El escenario de la disputa
 
La disputa electoral está entre el bloque domínante y el poder popular; es decir un sistema de dominación que forman el PRI_PAN, el IFE y las televisoras, básicamente y un conglomerado de pequeños burgueses, plebeyos con su amplio movimiento social; ahí mismo entro’ en escena un nuevo actor no previsto; el movimiento estudiantil Yo soy  132.
 
El bloque dominante garantizó su reducido voto duro y la compra de otros más mientras que el movimiento encabezado por AMLO; aumentó su capacidad de convocatoria para conservar y aumentar el voto libre e insurgente.
 
Es decir la disputa franca fue entre el poder del Estado y el poder económico y sus instrumentos políticos como son el PRI- PAN, el IFE y uno que otro partidillo familiar. Solo mencionare algunos elementos indiscutibles para ejemplificar el fraude electoral; las televisoras deliberadamente infló a Enrique Peña Nieto (EPN) mientras por otro lado AMLO era excluido y satanizado violando la equidad electoral; lo anterior fue de dominio público, incluso fuera de nuestro territorio y el IFE “nado muertito” en una posición obtusa.
 
Las boletas impresas de mas que fueron tachadas por los operadores del PRI y su cuenta bancaria Monex con la cual se rebasó los topes de campaña, el apresuramiento de supuestas encuestas de salida que daban como ganador a EPN incluido el mismo PREP fue cómodamente permitido por el IFE; en realidad nada para sorprender tomando en cuenta que los consejeros y el propio presidente son impuestos por el PRI y el PAN.
 
 Los recursos legales y su importancia histórica
 
Cuestionar la legalidad del proceso, la jornada y el resultado  electoral, es fundamental no solo para ir cerrando el camino al fraude sino porque además el pueblo va adquiriendo conciencia sobre quiénes son ellos y quienes somos nosotros; asimismo poner todos los mecanismos fraudulentos en las instancias legales, incluido el TRIFE será herramientas necesarias para mantener la claridad y el optimismo de los votantes libres e insurgentes y revertir el resultado, los elementos del fraude y la parálisis de las instancias legales  le dan sustento y fuerza moral a las movilizaciones anifraude.
 
Así como el movimiento Yo soy  132 plantea la lucha en las calles esta iniciativa debe ser cobijada por todas las organizaciones sociales y políticas clasista y democráticas del país para que se pueda extender la protesta en todo el territorio nacional contra la imposición de EPN y sobre todo para denunciar la posible continuidad del neoliberalismo.
 
Al mismo tiempo que se denuncia la imposición, se debe cuestionar el proyecto neoliberal y articular una gran fuerza política que se haga presente en todos los sitios de importancia como por ejemplo las plazas públicas.
 
La franca lucha entre el bloque dominante y la voluntad popular cada elección presidencial se definen más claramente pero lejos de desmoralizar al votante libre aumenta su convocatoria y pone al descubierto a los verdaderos responsables del fraude como son las televisoras, las cámaras empresariales, sus partidos y sus instituciones.
 
 ¿Ya se consumó el fraude?
 
Si bien los recursos legales tienen su tiempo para explorarse, enseguida de ese plazo se viene lo que podríamos llamar la legitimación política del fraude; sobre lo anterior las fuerzas democráticas tienen amargas experiencias sobre  quienes decidieron aceptarlos como compañeros de viaje y que en este importante periodo (la legitimación política) es cuando “tuerce el rabo la puerca”; esta misma o casi misma corriente legitimó a Carlos Salinas de Gortari, a Felipe Calderón y que no hay razones para que esto sea diferente con EPN.
 
La lógica de estos grupos es que la fraude ya se consumó y por tanto hay que buscar la interlocución con el nuevo gobierno  como si fuera una garantía para prevalecer o ganar nuevas conquistas sociales; hasta donde se sabe solo ha servido para beneficiar a los políticos institucionales, en este caso a los jefes de nueva izquierda, grupo hegemónico del PRD, entre otros; solo que del plato a la boca se cae la sopa; mañana habrá una Mega Marcha Nacional y no se puede prever que pasara después en el país; alguien podría decir que es una exageración; pero no; es muy probable que el descontento y las protestas se extienda por todo los rincones del país.
 
La Mega Marcha Nacional y sus perspectivas
 
Si nos damos cuenta, la protesta antifraude de hoy no tiene las mismas características que las protestas del 1988 ni las del 2006; no es ni Cuauhtémoc ni AMLO lo que tiene la iniciativa política, sino una diversidad de grupos que hastiados del fraude electoral y del neoliberalismo deciden tomar las riendas de la protesta sin que esto implique una postura incondicional al candidato agredido sino en defensa de la voluntad popular  y contra el modelo económico que tanto daño a causado a los trabajadores, los jóvenes y todos los sectores marginados del país.
 
Este gran salto pone en mejores condiciones la lucha antifraude pero además anuncia una nueva escalada de la lucha de clases en el país.
 
Si bien es cierto que los partidos de la izquierda institucional son los responsables de acudir a las instancias para apelar los resultados y el fraude, la movilización callejera tiene dos ventajas, primera; es un movimiento autónomo por lo cual la Resistencia es más compacta; y segundo;  aparecen un nuevo sujeto y se presenta la posibilidad de construir organizaciones populares definidas política e ideológicamente; el escenario es sumamente interesante y un desafío para las organizaciones anticapitalistas y socialistas revolucionarios; pero bueno esto lo veremos en la segunda parte por el momento hay que echarle todos los “kilos”  a la Mega Marcha Nacional; ahí puede que marque un hito histórico; y en serio “no todo está dicho”.
 
Navojoa, Sonora, 
6 Julio de 2012