El gobernador de Córdoba está culminando 2012 con un enfrentamiento total con la presidenta de la Nación. Todo aquel que confronta con el gobierno tiene su bendición. Sólo le falta sacarse una foto con el general Menéndez y el juez Griesa.
 
No sería extraño que José Manuel de la Sota se entreviste con los integrantes de la Sociedad Interamericana de Prensa. Claudio Paolillo, titular de la Comisión de Libertad de Prensa de la SIP, llegó a Buenos Aires en auxilio de Clarín. El socio de la entidad dice estar siendo objeto de una presunta campaña persecutoria del gobierno. La delegación empresaria está entrevistándose con referentes opositores y por eso la posibilidad de verse con el mandatario mediterráneo. Aunque esa cita se pospusiera, cada una de las partes ya coincidió en demonizar la ley de medios de la democracia. Paolillo declaró su conformidad con el fallo de la Cámara Civil y Comercial que prolongó la cautelar del monopolio. Y De la Sota escribió en su Twitter: “La justicia sembró esperanza. Puso límite. Hay 3 poderes. Hay más democracia y habrá más libertad”. Esta coincidencia política entre el gobernador y las patronales de la SIP fue motorizada por Magnetto, luego que dos camaristas afines contradijeran a la Corte Suprema. Ese es el mundo político y empresario donde De la Sota se siente a gusto.
 
En su dilatada carrera política siempre se movió en ese andarivel, desde que en 1974-1975 fuera secretario de gobierno del intendente Coronel. Era miembro de la fracción más derechista de ese PJ, que venía de desembarazarse del gobierno democrático de Ricardo Obregón Cano-Atilio López mediante el putsch del coronel Antonio Navarro. Hubo golpe, se persiguió a los sindicatos combativos de Luz y Fuerza y SMATA, se pusieron bombas en locales partidarios y asesinaron militantes populares, entre ellos al ex vicegobernador López. Todo llevaba la marca del Comando Libertadores de América, versión cordobesa de la Triple A. De la Sota estaba a gusto en ese período de lopezrreguismo. El brigadier Raúl Lacabanne era el interventor y decidía cuántas bombas se ponían cada noche.
 
 En los últimos años De la Sota no se llevó bien con el gobierno nacional, excepto en 2011. El motivo se deduce fácilmente. En agosto de ese año quería convertirse en gobernador por tercera vez y necesitaba del apoyo político y financiero de Cristina Fernández de Kirchner. Entonces sí elogió el crecimiento de la economía, los logros K de derechos humanos y hasta se atrevió a criticar a la oposición política por pintar un panorama tétrico, de que todo andaba mal en la Argentina.
 
 Se salió con la suya, pues el kirchnerismo no presentó candidato a gobernador y así se alzó con la victoria, asegurándose también mayoría en la Legislatura. Los kirchneristas se reservaron para el 23 de octubre de ese año, cuando ganó CFK y se llevó cuatro diputados nacionales. Córdoba para “El Gallego” y Argentina para Cristina. Ese “doble poder” más o menos pacífico terminaría a las patadas en 2012.
 
 La última del Gallego
 
 La última jugada de De la Sota fue ordenar el cierre de la antena de la Televisión Digital Terrestre que se iba a inaugurar el 6 de diciembre en Río Cuarto, en un predio de la Empresa Provincial de Energía de Córdoba. La misma tiene un área de cobertura de 250.000 potenciales televidentes, que podrían acceder en forma gratuita a la grilla de 25 canales. Se trata de un programa nacional que viene poniendo en marcha estas antenas en diversas provincias. La Secretaria de Ambiente de Córdoba quiso justificar la clausura invocando la falta de estudios ambientales, pero no hace falta ser un lince para advertir que primó una decisión política. El gobernador quería trabar la inauguración que ese día iba a producir la presidenta.
 
 “Es una clara movida política, con intento de impactar nacionalmente contra una política pública federal e inclusiva”, manifestó Osvaldo Nemirovsci, quien coordina el sistema nacional de TV digital. El funcionario fue diputado y elaboró proyectos para una nueva ley que reemplazara a la vigente desde la dictadura militar-cívica. El veto delasotista contra la estación de TDT buscó repercusión nacional a favor de Cablevisión, es decir Clarín, casualmente el día previo al 7-D. Fue un aporte a Magnetto, aunque menor: las estrellas del monopolio fueron los camaristas Najurieta y De las Carreras. El martes 4 de diciembre comenzaba en Córdoba el juicio más importante del interior del país, por violaciones a los derechos humanos. En la causa La Perla se agruparon 18 expedientes, imputándose a 45 represores, por 417 víctimas y estando previsto que den su testimonio 900 personas.
 
 Pese a la importancia del asunto, el mandatario cordobés brilló por su ausencia. A la misma hora estaba en la Universidad Austral, del Opus Dei, en Pilar, disertando en la Escuela de Negocios, presentado por Juan J. Llach, del equipo cavallista durante el menemismo y luego con De la Rúa.
 
 Circunstancias como esa hablan por sí solas. No necesitan palabras. Sin embargo De la Sota las pronunció, haciendo todo más evidente. Comparó al gobierno con el nazismo, por usar el eslogan “vamos por todo”. Se juzgaba a los verdaderos nazis, como el general Luciano B. Menéndez, pero el disertante prefirió atacar a Montoneros como “la guerrilla antiargentina”. Copiándose del propio Menéndez y otro reo notable, Jorge R. Videla, aseguró que los sobrevivientes de aquella organización están en el gobierno o son sus asesores. Ese punto de vista tan sesgado no fue un tiro al aire. Fue un piropo a las entidades sojeras que cortaron rutas en 2008, a los caceroleros del 9-N, a los militares disconformes con los juicios por derechos humanos, etc. Estos energúmenos han tenido expresiones casi calcadas para descalificar al gobierno.
 
 “Hood Robin”
 
 En julio-agosto pasado la relación entre las autoridades de Córdoba y la Nación se quebró. De la Sota aseguró que le debían 1.044 millones de pesos con destino a la Caja de Jubilaciones, según un convenio firmado por Juan Schiaretti. La Anses de Diego Bossio negó esa deuda. Y con ese argumento de enjugar el déficit de la Caja, el gobernador impuso una ley que -para los jubilados- posterga seis meses el cobro de mejoras salariales que lograran los activos.
 
 A raíz de eso hubo tres grandes movilizaciones de los empleados públicos; la del 23 de agosto fue duramente reprimida por la policía. Los gremios estatales le habían pedido al gobernador que -en vez de ajustar a los jubilados- elevara el impuesto a los inmuebles rurales, cuya valuación estaba anclada en los depreciados valores de 13 años atrás.
 
 La solicitud gremial fue desoída. Peor aún, además de ese ajuste previsional, se creó un impuesto a los combustibles, de 40 centavos por cada litro de premium, de 30 en naftas, 25 en gasoil y 15 en gas. En otras palabras: los problemas de la caja provincial se solventarían con el esfuerzo de los ciudadanos comunes. Los más pudientes, a salvo. Esta política fue ratificada por el gobernador en las aulas del Opus Dei, pues allí explicó que “la pobreza no se combate sacándole al que tiene”. Según su filosofía, habría que darle más al que tiene mucho, para que en algún momento derrame la riqueza hacia abajo. Por eso en Córdoba paga subsidios a las automotrices Fiat y Vokswagen, a las empresas del Cluster Tecnológico como Intel, a las alimentarias como Avex, a las firmas de Call Centers, etc. A éstas últimas acaba de darles una exención en el pago de Ingresos Brutos por diez años, pese a lo cual siguieron yéndose del distrito o despidiendo más personal, como hizo ICT.
 
 En julio pasado De la Sota visitó la Exposición Rural de Palermo y se reunió con el presidente saliente de la SRA, Hugo Biolcati. Le aseguró que en Córdoba no se aumentarían los impuestos al agro, porque allí “se lo defiende”, en obvia contraposición con el supuesto maltrato nacional (nunca el sector ganó tanto dinero…). Luego Biolcati lo acompañó a la exposición de la Sociedad Rural de Río Cuarto, donde los conceptos pro-soja se repitieron.
 
 Esa política de no recaudar sobre los que más pudientes sino más bien lo contrario hizo que el gobernador se ganara un nuevo mote. “Hood Robin”, o Robin Hood al revés, le dijeron Juan M. Abal Medina y Hernán Lorenzino. Se sumó a los anteriores de Peluquín, De la Soja y otros sobrenombres.
 
 Los organismos de derechos humanos lo llaman simplemente “facho”, desde que el 24 de marzo de 2004 declaró que si las Madres se hubieran ocupado de sus hijos, éstos no habrían desaparecidos. Fue el mismo día que Néstor Kirchner recuperaba el predio de la ESMA para espacio de la Memoria, en un memorable acto con HIJOS.
 
 Se dice que una imagen vale más que mil palabras. La de De la Sota con Mauricio Macri, el 23 de agosto pasado, tras la dura represión a los trabajadores, confirma la exactitud de esa expresión. Por sus actitudes y conceptos, quizás el justicialista de derecha está hoy a la diestra del jefe del PRO, quien se ha cuidado de una foto con el general Menéndez y el juez Thomas Griesa. Si De la Sota creyera que eso le sirve para ganar ya estaría ensayando su mejor sonrisa. Envidia a Macri, quien ya tiene una foto con Magnetto; a él le falta ésa en el álbum ideal para la campaña 2015.