Introducción
 
El día 12 de noviembre último en una sesión de la Comisión de Alto Nivel Anticorrupción-CAN el Presidente del Consejo de Ministros, Juan Jiménez Mayor, presentó el Plan Nacional de Lucha contra la Corrupción 2012-2016.
 
Cabe señalar que lo hizo como Premier y como Presidente de la Comisión de Alto Nivel Anticorrupción-CAN.
 
Ese hecho de por sí significaba que se incumplía la primera promesa electoral anticorrupción presentada en campaña electoral por Ollanta Humala para acceder a la Presidencia de la República en julio del 2011. Textualmente rezaba la Promesa: “Creación de una Comisión Nacional Anticorrupción autónoma y participativa”. Y la CAN desde su creación en 2010 por el gobierno aprista no tiene autonomía y depende de la PCM y no ha sido producto de la participación ciudadana ni la representa. Y hoy -como se ha visto en el evento de presentación del Plan Anticorrupción- la CAN sigue siendo una estructura impuesta que siendo presidida por el Presidente del Consejo de Ministros carece de autonomía formal y real. Se supone que los Organismos Anticorrupción deben ser autónomos para cumplir su misión de fiscalizar al poder. La misma Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción así lo exige en su Artículo 6 cuando precisa lo siguiente: