Todo parece indicar, con sus más recientes giras al extranjero, que el presidente electo Enrique Peña Nieto, impulsará un gobierno de dignificación o mejor dicho, de reencuentro con la limpia y reconocida política diplomática que se implementara durante años y que se vituperara al llegar al poder la derecha representada por el Partido Acción Nacional.
 
Las giras por Centro, Sudamérica y por Europa del futuro presidente de México, tocaron países claves para recomponer las relaciones exteriores de nuestro país.
 
Sobresale la decisión, de no viajar en primer lugar a Estados Unidos como acostumbraron los gobiernos salientes, visitas que se interpretaron como una acción de entreguismo al poderoso del norte.
 
Pero también existen puntos finos en esa decisión de no visitar a la gran potencia mundial y en Sudamérica, a la República Bolivariana de Venezuela, simple y llanamente porque dichos países se encuentra o se encontraban en proceso electoral; por cierto la ciudadanía venezolana determinó el triunfo arrollador del presidente Hugo Chávez Frías.
 
En el caso de Estados Unidos, aunque la situación continúa candente entre el presidente Barak Obama y el republicano Mitt Romney, el huésped de la Casa Blanca, después del segundo debate que ganó por amplísimo margen, parece ser que ya se definió su triunfo en las elecciones del próximo martes 6 de noviembre.
 
Por Europa centramos el análisis en su viaje a Francia, donde desde ahora podemos decir que el encuentro de Enrique Peña Nieto con el presidente François Hollande, significó de la reintegración plena de las históricas relaciones franco mexicanas.
 
Dichas relaciones desechas por un asunto judicial donde el desaseo estuvo por parte no solo de las autoridades policiacas y de administración de justicia, sino del propio presidente saliente, Felipe Calderón Hinojosa, que se empeño en sólo defender a sus funcionarios y por consecuencia mantener en la cárcel a la ciudadana francesa Florence Cassez.
 
México siempre ha sido especialmente celoso de defender a los connacionales que son victimas en el extranjero de juicios que no se apegan estrictamente a la ley, al derecho internacional y a los convenios bilaterales.
 
No hay argumento alguno para defender lo indefendible, desde la detención la escenografía y el juicio mismo contra la ciudadana francesa fueron llevados a cabo en una serie de pifias que solamente degradaron a nuestro sistema judicial a nivel mundial.
 
La decisión que ambos mandatarios tomaron en su reunión en Paris es de respetarse, ya que aceptan de antemano la decisión que asuma la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Esa y no otra debieron de haber sido la posición del todavía Jefe del Ejecutivo.
 
Qué bueno que ahora las cosas se aclaran y que sea por el bien de las relaciones exteriores de nuestro país. Qué bueno que se le devuelva la categoría de prestigio que siempre tuvo la política exterior mexicana.
 
– Teodoro Rentería Arróyave es periodista y escritor mexicano.