El martes recién pasado Barack Obama hizo su primera visita como presidente al Museo del Holocausto de Washington, no se sabe si lo había visitado con anterioridad, lo que resultaría interesante de establecer, dado el tenor de su discurso.
 
El presidente estadunidense escogió ese escenario para dar a conocer una contradictoria iniciativa que, según sus palabras, tiene por objeto sancionar a los gobiernos que usen las nuevas tecnologías como instrumento para reprimir a sus pueblos.
 
Obstaculizar el acceso a las redes sociales así como obtener a través de ella información sobre los opositores es lo que se ha denominado como ciberrepresión.
 
Refiriéndose a las redes sociales, Obama sostuvo que “estas tecnologías existen para darle más poder a los ciudadanos, no para aumentar la capacidad de reprimirlos”, y agregó que no se deben usar sólo los recursos militares, “no podemos ni debemos hacerlo”.
 
Aludió a los medios económicos, políticos y militares y a las tecnologías de comunicación como aliados de las sociedades reprimidas y se anunciaron sanciones contra Siria e Irán por usar esos medios para identificar a opositores.
 
En forma paralela se dieron a conocer una serie de medidas, mientras el Congreso del país del norte estudia dictar una ley denominada Cyber Intellligence Sharing and Protection Act, que en una traducción informal significa que es una ley para compartir la información que se obtenga del ciberespacio a través de las computadoras privadas.
 
El proyecto no es nuevo y de hecho ya hay empresas que dan sus servicios a particulares y que han sido acusadas de estar envueltas en este tipo de acciones.
 
De hecho lo que se pone en marcha es un gran mecanismo de espionaje, porque busca dar a los servicios de inteligencia estadunidenses acceso sin límites a todas las computadoras de todos los países. Parecería una exageración, pero ya existen las formas y claves, como las que se usan en los teléfonos.
 
En lo dicho por Obama hay una connotación especial, el anuncio va dirigido contra Siria e Irán, porque habrían impedido que sus ciudadanos accedieran a las redes sociales, las que en el caso de Egipto fueron las que promovieron las movilizaciones que derrocaron a Mubarak.
 
Como se recordará, la secretaria de Estado estadunidense no sólo admitió la participación de su país en la promoción de estas redes, sino que anticipó que invertirían varios millones de dólares más en ese rubro.
 
Los dichos de Obama
 
En el discurso que pronunció en el Museo del Holocausto, Obama afirmó que su país tiene “la responsabilidad moral de prevenir nuevos exterminios”, no asumió responsabilidad alguna por los exterminios provocados por su país en guerras como la de Vietnam, país que bombardearon con fósforo blanco, por ejemplo.
 
Tampoco se acordó que cuando el Khmer Rojo exterminaba a los camboyanos y éstos pidieron ayuda a Vietnam, que se las proporcionó, Estados Unidos condenó esa intervención y apoyó a los represores, reiterándoles su reconocimiento en Naciones Unidas.
 
Desde luego tampoco se acordó de hechos recientes, como la invasión que su país realizó a Irak, donde los muertos se cuentan por decenas de miles y algunos estudios elevan la cifra al millón de personas.
 
Se podría seguir con las guerras inducidas por Washington en Libia, Afganistán o Siria, o por la siembra de dictaduras militares en América Latina hace algunos años atrás, pero no se trata de determinar quién ha violado más los derechos humanos, sino de que ningún país asuma la tutoría de los demás.
 
Paralelamente, los medios estadounidenses han criticado el proyecto de ley que se estudia en el Congreso de su país porque estiman que “presenta serios peligros a la privacidad individual”, al permitir que las empresas compartan información sobre sus clientes con el gobierno y con los militares.
 
Y las empresas lo podrán hacer cuando ellas estimen que esa información podría incidir en la seguridad nacional, lo que algunos medios consideran que en esa forma el riesgo de invadir la privacidad sería aún más grande.
 
Otra agencia de espionaje
 
Mientras se hablaba del ciberespionaje y de la ley que faculta el espionaje de las computadoras públicas y privadas, trascendía que el gobierno estadounidense creó otra agencia de espionaje, valga la redundancia.
 
Esta agencia tendrá un nombre que podría ahorrar mayores comentarios, se llamará Servicio Clandestino de Defensa, y actuará conjuntamente con la no muy prestigiada CIA, que ha estado involucrada en golpes de Estado e intrigas internacionales varias.
 
El papel de esta nueva agencia será actuar más allá de los lugares en que hoy existen confrontaciones y llegar, casualmente, a las fronteras de China e Irán, que son dos de los países de interés estratégico para Washington.
 
Se supone que esta nueva entidad se financiará con el presupuesto que ya tiene el Pentágono, el que no se lleva muy bien con la CIA desde los sucesos de las Torres Gemelas de Nueva York, por los que se culparon unos a otros.
 
Se supone que el Servicio Clandestino de Defensa recibirá los recursos provenientes de la reducción del personal militar y la eliminación de ocho brigadas de combate, lo que disminuirá los gastos de defensa en 26 mil millones de dólares, según ha trascendido.
 
Pero lo que no cambia es la política belicista del país del norte. Ya estamos viendo que China es uno de sus objetivos y que para llegar a su frontera Estados Unidos necesita atravesar la de Siria y entrar a Irán, propósito que ya se advierte con claridad.
 
Por algo son Siria e Irán los primeros afectados por el nuevo término, la ciberrepresión, pero ése es uno de los elementos que indican que más allá del discurso que Obama pronunció en el Museo del Holocausto, las políticas militaristas estadunidenses no varían,
 
Obama dijo en esa misma oportunidad que mandará un contingente militar a Uganda para que ayude a los militares locales a perseguir a los efectivos del llamado Ejército de Resistencia del Señor que encabeza Joseph Kony, quien ha reclutado a 20 mil niños.
 
Kony quiere crear un Estado teocrático y es acusado de numerosos crímenes contra los menores. Pero el envío de los soldados norteamericanos deja de parecer un hecho positivo cuando se recuerda que en Uganda se encuentra uno de los grandes yacimientos petrolíferos de Africa.
 
A eso se agrega que investigaciones recientes han demostrado que todo África está sobre un enorme y profundo manto de agua dulce, otro de los recursos apetecidos por el mundo desarrollado.
 
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