Más que por el triunfo contundente del presidente Barack Obama, quien gobernará a la gran potencia del norte otros cuatro años, el mundo descansó con la derrota de Mitt Romney.
 
¿Por qué decimos lo anterior? Exacto, lo que están pensando ustedes, respetados lectores y radioescuchas, por las políticas ultraconservadoras y belicistas del republicano, mismas que mantuvieron en un hilo, en la incertidumbre a la humanidad ante las encuestas, también equivocadas, que solo le daba una ligera ventaja al que permanecerá como huésped de la Casa Blanca.
 
Esta situación de incertidumbre se agudizaba en América Latina, por las mismas circunstancias, pues no obstante que es bien cierto que no ha habido una política tácitamente favorable a la región, es de reconocerse que Obama no ha llegado al extremismo de la intervención imperial abierta.
 
En nuestro México, el futuro presidente Enrique Peña Nieto, como se demostró en su mensaje de twitter, estuvo muy al pendiente del resultado electoral estadounidense, en la creencia firme de que las relaciones bilaterales con el vecino del norte serán menos complicadas, que como era de imaginarse con el representante del ala empresarial más reaccionaria.
 
El electorado estadounidense no se equivocó, no obstante que el presidente Obama no ha podido o no lo han dejado cumplir con las promesas de la anterior campaña electoral, como es la implementación de una Ley Migratoria y la de cubertura asistencia médica se quedó a la mitad, se sabia de antemano que lo ganado en esos renglones sociales, con el republicano se podían venir abajo, de ahí que se resalte que el voto latino fue fundamental y decisivo para la victoria del demócrata, dicho conglomerado le otorgó el 75 por ciento de los sufragios, cifra record que no se había obtenido desde el triunfo de John F. Kennedy en 1960.
 
Aunque se había dicho que sería cerrada la votación, hablando en plata, fue contundente el triunfo de Barack Obama, puesto que al final completó 336 votos electorales por 203 del republicano para el gran total de 538, en porcentajes ganó con el 62 por ciento contra el 38. En el voto popular también fue victorioso con más del 50 por ciento.
 
Al igual que en las recientes elecciones de Venezuela, el contrincante de Obama salió ante sus partidarios, periodistas, colaboradores y en cadena de radio y televisión a reconocer su derrota e informó que había llamado al presidente para felicitarlo por su triunfo; aunque en este caso, es de apuntarse que tardó varios minutos para pronunciar su discurso del fracaso, pues es obvio que le costó trabajo asimilar la realidad.
 
Y tomando en cuenta esa situación de resultados, nadie se ha atrevido a decir que la gran nación del norte se dividió, como lo dijo la prensa interesada respecto de la también reelección del presidente venezolano, Hugo Chávez Frías. Con el ejemplo de Estados Unidos, el líder de la Revolución Bolivariana se defendió de la intriga internacional y desde entonces auguró el triunfo de Obama, al afirmar que era su gallo para seguir ocupando la Casa Blanca. Como se comprobó, no falló en su pronóstico.
 
Barack Obama, en su discurso de la victoria, afirmó que con su reelección viene lo mejor de su administración en los próximos 4 años, que así sea para Estados Unidos y que se prolongue hacia todo el mundo, que su signo de su nuevo gobierno no este marcado por el belicismo, sino por la paz y el progreso internacional. Descansó el mundo.
 
Teodoro Rentería Arróyave es periodista y escritor mexicano.  www.fapermex.com, www.clubprimeraplana.com.mx