La parte sustancial, toral de la Reforma Educativa del presidente, Enrique Peña Nieto, que nosotros hemos calificado de una verdadera Revolución Educativa, es elevar a esa categoría la rectoría del estado en materia tan vital, y vital viene de vida, y que por ende se traducirá en el vector del desarrollo de la Nación.
 
Era verdaderamente inconcebible, que durante tantas décadas, nuestro país y en particular el Gobierno de la República hayan ido perdiendo ese mandato que le otorga el pueblo en renglón tan sustancial, como es la educación y por consecuencia sacrificar el presente y el futuro de las actuales y nuevas generaciones.
 
En esas condiciones, se puede afirmar que existen vacíos generacionales que se generaron cuando menos en los últimos 30 años, donde intereses bastardos electorales entregaron el manejo de la educación de nuestros hijos a una camarilla sindical, la cual seguramente para su defensa, alegará en su favor que lo único que hizo fue ocupar el vacío que criminalmente habían dejado los últimos gobiernos federales.
 
A todo lo anterior, habría que agregar la pésima calidad, salvo muy contadísimas acepciones de los titulares de la dependencia de la materia, que por su importancia, mantiene hasta la fecha el presupuesto más alto de todo el aparato gubernamental.
 
Es de señalarse, que para llevar a cabo esta Reforma Constitucional, que desde ahora damos por hecha, primero se buscó el consenso nacional, sobre todo entre las fuerzas políticas más importantes del país.
 
Esta es una política, la de la negociación y del consenso, que siempre ha implementado el ahora presidente, Enrique Peña Nieto. Desde su época de gobernador del Estado de México el 99 por ciento de sus iniciativas enviadas al Congreso local, fueron aprobadas por unanimidad.
 
Otra marca del actual primer mandatario, es su decisión de negarse a gobernar en solitario, siempre ha recurrido a los expertos, a las mentes más lucidas en cada tema. La época de la autosuficiencia del gobernante en turno se terminó desde ahora y esperamos que para siempre.
 
Es de recordarse, que Peña Nieto se preparó desde años, primero para ser candidato y luego para Presidente de la República, desde aquellos foros que organizó con expertos nacionales e internacionales, prácticamente en todas las ramas de la administración pública, como demanda el desarrollo del país.
 
Esta Reforma 2012-2013, se antoja tan histórica como aquella de la Reforma juarista que impulsó la educación liberal, también aquella fecha gloriosa de 1921 cuando el maestro de América o de la juventud, como mejor se le quiera recordar, José Vasconcelos creara la Secretaria de Educación Pública.
 
Más adelante, fue ese logro magnífico de la Autonomía de la Universidad Nacional en 1929 y la institución  de los Libros de Texto Gratuitos en tiempos de otro presidente mexiquense, Adolfo López Mateos y la creación con el secretario Agustín Yáñez de  Educación Audiovisual que permitiera por primera vez en América Latina, la telesecundaria, cuya labor estuvo a cargo del recordado comunicador, Álvaro Gálvez y Fuentes.
 
La gran Reforma Educativa, la sustancial Reforma Constitucional, la Revolución Educativa 2012-2013, que se traduce en la recuperación de la Rectoría del Estado en renglón tan vital para la nación, será un parteaguas del desarrollo del país. Estemos ciertos, nadie podrá oponerse a ella, mucho menos la camarilla sindical, so pena de ser barrida inclusive, como ente sindical.
 
Teodoro Rentería Arróyave es periodista y escritor mexicano.  www.fapermex.comwww.clubprimeraplana.com.mx