El año 1990 fue un momento duro para las izquierdas y los progresistas. Se veía como inevitable la caída de la Unión Soviética. El socialismo europeo hacía concesiones a la derecha y abandonaba principios históricos para ganar votos.
 
Y terminó perdiendo votos y principios. Los partidos tradicionales de  nuestra región, incluso los denominados "populares", traicionaban sus banderas fundacionales y se "modernizaban" con discursos y prácticas neoliberales. Se profetizaba el fin de las ideologías, y sólo Cuba aguantaba la andanada de posibilismo. El neoliberalismo hacía estragos en nuestros países.
 
Ese año en San Pablo, convocados por el Partido de los Trabajadores,  partido que había surgido, diez años antes, de la confluencia de dirigentes obreros, intelectuales de izquierda, religiosos que provenían de la Teología de la Liberación y ex guerrilleros, concurrieron un grupo de partidos de izquierda y progresistas, entre los que se encontraban el Frente Sandinista de Liberación de Nicaragua, el Frente Farabundo Martí de El Salvador, el Frente Amplio uruguayo, el Partido de la Revolución Democrática de México, entre otros, para debatir cómo resistir al neoliberalismo y cómo pensar una alternativa a un capitalismo salvaje que ante la falta de alternativas se haría aun más voraz.
 
Los partidos integrantes del Foro comenzaron a ganar ciudades, capitales, estados y se comenzó a articular una unidad de pensamiento y acción entre ellos. Otras organizaciones se fueron sumando, y en el ’98 con el triunfo de Chávez comenzó un proceso de acceso a los gobiernos de presidentes que representaban la lucha de años y la esperanza de un futuro para todos.
 
Un grupo de partidos populares de la Argentina participamos hace años en el Foro y organizamos en 2010 el encuentro anual en Buenos Aires, donde fuimos recibidos por nuestra presidenta Cristina Fernández de Kirchner y tuvimos el orgullo de contar el cierre del evento con Néstor, que aprovechó el momento para lanzar su histórico "que florezcan 1000 flores".
 
Estuvimos en Caracas, estos días, para el XVIII encuentro del Foro, que clausuró Hugo Chávez y vimos cómo de todos lados del mundo se venía a tomar el ejemplo de lo que estamos haciendo en América Latina.
 
Hace 22 años nos encontramos para agruparnos en momentos muy difíciles. Hoy resulta emocionante ver cómo de aquellos sueños, de aquellas luchas, de aquella unidad llegamos a este momento, donde vemos en muchos de nuestros gobiernos a compañeros de aquellas resistencias y en otros dándole batalla a la derecha y peleando para sumarse a este proceso. Volvimos de Caracas con el entusiasmo y la convicción de estar cumpliendo con los que soñaron y pelearon por la Patria Grande.