Reos comunes entregan objetos ilícitos en señal de “buena voluntad”
 
Custodios con pasamontañas abren el camino al facilitador de la tregua entre pandillas, Raúl Mijango, para que se adentre al penal de reos comunes “La Esperanza”, conocido como Mariona. A él lo acompañan representantes de la Asociación de ex internos penitenciarios de El Salvador (AEIPES); la directora del penal, Patricia Pacheco; y el representante de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Carlos Orozco.
 
Un sendero al aire libre va a dar con la cancha central de la penitenciaría, para la cual hay que pasar otra reja custodiada. Antes de eso, Mijango se detiene a saludar unos reos del sector 5 que asomaron sus cabezas en la rendija. Dicho sector lo componen miembros de las así llamadas pandillas Mao Mao, Maquina y Mirada Locos.
 
Ya dentro de la cancha, centenares de internos amontonados esperaban de pie debajo del sol, mientras que una consola de sonido reproducía “música sacra” como si se tratase de un servicio religioso.
 
A la escena se incorporaría en breve algunos presos del sector 5, para contemplar otra “señal genuina de buena voluntad” que realizan los encarcelados de Mariona como parte del apoyo a la Tregua iniciada en marzo de este año que en un principio incluyó a las pandillas MS13 y Barrio 18.
 
“Estamos conscientes que así como hemos participado en dañar a nuestra sociedad, estamos colaborando en la solución de la problemática que más agobia a nuestro país, como es la violencia social. Por lo que reiteramos nuestro firme compromiso de continuar la consolidación del proceso de pacificación” dijo Carlos Serrano, representante de los reos de Mariona.
 
Serrano continuó leyendo el comunicado de los reos, hasta que llegó a la parte en la que anunciaban la entrega de ilícitos que albergaban algunos internos, en presencia de las autoridades del penal. Ni bien acabó de decir eso, cuando dos hombres cargando cubetas desalojaban la carga de las mismas enfrente de la concurrencia.
 
De las cubetas salían armas corto punzantes, entre corvos, punzones y cuchillos de elaboración artesanal, así como teléfonos celulares, cargadores y chips para los mismos. Una alabanza amenizaba el momento de la entrega.
 
Fueron 285 el total de ilícitos entregados por los internos de Mariona, provenientes de distintos sectores del presidio.
 
El presidente de AEIPES, Guillermo García, vio con beneplácito el gesto de los convictos, resaltando que “nunca se había hecho una actividad de esta magnitud” y que no fue necesario el uso de la fuerza para la entrega de los ilícitos”.
 
García agregó que esto se constituye en una muestra de que el compromiso adquiridotregua-mariona2 por los reos comunes el 26 de abril, de ya no cometer ilícitos desde el penal e impedir la introducción de objetos ilícitos al recinto, sigue vigente.
 
Por su parte, Mijango se dijo “profundamente emocionado” por el dicho gesto y agregó que esto “contribuye en la dirección del camino que nos acerque más a la consecución de la paz social.
 
Asimismo mencionó que el acto contribuye a “derrumbar los muros del escepticismo” que tiene la población en torno al proceso, que según Mijango ha ayudado a salvar la vida de 2.361 salvadoreños en cuestión de nueve meses.
 
También llamó a los presos a “no desmallar” y continuar aportando el próximo año al proceso, haciéndoles ver que están dando un ejemplo a un país que los considera como las personas “más odiadas y olvidadas”.
 
Carlos Orozco de la OEA, añadió que la sociedad debe ver este proceso de pacificación con “fe y esperanza” y que las dudas son lógicas en un proceso tan complejo, pero que ha dado resultados en reducir los índices de homicidios.
 
“Las dudas son comprensibles en procesos como estos, pero son resultados como estos los que disipan las dudas y cada vez hay más sectores convencidos de esto”, dijo el representante de la OEA.
 
Tregua: Un proceso generador de desconfianza
 
Las dudas a las que hace referencia Orozco, se ven reflejadas en la más reciente encuesta del Instituto Universitario de Opinión Pública de la UCA (IUDOP).
 
El mencionado sondeo destaca que el 89.4 por ciento de la población le brinda poca o ninguna confianza a la Tregua, además que poca gente considera (24.5% de los encuestados) que esta haya ayudado a reducir la criminalidad.
 
La directora del IUDOP y especialista en temas de criminalidad, Jeannette Aguilar, habla un poco acerca de los motivos que lleva a la población a desconfiar del proceso, además que analiza los recientes anuncios enmarcados en la segunda fase de este mecanismo.
 
¿A qué se debe la desconfianza de la población hacia la Tregua entre pandillas, reflejada en su encuesta?
 
Creo que eso se debe a diferentes razones, pero me parece que una de las que tiene más peso es la manera en que el proceso se ha manejado desde las autoridades. Ha habido serias contradicciones y en alguna manera se ha admitido que el proceso apareció, pero también se ha planteado argumentos que se han desvirtuado.
 
Esa postura contradictoria, las falacias que han rodeado el fenómeno, la poca transparencia con que las autoridades se han definido ante la tregua; a esto suma que las pandillas son victimarios importantes de la población y eso le resta credibilidad, porque la gente está consciente de que las pandillas generan inseguridad en la población y no creen que esto se resolverá de la noche a la mañana, aunque se diga que hay un compromiso de reducir la violencia en los territorios.
 
Según la encuesta, se han incrementado los robos a mano armada y esto va generando un alto sentimiento de inseguridad en la población.
 
¿Qué perspectivas hay de cara a la segunda fase, en la que se habla de implementar un mecanismo llamado “municipios santuario”?
 
Si partimos que esto no se ha planteado como una respuesta de Estado y que no se ha formulado como un compromiso de gobierno que articule a los distintos sectores de la vida nacional, esto termina generando poca credibilidad. Hasta el momento no hemos oído hablar al presidente con claridad sobre este fenómeno ni plantear una propuesta de política pública encaminada a atender el tema.
 
Muchas de las propuestas planteadas por las pandillas son demandas legítimas a las que tienen derecho cualquier ciudadano, salvo lo que tiene que ver con la reducción de la presencia policial o que la policía no implemente operativos, eso está totalmente fuera del marco legal y ningún estado puede rendir el ejercer el monopolio legítimo de la fuerza en un territorio.
 
¿Cuáles son las demandas que se considerarían legítimas?
 
Lo que tiene que ver con la reinserción, las oportunidades de empleo y atención en salud mental, son demandas legítimas que debería estarlas otorgando el Estado sin que se estuviese implementando una tregua. Esa es la ruta para haber atendido la problemática de la violencia juvenil desde hace 2 décadas, sin embargo no se ha hecho.
 
¿Ve pertinente que se pida la derogación de la Ley de pandillas?
 
Hay que señalar que la Ley de pandillas ha tenido poco nivel de aplicabilidad en el país y en ese sentido, no ejerce ninguna influencia en este proceso.
 
¿Y el desvío de los fondos de las municipalidades para programas de reinserción?
 
Me parece bastante razonable, pero más bien veo que en lugar de desviarlo a los pandilleros, el estado tiene que contemplar la posibilidad de fondos adicionales para las políticas de prevención y rehabilitación, indistintamente de la tregua, porque estas son responsabilidades que le competen a cada Estado.