que se comprometen a poner los bienes a disposición del público.
 
La empresa -llamada Hermanos Herrera Compañía Anónima- es una de las principales distribuidoras de productos de higiene personal y alimentos del país; y entre sus dueños tiene como accionista especial a la compañía Diamante Trading Investments LTD, con domicilio fiscal en Barbados, y cuya representante legal es Peggy Ordaz, integrante del partido de ultraderecha Voluntad Popular. Este partido es conducido por Leopoldo López, uno de los referentes de #LaSalida, campaña que durante 2014 intentó el derrocamiento de Maduro, organizando acciones violentas que culminaron con 43 personas asesinadas y más de 800 heridos.
 
El miércoles 14, otra información -también, hasta el momento, ausente de los medios privados- mostraba que se trata de un comportamiento sistemático y extendido: en los depósitos de la misma empresa, pero en el oriental Estado Anzoátegui, se hallaron 50.700 kilos de leche, 159 mil latas de atún, 278 mil unidades de cereal, 135.500 kilos de detergente, 160 mil pañales, 94 mil afeitadoras y 80 mil botellas de champú, entre otros artículos. El vicepresidente Jorge Arreaza anunció la ocupación de las nueve sedes que la empresa tiene en ocho Estados del país e informó que fueron emitidas órdenes de captura contra sus dueños.
 
Capriles llama a la calle y el gobierno responde
 
Este miércoles 14, el gobernador del Estado Miranda, Henrique Capriles, dio una rueda de prensa donde realizó gestos de acercamiento a las alas más radicales de la derecha, hoy encarnadas en su ex compañero Leopoldo López, en María Corina Machado y en Antonio Ledezma, con quienes venía distanciado tras despegarse en su momento de #LaSalida.
 
Sin dar precisiones, el ex candidato presidencial de la derecha convocó a movilizarse, asegurando que “este es el momento perfecto para cambiar el Gobierno”. Capriles no se pronunció sobre los operativos que descubrieron miles de productos de primera necesidad acaparados e incluso aseguró que “no hay guerra económica, es una mentira de Nicolás”, para pasar a defender explícitamente a la burguesía: “El Gobierno debe dejar de amenazar al esfuerzo privado en el país”, afirmó, y agregó más tarde: “Le exigimos al Gobierno que presente una a una las empresas expropiadas y devolverlas a quienes se las quitaron”.
 
Sobre la noche, en un acto del PSUV y el Gran Polo Patriótico, el presidente de la Asamblea Nacional Diosdado Cabello fue uno de los encargados de contestarle. “Ahora el burguesito dice que llegó la hora. ¿Porque es esa la orden de EEUU? Nosotros estamos dispuestos a dar la vida por la Revolución”, expresó.
 
El diputado chavista aseguró que serán confiscados los bienes de los empresarios que acaparan con los productos básicos. “Esa cantidad de empresas acaparadoras están conscientes del daño que hacen. ¿Y por qué nosotros, que estamos obligados a defender al pueblo, vamos a tener consideración con esos malandros?”, planteó.
 
Así las cosas, algunas postales que anuncian un año complejo e imprevisible y donde lo único seguro es que las fuerzas se encuentran en máxima tensión y van hacia un desenlace que impactará en todo el continente.
 
 Fernando Vicente Prieto, desde Caracas – @FVicentePrieto