Las recientes elecciones presidenciales venezolanas mostraron a una oposición tan ansiosa por ganar que sus planteamientos estuvieron más dirigidos a atacar al gobierno en funciones que a señalar cual era la ventaja de elegirlos a ellos.
 
Por lo demás, esa ha sido su característica desde que perdieron las elecciones presidenciales el año 1998, en las que triunfó el ex-militar Hugo Chávez, que se ganó el apoyo popular mucho antes, al rebelarse contra la represión del gobierno de Carlos Andrés Pérez.
 
Tras haber perdido todas las elecciones realizadas desde entonces y haber fracasado en el intento golpista en el que hubo mano procedente del norte, la oposición parece haberle apostado al cáncer del que ha sido operado y tratado el actual presidente.
 
Sus padrinos políticos también estimaban que la enfermedad presidencial podía favorecerlos. Esto fue evidente a lo largo del proceso electoral, contrastando con la actitud del mandatario.
 
Y así vimos a una oposición desunida tradicionalmente, que esta vez llegó a un acuerdo considerando que la coyuntura podría jugar a su favor. En contraste, el gobierno mantuvo la calma .
 
Si en algún momento pudiera haberse producido algún desconcierto en las filas del chavismo, la actitud gubernamental hizo que los sectores que lo apoyan recuperaran no sólo la tranquilidad sino también la confianza en que no perderían lo conquistado.
 
Aunque estos puedan parecer detalles intrascendentes, hablan de lo importante que es la confianza en quienes encabezan un gobierno. La propaganda contraria recurrió a sus “técnicas” tradicionales, pero no pudo imponer la campaña del miedo como en otras partes.
 
En este aspecto, y también en los otros, hubo asesoría y participación extranjera. La empresa Morgan Stanley anunció si el presidente Chávez era reelegido ”Venezuela podría incurrir en incumplimiento de los pagos de su deuda” en el segundo semestre del próximo año.
 
El presidente de la encuestadora Consultores 21, dijo al Consejo de Asuntos Hemisféricos, que tiene sede en Washington, que los electores que reciben ayuda del gobierno “temen que un voto contra Chávez resulte en la pérdida de los beneficios estatales”.
 
En contraste, otros sectores manifestaban un temor distinto, temían que si ganaba la oposición, los que apoyaban al gobierno perderían sus trabajos porque habría una purga.
 
Y aunque la oposición acusaba al gobierno de sembrar el miedo, quedó en claro que eran los opositores los que usaban técnicas similares a las que se han puesto en práctica en otros países con el mismo fin.
 
Una contadora, entrevistada por un matutino mexicano, dijo que no había seguridad “no sabes ni siquiera qué va a pasar mañana o dentro de cinco minutos. Aquí pueden venir a expropiar hasta el departamento y meter aquí a cuatro familias más”.
 
La nueva etapa
 
El martes de la semana pasada, dos días después de los comicios, el presidente Chávez convocó a una conferencia de prensa en la que dio a conocer las características del “Segundo Plan Socialista de la Nación”.
 
Este plan será presentado a la Asamblea Nacional el 10 de enero, de 2013 cuando el mandatario debe asumir el cargo para el sexenio que marca su tercera reelección.
 
En esta oportunidad el presidente anticipó algunas características de la propuesta denominada “Gestión Bolivariana Socialista 2013-2019”. El gobierno tiene la mayoría en el parlamento.
 
El mandatario anunció varios cambios, incluso en la estructura de algunos ministerios, como el del Despacho de Secretaría, para darle más poder a fin de que esté informado de las tareas de las distintas instancias de gobierno.
 
Destacó que en estos comicios “el pueblo votó por la continuidad de un proyecto político, económico, social, de corte socialista”. El presidente invitó a la oposición a que en su momento presente propuestas sobre estos temas.
 
En parte de su intervención y en respuesta a las cinco preguntas que respondió, sostuvo que “no derrotamos sólo a Capriles y a la coalición de Capriles, derrotamos a una coalición internacional de mucho poder”
 
También invitó a la oposición a un diálogo verdadero y abierto, diciendo “queremos que expongan sus elementos definitorios para la apertura del diálogo, la convivencia, paz, pero es necesario que estos dirigentes hablen claro y demuestren voluntad de convivencia”.
 
Chávez también se refirió a las propuestas que le hacían algunos líderes internacionales, sugiriéndole que depositara 20 mil millones de dólares provenientes del petróleo en algún banco de su país y ahí formuló una alusión a Libia.
 
Dijo que después, esos dólares que piden “se los roban!” y puntualizó que los dólares depositados por Gadafi no eran de él, sino las reservas de Libia. Y luego pasó a los acontecimientos de Siria, afirmando que seguía apoyando al gobierno legítimo”.
 
El reclamo de… ¿CNN?
 
El mismo día en que se transmitió por televisión esta conferencia de prensa, un conductor de la televisora CNN entrevistó al presidente de Guatemala, el general Otto Pérez Molina, fue una entrevista insólita.
 
El periodista le preguntó por su reciente conversación telefónica con el presidente Chávez y el mandatario guatemalteco respondió que lo había felicitado por su triunfo y se refirió a varios asuntos que en realidad no constituían noticia.
 
El periodista estaba visiblemente molesto y el general no se daba por enterado. Pérez Molina, que se veía un tanto sorprendido respondía a sus preguntas que obviamente no iban al punto principal.
 
Hasta que el final saltó la liebre, lo que molestaba al periodista, que había cubierto las elecciones en las que Pérez ganó, era el que el presidente de Guatemala le hubiera planteado a su colega venezolano la posibilidad de entrar a Petrocaribe.
 
Y le preguntó si no temía que eso le molestara a Washington, a lo que Pérez Molina respondió que: somos gobiernos soberanos, respetuosos y desde la cumbre fallida de las drogas las cosas han cambiado. Agregó que el tema se verá en una próxima reunión de la OEA.
 
El periodista insinuó entonces una especie de trueque: petróleo contra paso libre al tráfico de drogas y Molina le respondió que Centroamérica ha llamado a la corresponsabilidad en lo referente a las drogas, punto en el cual Estados Unidos debía asumir la suya.
 
Lo que no quedó claro fue si las preguntas eran por cuenta del periodista o se las habían dado de tarea.