La derecha en México como partido nació hace exactamente 73 años con el propósito siniestro de oponerse a una de las decisiones históricas que más han calado en el espíritu nacionalista del mexicano, como todos lo sabemos, nos referimos a la Expropiación Petrolera que llevó a cabo el patriota presidente, Lázaro Cárdenas del Río.
 
Sin embargo es de reconocerse que los creadores del Partido Acción Nacional, PAN, lo fundaron bajo principios democráticos y morales que nadie les discute, no obstante el poder les hizo perder todo a sus líderes de las últimas tres décadas: compostura, principios y lo que es peor el apoyo de una gran mayoría del electorado que les castigó con la pérdida nada menos que de la Presidencia de la República.
 
En qué momento se olvidaron de esos principios fundacionales de los que tanto presumían, exacto, cuando aceptaron la concertacesiones que les ofreció el presidente electo de extracción priísta, Carlos Salinas de Gortari a cambio de que legitimaran su triunfo, muy controvertido, pues fue el primer proceso en la historia reciente en el cual se especuló que el triunfo había sido de la izquierda, precisamente del hijo del prócer mencionado, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.
 
Siempre hemos sostenido que la llamada alternancia en el poder, con el impreparado ranchero, Vicente Fox Quesada, también fue un arreglo en lo obscurito con intervención extranjera, el imperio del norte desde luego que metió las manos, sino cómo explicar la magra campaña electoral del candidato tricolor, Francisco Labastida Ochoa, quien a cada momento cambiaba su agenda, dejaba plantados a los asistentes previamente convocados y a los periodistas con los que había convenido entrevistas; nosotros fuimos víctimas de estas veleidades, ahí queda nuestra obra Los Hombres del 2000 Rumbo a la Presidencia, la parte dedicada al ex gobernador de Sinaloa refleja todo, apenas tres entrevistas muy cortas de banquetas, mientras todos los demás precandidatos asistieron a cabina para los cuestionamientos que formaron parte fundamental de la obra.
 
Qué pasó ahora para que apenas con dos sexenios perdieran la Presidencia de la República, no es necesario profundizar en ello, en primer lugar lo que ahora conocemos como La Docena Perdida, durante la cual estos gobernantes, sobre todo el que está afortunadamente por salir, Felipe Calderón Hinojosa, se les fue el país de las manos por ineptos y prepotentes. Gabinetes formados por amigochos, por cuates desde la infancia, en lugar de expertos en cada rama de la administración pública, lo único que lograron fue el desastre en que estamos.
 
A ello tenemos que aumentar la peor de las herencias, la guerra contra el crimen organizado decretada unilateralmente por Calderón Hinojosa que ha dejado un saldo doloroso de más de 110 mil muertos, 20 mil desaparecidos, miles de desplazados y centenares de huérfanos y viudas.
 
Luego procesos comiciales, internos y constitucionales, torpes y llenos de errores también, por una sola razón, anteponer los intereses personales y de grupillos por el poder y no hay que olvidar sus alianzas con la izquierda, que hasta la fecha los vitupera, por una sólo objetivo, el poder por el poder mismo.
 
En esas condiciones la ex secretaria de Educación Pública, Josefina Vázquez Mota, por haber cometido la osadía de ganarle la interna panista al alfil del presidente Calderón, el ahora flamante senador de la República, Ernesto Cordero Arroyo, se le dejó de la mano, es decir, se le dejo morir sola. El propio don Felipe lo acaba de confesar al afirmar que cuando algunos blanquiazules le pidieron el apoyo a la abanderada del panismo, lo negó, claro en estos tiempos post electorales, para presumir de demócrata.
 
Y qué decir del rabioso intercambio de insultos entre el Presidente saliente Calderón Hinojosa y el legislador, Javier Corral, simplemente de verdulería; lo menos que se han dicho es que son un par de cobardes y en el caso del todavía huésped de Los Pinos, prepotente y con una acusación final y contundente: “que siempre desde el poder buscó _-obvio, sin lograrlo-, el maximato”.
 
Esa derecha se pinta sola, no hay necesidad de agregarle nada, se refleja en las desangeladas ceremonias del 73 aniversario del PAN, a la cual nadie relevante asistió y la del Grito de Dolores, por cierto la última, en la que con la investidura, apareció Calderón en el Balcón Central de Palacio Nacional, pasada por agua, con magra asistencia y con gritos tan duros como el de “asesino”. Gran reto tienen los blanquiazules para reconstruir a su partido, Acción Nacional.
 
– Teodoro Rentería Arróyave es periodista y escritor mexicano.