La solemnidad del Día de la Bandera en el corazón mismo de la Patria, la Plaza de la Constitución de la Capital de la República, la convirtió el presidente, Felipe Calderón Hinojosa, en el escenario para el acto público donde reculó de sus dichos y hechos a favor de la candidata de su partido, Acción Nacional, PAN, Josefina Vázquez Mota.
 
Todo esto después de haberse convertido, además de presidente del blanquiazul, en jefe de campaña de doña Jose, con su excesiva presentación ante más de 700 consejeros del Banco Nacional de México, propiedad de la trasnacional estadounidense, City Bank, en la que aseguró que la ex diputada panista “ya estaba a sólo 4 puntos del puntero priísta, Enrique Peña Nieto" de  acuerdo a una encuesta ordenada y pagada por Los Pinos, cuyas gráficas expuso en Power Point.
 
Ante el aluvión de críticas que se le vinieron encima, ante el escándalo que provocó y las denuncias de que fue objeto ante los organismos electorales por su clara intromisión en el proceso comicial, hizo el "compromiso de portarse bien".
 
Aquel remate de la versificación de Salvador Díaz Mirón: "Mamá, soy Paquito, no ha travesuras", es mas creíble que los términos del arrepentimiento de Calderón Hinojosa, puesto que en ningún momento acepta que violó la ley, sino simplemente asegura que "el Gobierno Federal –a su cargo- se esmerará en evitar expresiones o acciones que puedan generar recelo o desconfianza entre los ciudadanos y los actores políticos".
 
En ese mismo tono de esquivar el bulto, no obstante su grave intromisión en el proceso electoral presidencial, Calderón Hinojosa refrendó su "indeclinable vocación democrática", y en ese su hilo conductor, agrega: "ha sido siempre mi convicción el apego a la legalidad y al orden jurídico, que busca conciliar las libertades políticas de gobernantes y gobernados, con la equidad necesaria en las contiendas electorales".
 
La principal dañada con este exceso presidencial, lo crean o no los panistas, es la propia Josefina Vázquez Mota, ya que no le quedó de otra que justificar lo injustificable. Quien puede creerle su repetida frase de que "el señor presidente Calderón no violó la ley, que es un definido demócrata y que no será una elección de estado".
 
Si pierde Vázquez Mota se dirá que el culpable del fracaso se llama Felipe, si llegara a ganar la ex secretaria de Educación Publica, se afirmará que el poder metió "sus narices".
 
O mas mejor, al estilo Felipillo, se repetirá una y mil veces que doña Jose es presidenta "haiga sido como haiga sido".
 
Nos negamos a ello, el país merece un mejor destino, y cuidado, no despertemos al México bronco.
 
Teodoro Rentería Arróyave es periodista y escritor mexicano. www.felap.info, www.ciap-felap.org, www.fapermex.mx, y www.clubprimeraplana.com.mx