Hoy se cumplen 207 años en que Simón Bolívar juró en Roma ante su maestro Simón Rodríguez, que nunca descansaría hasta liberar a su patria de la opresión del Imperio español. Bolívar asciende a la histórica colina romana del Monte Sacro y allí, en el solemne templo de la naturaleza, el futuro Libertador, jura por la libertad de América.
 
El 15 de agosto de 1805, Bolívar emprende uno de sus más largos y nostálgicos paseos en compañía de Simón Rodríguez. El lento paseo lo condujo hasta la cumbre del Aventino, el Monte Sacro de Roma. Querían contemplar el escenario donde se desarrolló aquel episodio de la historia romana, cuando se retiraron los plebeyos en sus desavenencias con los patricios en la época de La República. Era un lugar que invitaba al cambio y es muy probable que al dirigirse allí, tanto él como sus compañeros, tuvieran la intensión de llevar a cabo un gesto simbólico. Todos deseaban ver libre e independiente a su patria y a la América toda del yugo español.
 
Rodríguez y Bolívar se sentaron a descansar. Sus miradas recorrían el amplio paisaje que se ofrecía ante sus ojos. Admirando aquel panorama, a Bolívar le vino el recuerdo del campo y el paisaje venezolanos, recordó a su país ansioso de libertad y con voz alta y firme, para que le oyeran sus acompañantes, dijo: “¿Conque este es el pueblo de Rómulo y Numa, de los Gracos y los Horacios, de Augusto y de Nerón, de César y de Bruto, de Tiberio y de Trajano?. Aquí todas las grandezas han tenido su tipo y todas las miserias su cuna… Bolívar siguió hablando, pensando en todo lo que le inspiraba ese pueblo, que había dado para todo, menos para la causa de la humanidad.
 
Caía la tarde y habían descansado un poco, allí en lo alto, podía admirarse el cielo romano teñido con las luces rojas…, una tarde donde el sol se asomaba con timidez sobre la colina… o acaso fue una tarde de aquellas donde el viento fresco rozaba el aire como un presentimiento o un designio… de eso la historia no ha dejado registro. Sin embargo, nos dice que ese día cambió el curso de la historia, cambió el destino de un continente, Sudamérica nació en la esperanza de un juramento hecho con el alma y todo el corazón.
 
De pronto, la exaltación acumulada durante los días anteriores en el corazón de Bolívar y la angustia que le produjo el recuerdo de su país natal explotaron violentamente. Con los ojos encendidos como dos llamas, se puso en pie, se cogió con ímpetu a las manos de Rodríguez, cayó de rodillas y dio rienda suelta a sus pensamientos con una emoción incontenible dijo: Juro delante de usted; juro por el Dios de mis padres; juro por ellos; juro por mi honor, y juro por la patria, que no daré descanso a mi brazo ni reposo a mi alma, hasta que haya roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español.
 
Bolívar entonces contaba 22 años. Y no sólo fue por el fragor de la juventud, lo que hizo hacer este juramento, sino porque así lo sentía. Estaba inspirado en medio de las alturas de la Roma y ya miles de preguntas cobijaba su espíritu, sin embargo, el joven no imaginaba que aquel viaje por Europa, le marcaría el sendero que habría de tomar su vida. Tampoco imaginó que libertaría a los pueblos de América. Hoy, varios gobiernos latinoamericanos siguen su ejemplo y han cambiado la historia y el rumbo de nuestro continente.
 
Linda Lema Tucker es Socióloga y escritora peruana – Blog: http://linda-lema.blogspot.com/