A pesar de que el presidente estadounidense, Barack Obama, dejó un ya basta de que “en Latinoamérica  se mire a los Estados Unidos como el motivo de las cosas que siempre salen mal”, la verdad es que en  la Cumbre de las Américas tal consideración quedó más que comprobada con el fracaso de la misma ante los fracasos de las políticas propiciadas, inclusive desde hace un siglo, por la gran potencia del norte.
 
Tres son los temas que no lograron acuerdos y que impedirán una declaración final de consenso de la VI Cumbre de las Américas que recién terminó en Cartagena de Indias, Colombia: la legalización de las drogas o una nueva estrategia para enfrentar el flagelo, la inclusión de Cuba en dichas cimeras reuniones y el respaldo continental a Argentina por la disputa de las Islas Malvinas, colonizadas en pleno Siglo XXI por el Reino Unido.
 
Ante ese cuadro de fracaso que propicia desde siempre la geopolítica del norte,  el presidente de Bolivia, Evo Morales puso énfasis en aclarar que en los dos últimos puntos en mención: Cuba y Malvinas, existe a favor el consenso y el “apoyo de todos los países de América Latina y del Caribe” y el rechazo de las naciones anglosajonas; Estados Unidos y Canadá.
 
El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos marcó, como se dijo, el camino del debate, con un discurso claro y valiente, al abordar en primer término el fracaso del combate contra el narcotráfico y el crimen organizado con estas singulares frases:
 
“Hablo de la llamada guerra contra las drogas, que declaró el presidente Nixon en 1971, y que realmente lleva más de 100 años, desde que se firmó en 1912 la Convención Internacional del Opio. Hoy, un siglo después, resulta más que oportuno, conveniente, hacer un alto en el camino para hacer una evaluación; para establecer simplemente dónde estamos y para dónde vamos”.
 
“A pesar de todos los esfuerzos, inmensos esfuerzos, inmensos costos, -tenemos que reconocerlo-, el negocio de las drogas ilícitas sigue pujante, la drogadicción en la inmensa mayoría de países es un grave problema de salud pública, y el narcotráfico continúa siendo el principal financiador de la violencia y del terrorismo”.
 
“Las víctimas son consumidores, drogadictos, los que sufren la violencia que el narcotráfico estimula, los millones de presos en las cárceles del mundo, los ciudadanos que sufren los efectos de la corrupción y, por supuesto, son víctimas los muertos, ¡tantos muertos!” a consecuencia del narco y el fracasado combate a este flagelo.
 
Poco después, el presidente de Perú, Ollanta Humala, reveló en conferencia de prensa, que su homólogo mexicano, Felipe Calderón Hinojosa, le comentó que el narcotráfico ha comenzado a remplazar las funciones del Estado, como es el caso del tema de la recaudación de impuestos; bueno, explicó, estas organizaciones compiten con el Estado en este tipo de cosas”, se refería obviamente a las extorsiones a los empresarios, a los comerciantes e inclusive a los propietarios de casa habitación, que se reconoce van en aumento.
 
El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, quien marcó las diferencias con Washington, no sólo en el tema del narcotráfico, sino en forma precisa sobre Cuba, al condenar “el aislamiento, el embargo, la indiferencia, el mirar para el otro lado han demostrado ya su ineficacia”.
 
Por ese fracaso, el líder cubano, Fidel Castro Ruz, en otra de sus “Reflexiones”, al resaltar que el país que más dio que hablar durante la Cumbre de las Américas a causa de su ausencia fue Cuba, y que además, puso su más emblemática prenda de vestir, la guayabera, como protagonista indiscutible y omnipresente del vestuario de los mandatarios, la llamó “La Cumbre de las guayaberas”. La cumbre del fracaso.
 
Teodoro Rentería Arróyave es periodista y escritor mexicano. www.felap.info, www.ciap-felap.org, www.fapermex.mx, y www.clubprimeraplana.com.mx

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