(¡Qué le vamos hacer! La ausencia de democracia en este país aun llamado México y que bien podía ser México, S. A. (Mexsa),  nos mantuvo ocupados uno días para constatar cómo la Democracia Electoral Neoliberal Mexicana había anulando el Sufragio Efectivo el 1 de julio del 2012. Libertad democrática que puede  quedar sepultada con el proyecto más acabado de las dictablandas o democraduras en Méxsa: los Gobiernos de Coalición.)

 

Gobierno en Rebeldía II

 

Tiempo y Amado en el tiempo. Todavía abogado, periodista y después del primer accidente político

 

Sabia virtud, de conocer el tiempo,
a tiempo amar y desatarse a tiempo
como dice el refrán dar tiempo al tiempo,
que de amor y dolor, alivia el tiempo.


Como recordarán, hace 18 años y pico, por la imposición del priísta Eduardo Robledo Rincón en diciembre de 1994, el EZLN lanzó la iniciativa política del Gobierno en Rebeldía. Veinte años antes, el Congreso Indígena de 1974[1]  dejó al descubierto la paz en guerra a la que estaban sometidos los indios después del gobierno de Cárdenas: Cacicazgos locales y regionales, el despojo, el robo y abuso de que eran objeto en la comercialización de sus productos, los graves problemas de salud y por la reducida cobertura e infraestructura para la educación en pueblos y comunidades.       

Era un contexto propicio para que el gobierno federal fuera obligado a aplicar las políticas de desarrollo de los organismos internacionales (ONU-FAO-UNICEF) con el objetivo de evitar la emergencia revolucionaria en las márgenes. Los resolutivos del Congreso Indígena de 1974 eran un importante referente para el Programa de Desarrollo Económico de Los Altos de Chiapas (PRODESCH). Paradójicamente, se incrementó la presencia y arco iris de las izquierdas en Chiapas y la participación de la iglesia de Samuel en los procesos de organización indígena y campesina. En el campo de la izquierda podíamos encontrar formaciones políticas amplias, clandestinas, político militares clandestinas y con un trabajo de masas amplio. Como ejemplo de la primera tenemos al Partido Comunista Mexicano (PCM) de corte marxista-leninista, que desarrolló el proceso de la Central Independiente del Obreros Agrícolas y Campesinos (CIOAC). Por ahí de 1973 llegaron mis compañeros Autogobiernistas Marisela y Arturo Albores de pensamiento maoísta Línea de Masas y cofundadores de la OCEZ. A mediados de septiembre de 1977, arribó el grupo de los Norteños encabezados por Adolfo Orive. Una facción escindida de Política Popular (PP) de corte maoísta que transitó como Línea Proletaria (LP (a) Los Léperos) y se refundaron como la Organización Ideológica Dirigente (OID). En 1998 Orive fue Coordinador de Asesores de la Secretaría de Gobernación. El 1 de enero de 1978, empezaron a llegar mis compañeros del Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP) organización amplia de la clandestina Organización Revolucionaria Compañero (ORC) de corte maoísta. De las segundas, las político militares, tenemos a la Unión del Pueblo de corte maoísta-vietnamita-Guerra Popular Prolongada que tuvo una fuerte presencia en la Selva Lacandona y en la construcción de la Kiptic Talecubtesel. El grupo guerrillero Lacandones en los Valles Centrales. En 1978,  las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN) montaron su primera casa de seguridad en San Cristóbal de Las Casas para organizar su retorno a la Selva de Chiapas.

En los primeros años de la década de 1980 la Diócesis de Samuel tenía como prioridades: el apoyo y solidaridad con los refugiados guatemaltecos, el acompañamiento a los indios y campesinos en la lucha por la tierra, las expulsiones en Los Altos de Chiapas y la libertad de los presos. Sistemáticamente levantaba la voz para denunciar de la violenta represión  que ejercían los gobiernos, las fuerzas armadas y las guardias blancas al servicio de los caciques – indios y mestizos – en las diversas regiones de la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas.

 

Aquel amor a quien ame a destiempo
martirizome tanto y tanto tiempo,
que no sentí jamás correr el tiempo,
tan acremente como en ese tiempo.

Es en este escenario de “paz en guerra” fue que Tiempo cumplió con el deber  de dar  voz a los sin voz. Era una plataforma pequeña pero suficiente para ir registrando y denunciando las grandes injusticias que se vivían en esta parte de Chiapas. En ese entonces Amado era Abogado y periodista y había sobrevivido a su primer accidente como político. El segundo estaba por venir.

En México habían pasado los gobiernos de Luis Echeverría Álvarez, de López Portillo, Miguel de la Madrid y por terminar el de Carlos Salinas y en Chiapas los gobiernos una parte de la Familia Chiapaneca: Manuel  Velasco abuelo, el breve periodo de De la Vega Domínguez, los 3 años de González Garrido papá, los 3 años de Juan Sabines papá, las dos semanas de Armendáriz, los 6 del general Absalón Castellanos, los casi 6 de González Garrido hijo y el interinato del alemán yajalonteco Elmar.

El Tiempo y HOY las pasó duras con Absalón. Tiempo de extrañas alianzas. Una de ellas se había dado entre Germán Jiménez  y los democráticos profesores Manuel Hernández  y Jacobo Nassar. Germán Jiménez, de los Valles Centrales, había sido líder de la CNC con Juan Sabines papá, acérrimo enemigo de la Casa del Pueblo de Venustiano Carranza y soporte de los caciques asesinos de Chalchihuitán. Algo estaba pasando. Eduardo Robledo Rincón, La Bruja, había apaciguado las aguas y dejó la Secretaría General de Gobierno para que la tomara el coleto Daniel Sarmiento Rojas. De inmediato  se enturbiaron las aguas. Los profesores democráticos  habían convocaron a un Congreso Campesino y después encabezaron un interesante movimiento de los maiceros de los Valles Centrales. Pa’ pronto, el general metió a la cárcel al Grupo de los 7: Germán Jiménez, Jorge Enrique Hernández Aguilar, Manuel Hernández, Jacobo y Julián Nassar, Constantino y al Negro Durazo un joven que se había destacado como porro en la Facultad de Derecho con sede en San Cristóbal. De pura chiripa se había salvado el compañero Ángel Fonseca.

¿Pero qué putas tenía que ver Tiempo y HOY en éste tachilhuil[2]? Que Amado y conchita tenían una vieja relación de trabajo y compartían proyectos con Jorge Enrique Hernández Aguilar. En ese entonces Jorge Enrique y Conchita eran codirectores de Hoy. Mientras eran peras o  manzanas, Conchita nunca abandonó a Jorge Enrique y desató toda una campaña de difusión por la liberación de los 7. Era interesante ver a Conchita defender  al cabrón de Jorge Enrique. Yo trataba de entender. Unos 10 años después, en 1994, Jorge Enrique estuvo cerca de Amado Avendaño cuando la campaña. Cuentan que en  casa de Jorge Enrique se realizaron algunas de las actividades políticas. Luego Robledo Rincón lo hizo procurador de Chiapas y continuó con Ruiz Ferro cuando Amado era Gobernador en Rebeldía. Jorge Enrique  se destacó, en ese periodo, como represor de los movimientos indígenas y campesinos. Lo acusan de disparar desde su helicóptero  contra los campesinos.

 

Amar, queriendo como en otro tiempo
ignoraba yo aun que el tiempo es oro
cuanto tiempo perdí, ¡ay! cuanto tiempo.

El Tiempo era buen amigo. Durante el nefasto gobierno de Abasalón fui “citado” por el Secretario General de Gobierno, Javier Cuello Trejo, El Fiscal de Hierro. El citatorio fue a través de Alejandro Rovelo, el titular de Asuntos Indígenas que, a su vez, trasmitió a Javier Antonio su secretario particular. Javier, que es mi compadre, con cara de angustia me lo pasó. Entonces me preocupé y el chirrisquis hizo lo que tenía que hacer: se arrugó. Tanto que hasta lo sentí. Como aiga sido  entré a preguntarle a Rovelo lo del citatorio y se hizo pendejo. Dijo que no sabía nada. Entonces me dije: Ahora si cabroncito en una de esas te madrean. Entonces que me lanzo a Tiempo y que le comento a Amado. Entonces, el hasta entonces abogado y periodista, en un recuadrito al centro de la portada de Tiempo publicó: “Gran honor para Gaspar Morquecho, el Secretario General de Gobierno lo ha invitado para este día en su despacho”, o algo así. Santo remedio. Periodiquito en mano me lancé a Tuxtla y el Fiscal de Hierro no me recibió, se hizo occiso. Rovelo, por su parte, se dio la emputada de su vida. Desde Tuxtla le ha de haber llovido mentadas y mierda por toneladas. Al verme sólo reclamó: ¿Por qué publicaste esto? Le contesté: ¿Qué, no es un gran honor? 

Amado y Conchita tenían en Chiltak una buena fuente de información pues la raza se movía en Territorio Comanche. Tuvimos suerte. Nos movimos en la zona norte, Altos, Selva y la frontera. Era  campo minado. Territorio de cacicazgos indígenas y mestizos criminales. Sobrevivimos. Amado y Conchita tuvieron la primicia y exclusiva de la Chiltak del Compromiso de los Tres Poderes del gobierno de Chiapas para resolver el conflicto de las Expulsiones en Los Altos de Chiapas, compromiso que… jamás se cumplió.

Fue durante  el nefasto gobierno de Absalón que fui despedido de Asuntos Indígenas. Por el incumplimiento del compromiso arriba citado fui a parar con una comisión de 25 indios chamulas a la Ciudad de México (Julio de 1985). Fue una semana de denuncia y me parece que, por primera vez, en los diarios capiruchinos la nota de 8 columnas fue la de los Expulsados de Chamula. Yo mandaba la información a Tiempo y, como el Tiempo es buen amigo, la publicaba con un seudónimo. Creo que fue la primera vez que tuvo un enviado especial en el defectuoso. Al regresar a Chiapas y por instrucciones de la Secretaría de Gobernación, se restablecieron las pláticas con el gobierno de Chiapas y  los expulsados, con el compromiso firmado por los tres poderes del gobierno de Chiapas  en mano, reclamaron su cumplimiento.

Más guayabazos:

“(…), cuando vengan los policías e inquisidores a amedrentarlo, dígales usted la verdad señor Morquecho. Dígales que ustedes siempre levantaron la voz para advertir a todos que, si no cambiaban esas injustas relaciones de opresión cotidiana, los indígenas iban a reventar. Dígales que ustedes siempre recomendaron buscar otros caminos, legales y pacíficos, por los cuales andar esa desesperación que rodeaba las ciudades todas de Chiapas (y de México, no le crea usted a Salinas que dice que el problema es local). Dígales usted que, junto a otros profesionales honestos (una verdadera rareza), doctores, periodistas y abogados buscaron apoyos en donde fuera para impulsar proyectos económicos, educativos, culturales que aliviaran la muerte que se iba tejiendo en las comunidades indígenas. Dígales usted la verdad, señor Morquecho. Dígales que ustedes siempre buscaron un camino pacífico y justo, digno y verdadero. Dígales usted la verdad, señor Morquecho.” (Marcos,  2 de febrero de 1994)

 

Y hoy que de amores ya no tengo tiempo,
amor de aquellos tiempos cuanto añoro,
la dicha inicua de perder el tiempo.

Unas semanas después de nuestra jornada de denuncia en la Ciudad de México, Javier Antonio me buscó para decirme: Compadre te van a romper la madre. Con chirrisquis a punto de un infarto le dije: Pues si sabes dime cuándo y cómo. Te van a correr, me dijo. Aliviado le dije: Pues que me corran los hijos de la chingada. Resultó que Sarmiento mandó llamar a Rovelo y éste se llevó al indigenista nefasto de Pablo Ramírez – por cierto de la tierra de FOX -, a Jacinto Arias el indio pedrano y doctorado en Pricenton  y acordaron retirarme, o sea, correrme, o sea mandarme a la chingada por: ¡¡¡DESLEAL A LAS INSTITUCIONES!!! Rovelo, con cierta carga de conciencia me dijo: Sigue cobrando tu cheque por tres meses. En silencio le dije: ¡Háganselo rollito y métanselo por el culo!  Entonces me fui a enchinchar a Tiempo

Ahora que recuerdo: ¿Quién me dijo en Asuntos Indígenas apelando a sus profundas reflexiones y convicciones cristianas que el general Absalón Castellanos era, en el fondo,   bueno? ¿Quién será la que me quiera a mí? ¿Quién será? ¿Quién será? Adivinaron: Raymundo Sánchez,  El Sabio de Grecia.

No les digo, en ese entonces, la Subsecretaría de Asuntos Indígenas también era un verdadero Tachilhuil. Tiempos al fin del general Abasalón Castellanos y de Alejandro Rovelo, que descanse en santa paz,  Subsecretario de Asuntos indígenas y un operador político priísta de primera. La institución estaba organizada en direcciones: la Jurídica bajo el mando de Pablo Ramírez un priísta consumado, la de Fomento y Enriquecimiento de la Culturas y su director el indio pedrano, doctor en antropología y graduado en Pricenton,  Infraestructura donde yo me desempeñaba, la de Salud bajo el mando del indio tsotsil de Polhó, Antonio Pérez Hernández profesor priísta y dirigente de Vanguardia Revolucionaria, cuando la matanza de Chalchihuitán, diputado federal, titular de la Secretaría de Pueblos Indios en 1996, año de la matanza de Acteal y actual notario en San Juan Chamula por obra y gracia de Pablo Salazar Mendiguchía-. La dirección de  Tecnología Apropiada quedó bajo el mando del Sabio de Grecia.

 

Amar, queriendo como en otro tiempo
ignoraba yo aun que el tiempo es oro
cuanto tiempo perdí, ¡ay! cuanto tiempo.

Sin duda el Sabio sabe y tanta es su sabiduría y creatividad y… obediencia que, por “ordenes superiores” diseñó el plan de reubicación de los pobladores que iban se afectados por la presa de Itzantún, luego se encargó de la creación de cinco centros de población en Los Chimalapas que le cubrirían la espalda Pepe Castellanos que entonces traficaba, por lo menos, con madera. Hermano del gobernado Absalón y señalado como el responsable del asesinato de Andulio Gálvez en Comitán… La nada inocente creación de poblados también tenía la intención de desfondar la organización de los chamulas expulsados agrupados en el Consejo de Representantes Indígenas de Los Altos de Chiapas (CRIACH). Con parte de esa población fundó Canaán: en fenicio  knʕn; en hebreo: כְּנַעַן, kanaʕan; en árabe کنعان, kanaʕān; en griego Χαναάν, Khanaán.  “La tierra donde mana la  leche y la  miel”- decía el Sabio de Grecia. También fundó, Nuevo Jerusalén, Oreb, Monte Sinaí I y II.

El Sabio de Grecia es un cristiano interesante. Al entrar a su oficina señalando al Cristo que colgaba de la pared, a su espalda, me decía: “Como puedes ver, no oculto la cruz de mi parroquia”. Yo decía en mis adentros: Ya bajen a ese pobre hombre de la cruz.  Me mostraba fotos cuando usaba el pelo largo. Me mostraba sus botas “por Lenin”, sus anteojos “por Trotski”, su camisa de mezclilla por no sé qué. ¿Qué loco, no? Mi analista decía: “Por lo que me cuentas es una persona muy influenciable”. 

A ese cristiano no le importaba despedir a quienes lo hacían sentir vulnerable. No le importó despedir “por ordenes superiores” a la mejor trabajadora social que haya tenido esa institución. Una mujer con cuatro hijos que tuvo que dejar a dos de ellos para irse a trabajar al D. F.  

No olvido el seminario que impartió en ese edificio de gobierno  para “demostrar la existencia de Dios”. Por ahí me asomé, me parece, en la última sesión. Mis compañeros de trabajo a pregunta del Sabio de Grecia estaban respondiendo, uno a uno, cómo vivían la existencia de Dios, su creencia en Dios. Yo calladito pues no había asistido al seminario. Sin embargo, al Sabio de Grecia se le ocurrió preguntar con energía: “¿Alguien de los que están aquí no creé en la existencia de Dios? ¡Que levante la mano!” Y que levanto la mano. El Sabio me miró molesto y con mayor energía replicó: “¡Que lo demuestre!” ¡Ah chingá! Refunfuñé.

EL julano navegó, entre otras  aguas, en las del Tricolor escribiendo para la revista del Instituto de Estudios Políticos Económicos y Sociales (IEPES) muy probablemente correspondiendo a su compadre Eduardo. Durante el gobierno de Patrocinio aceleró la construcción del puente con destino hacía la Diócesis, para después, entrar a la Era del heliocéntrico Copérnico.  

 

Y hoy que de amores ya no tengo tiempo,
amor de aquellos tiempos cuanto añoro,
la dicha inicua de perder el tiempo.

¡Chin!  ¡Ya valí!  Me extravié. Eso de contextualizar lleva su tiempo.      



[1] El Congreso Indígena de 1974 fue un evento que formaba parte de la política indigenista de Luis Echeverría Álvarez  organizado por la Diócesis  de Samuel por el interés de los  gobiernos federal y estatal de involucrar al obispo en la política de los gobiernos populistas de la época, por su propia incapacidad y poca presencia  e interlocución con los pueblos y comunidades en buena parte del territorio indígena en Chiapas.

[2] El tachilhuil es un platillo consumido con frecuencia por la población de San Cristóbal de Las Casas y Comitán, ya que es un guiso rico y de fácil elaboración sin que implique un elevado costo. Para realizarlo se necesita menudencias de cerdo -se puede incluir cabeza de cerdo y patitas- maíz amarillo dorado y molido, achiote (colorante natural) en grano molido, manteca, tomillo, orégano y sal.