El próximo martes se realizan las elecciones norteamericanas y la disputa está cerrada entre el presidente Barack Obama que busca su reelección a nombre del Partido Demócrata y el candidato del Partido Republicano, Mitt Romney.
 
Recordemos que América Latina ha dejado de tener prioridad para los diversos gobiernos norteamericanos, lo que no significa que no siga siendo importante, pero su atención, que estaba en los gobiernos Bush en Medio Oriente y Asia Central, se ha desplazado en el gobierno Obama hacia Asia y muy especialmente para tratar de establecer una especie de política de neo-contención frente a China.
 
Si bien la política exterior de Estados Unidos hacia Colombia ha tenido en lo fundamental un enfoque bipartidista, sin embargo, podría decirse que con los gobiernos demócratas le ha ido mejor al país; dos ejemplos de programas que han impactado muy positivamente, la ‘Alianza para el Progreso’ al inicio de los 60s del siglo pasado durante el Gobierno de John F. Kennedy –recursos con los cuales se empezó la construcción de Ciudad Kennedy en Bogotá, en terrenos del antiguo aeropuerto de Techo- y el ‘Plan Colombia’ al final del siglo XX durante el Gobierno de Bill Clinton que fue un inusual plan de cooperación norteamericana durante seis años. Pero claro, eso no significa que los gobiernos republicanos igualmente no hayan mantenido su apoyo y cooperación a los gobiernos colombianos.
 
Pero en estos momentos, en que el Gobierno del Presidente Santos inicia un complejo proceso de conversaciones con las FARC para buscar el cierre negociado del conflicto armado en La Habana, es fundamental contar con un apoyo a fondo del gobierno norteamericano y hasta el momento el Presidente Obama ha sido claro y contundente en ese sentido; con el candidato Romney siempre existe el riesgo de que se le salga el ‘halcón’ que la mayoría de los republicanos tienen dentro y pudiera convertirse en un factor de obstrucción al desarrollo de este esfuerzo por la paz colombiana.
 
Adicionalmente, podríamos decir que el talante del Gobierno Santos, uno más de centro, que por ejemplo el de uno de derecha que podría sentirse más conectado política e ideológicamente con tesis de gobiernos republicanos como lo fueron en su momento las de Ronald Reagan y su ‘guerra de las galaxias’ o las de George W. Bush y su ‘guerra global contra el terrorismo’, siempre dándole un enfoque y una prioridad a los problemas en la perspectiva de confrontación y/o guerra. El Gobierno de Santos, seguramente se siente más cómodo con un Gobierno como el de Obama, que si bien mantiene prioridades en aspectos como el empleo, la recuperación económica, la salud para todos, también desarrolla sus guerras –en su gobierno la guerra ha adquirido un cambio técnico hacia la guerra de los drones, los aviones sin piloto, que es un preludio de guerras futuras cada vez más tecnológicas-.
 
La elección va a depender en buena medida de temas de política interna, especialmente de la generación de puestos de trabajo, la política social de Obama, que los sectores de la derecha allá y acá, han denominado hasta socialistas y Romney con sus tesis de representar el verdadero cambio –un slogan clásico de los candidatos de oposición- y tratando estos últimos días de ganar estados claves en cuanto a delegados electorales en el muy singular y también criticado sistema electoral norteamericano.
 
El martes sabremos quién será el próximo Presidente de Estados Unidos y los sectores progresistas latinoamericanos estaremos haciendo fuerza por un triunfo de Obama, pese a las decepciones que dejó su primer mandato.
 
– Alejo Vargas Velásquez es profesor titular de la Universidad Nacional de Colombia y
coordinador del Grupo de Investigación en Seguridad y Defensa.