Quizá, la frase de esta reflexión, resume lo que está pasando en el mundo. Lo que acaba de ocurrir en Paraguay no es sino la aplicación de una vieja práctica: el capitalismo ataca y el socialismo siglo 21 se defiende. Y todos los revolucionarios del mundo no deben olvidar que el capitalismo es aún muy fuerte; y el socialismo siglo 21 acaba de nacer. Si nos descuidamos, el viejo y corrompido capitalismo, todavía puede. Y vaya que mucho.
 
Es una vieja historia. Pero, recordemos algo que ha ocurrido en este siglo: el golpe militar de 72 horas contra el venezolano Hugo Chávez Frías, el creador del socialismo siglo 21; la descarada deposición de Zelaya, en Honduras; el 30-S en Ecuador, contra Rafael Correa y su “revolución ciudadana”; la “rebelión policial” contra Evo Morales, en Bolivia; y el cuartelazo parlamentario contra Lugo, en Paraguay.
 
Podemos también hablar de la llamada “primavera árabe” del Medio Oriente. Una revuelta, primero en Túnez, después en Egipto, para volver a lo mismo; una aplanadora “humanitaria” llamada OTAN, contra Libia; y una campaña mediática contra Siria, paso previo para irse contra Irán. Sin olvidar que en Arabia Saudita y Bahreim (aliados del imperio y de los imperitos) no pasa absolutamente nada: ahí los ricos jeques árabes (chiitas o sunitas) gozan de plena “democracia y libertad” ¿Por qué será que lo que es bueno para unos es malo para otros? Hay que preguntarle a la señora Hillary de Clinton.
 
En realidad se trata de hechos y circunstancias que despliegan la llamada guerra fría; que en estos primeros años del siglo 21, está más caliente que nunca. Para mí y para muchos se trata de una guerra no declarada entre el salvaje y corrompido capitalismo y el naciente socialismo siglo 21. Que, dicho sea de paso, no es un socialismo al etilo de la vieja URSS (que en paz descanse) ni siquiera de una revolución tipo Cuba, lamentablemente. La naciente socialización de los pueblos tiene que hacer tiempo. Para unos (los supuestamente “puros”) no hay revolución si unos cuantos capitalistas no son colgados de los postes de la esquina. Para otros, todavía sigue vigente la “triste noche neo liberal” y seguirá por rato largo, ya que estos procesos no son de la noche a la mañana. Toman su tiempo.
 
El señor Fukuyama (un “analista” japonés) vaticinó que había llegado el fin de la historia (1992) cuando desapareció la ex URSS. Y estaba totalmente equivocado. Tan equivocado como oráculo que ya nadie le cita porque la humanidad sigue su ritmo. Y  no es que la vieja socialista se ha muerto sino que, como el Ave Fénix, ha resucitado entre los muertos; o aparentemente muertos. Hoy hablamos del socialismo siglo 21 que no es lo mismo que el socialismo siglo 20. Y muchos camaradas prefieren el neo capitalismo siglo 21 que el viejo socialismo. O este no es posible, según las enseñanzas de Marx.
 
¡Que los viejos partidos políticos del neo liberalismo están más que acabados (no muertos) es una verdad que no admite discusión! A ellos, en esta época de cambios, les ha sustituido la también vieja comunicación comercial (o privada) Yo diría que aquello no es reciente. Viene desde que se planteó la lucha entre capitalismo y socialismo. Pero, en estos tiempos, ha tomado de frente y sin caretas el rostro más visible del neo capitalismo: la auto llamada “gran prensa o comunicación privada. ¿Pruebas al canto?
 
Era casi risible la actitud de la “gran prensa” mexicana sobre los resultados de la elección presidencial que se realizó el domingo 1 de julio/2012 y a la que estaban convocados cerca de 80 millones de mexicanos y mexicanas. Al principio y según los primeros resultados “a boca de urna” (exit pool) había una diferencia de 20 puntos, entre el candidato del PRI, el señor Enrique Peña Nieto; y el candidato de la izquierda mexicana, señor Andrés Manuel López Obrador. Conforme avanzaba el conteo semi oficial de las elecciones, la diferencia se acortaba. Ya Televisa y sus medios impresos (Excelsior, en primer lugar) empezaron a bajar los puntos. Ya no eran 20 sino 15. Así hasta 11. Sacaron entonces, y le dieron el segundo lugar, a la señora Josefina Vásquez Mota, que lidiaba en tercer lugar. La treparon a segundo lugar, lejos de Manuel López. Y esta señora, que representaba al PAN (el partido de gobierno) salió a reconocer que su opositor (del PRI) era ya el nuevo Presidente de México.
 
Por los mismos minutos, dialogaban el señor Khalifé y la señora García, en Telesur, que es la nueva red televisiva de América Latina. Khalifé, que normalmente es uno de los colaboradores permanentes del diario La Jornada de México, dijo “yo me reservo cuando los dos candidatos estén a unos 3 puntos de diferencia” Y así fue. Ni que hubiera sido adivino; pero era fácil suponerlo. Y este drama sin tocar para nada la serie de anormalidades que se dieron en la elección: urnas que eran robadas (parecía que el MPD en la U. Central estaban por allí) lápiz fácil de borrar, la compra de votos al pie de las urnas, mesas que no se instalaron a tiempo, etc. Por ello, el candidato de la izquierda dijo que esperaría el jueves o viernes en que el Instituto Federal de Elecciones de México diría su palabra final y oficial. Y, por supuesto, para apelar, conforme a la Ley en vigencia.
 
Y para que esto se vea que es universal, el diario sipiano (de la SIP-CIA) El Comercio de Quito, que seguramente tenía listo en primera página un gran titular anunciando el “gran triunfo” del PRI mexicano, se contentó con un ”modesto titular” de primera página (edición del lunes 2 de julio/2012) que textualmente decía: “El PRI es el virtual ganador en México” Y en la página 10 del cuadernillo No 1, le dedicaba a las elecciones mexicanas una sola foto: la del candidato, supuestamente ganador, según los bocones de boca de urna, y su joven esposa, actriz de esas telenovelas lloronas. Los demás, en estas elecciones, no existían.
 
Por eso no es descabellado hablar de la “agresión mediática” mundial. Vivimos en el mundo entero la agresión mediática que es la que hasta hace poco ponía y quitaba, pero por detrás, presidentes de nuestras naciones. Si Televisa y su equipo mediático, en México, casi falla, en esta ocasión, no es por gusto; o han perdido su poder de persuasión. Es porque los pueblos ya no creen, como antaño, a pies juntillas, lo que la gran prensa de nuestros países dice. Y hay muchas dificultades. Por ejemplo, el nuevo mandato paraguayo no fue saludado sino por el diarismo paraguayo y alguno que otro diario de América del Sur. Cada vez hay más dificultades para ello.
 
Y no hay que olvidar jamás que es la misma prensa (que fue muy tolerante con el dictador Alfredo Strossner, que murió de viejo en Brasil y que estuvo por 60 años en el Poder) hasta que un pariente enojado se alzó en armas paraguayas. Si mal no recuerdan, esos mismos diputados y senadores (del partido Liberal y del partido Colorado) los que ahora lanzan a Lugo a la desocupación. ¿Solo por ser un obispo en “vacaciones políticas” o porque no fue muy leal con el capitalismo?
 
Lo que quiero decir es que en todas estas movidas está siempre presente el capitalismo salvaje y el naciente socialismo siglo 21. Es obvio que el capitalismo se defienda, ahí donde es atacado o supuestamente es apartado de la gran torta que ha estado acostumbrado a digerirla, sin que nadie les diga nada. Pero aquello es de otras épocas. Ya las naciones del mundo están hartas y decididas a reclamar lo suyo, que no es (ni puede ser) una revolución en regla. Aquello también quedó para el pasado. Pero es preferible un socialista siglo 21 que un marxista siglo 20. En el primer caso, hay siquiera una esperanza. En el segundo caso, han quedado desenmascarados los “camaradas” de otros tiempos. Aquellos que se pasaron “al enemigo” tan pronto como hay que empezar la revolución. De lo contrario, hay que preguntarle al señor Teodoro Petkop, que en Venezuela milita en contra de Chávez y la contra reforma.
En el Ecuador, la lista es  larga.
 
Quito, julio 3/2012
 
Alberto Maldonado S.
Periodista – Ecuador