Índice
 
Presentación
 
I Cultura de la protesta: Protesta de la cultura
II Del liceo a las redes
III La protesta y las narrativas mediáticas
IV Una vanguardia mediática
V Una movilización condicional
VI Camila, yo te amo
VII Protesta: Educación y democracia
VIII Contra cultura: Medios y educación
IX Ausencia Escolar
X Educación y Mercado
XI Notas Pendientes
 
Epílogo
 
Presentación
 
Nuestro punto de partida ha sido la constatación del carácter “estético-performativo” que ha adquirido la participación política en las manifestaciones estudiantiles en Chile. Hemos avanzado que esta nueva forma de lo político deja atrás el discurso deliberativo que construía un relato anclado en la “convicción”. Lo que convoca hoy a los jóvenes se relaciona más con la “seducción” de una actuación en que cualquier relato cede su lugar a la experiencia derivada de la acción misma. Lo político adquiere así las características de un flujo al que se entra y se sale. Participar es ingresar al flujo en un instante determinado, participar es actuar, hacer. La marcha serpentea las calles y avenidas del laberinto urbano, hay adrenalina en los gritos y altoparlantes, hay “suspense” en las siluetas amenazantes de los carabineros dispuestos para el evento. El flujo temporal se experimenta como un avanzar que no reconoce, necesariamente, un “libreto preestablecido”. Toda marcha es incertidumbre, sorpresa. Ninguna marcha es igual a otra, hay anécdotas y episodios que se viven como únicos e irrepetibles. Toda marcha es, como el mismo decurso histórico, un riesgo.
 
 
– Álvaro Cuadraes investigador y docente de la Escuela Latinoamericana de Postgrados. ELAP. ARENA PÚBLICA. Plataforma de Opinión. Universidad de Arte y Ciencias Sociales. ARCIS.